Cómo responder a la “mirada de la Generación Z” sin parecer un boomer total
Por Terry Ward, CNN
Sabrina Grimaldi recuerda el momento exacto en que el mal comportamiento de una desconocida la llevó a emplear la “mirada de la Generación Z”.
Esta joven de 26 años se encontraba en un supermercado de Phoenix, en avanzado estado de gestación, cuando una mujer mayor que esperaba en la fila para pagar comentó lo “enormes y gordos” que eran sus pies y le dijo que iba a tener un “bebé gordo”.
“Decir que me sorprendió sería quedarse corta”, comentó Grimaldi. Sin pronunciar palabra, le dirigió a la mujer una mirada inexpresiva.
“Es el tipo de comentario que te deja mirando fijamente a alguien, tratando de procesar por qué pensó que tenía algo apropiado que decir”, señaló.
Mantuvo la mirada hasta que la mujer se sintió incómoda y empezó a inquietarse. Una vez zanjada la situación, Grimaldi se dio la vuelta con naturalidad. “Eso fue todo. Seguí con mi día”, dijo.
Se ha hablado mucho en internet —en sitios como Reddit y a través de etiquetas en redes sociales— sobre el fenómeno viral bautizado como la “mirada de la Generación Z”.
Si alguna vez has sido el destinatario de una —o la has dirigido a alguien, ya fuera intencionadamente o no—, sabrás que esa mirada deja mucho margen a la interpretación.
Asociado a personas nacidas entre finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, este término coloquial fue definido a principios de este año en el sitio web de Merriam-Webster (en la sección de jerga) como “una expresión vacía que los miembros de la Generación Z ponen en situaciones en las que se esperaría una respuesta verbal”.
La definición añadía que esta mirada se produce en “aulas, restaurantes y otros entornos sociales, y a menudo parece juzgadora para quienes la reciben”. Pero, ¿y si esa mirada inexpresiva fuera un límite silencioso, y fuéramos nosotros —los destinatarios— quienes estuviéramos juzgando?
Esa tensión puede derivar de una falta de entendimiento fundamental sobre la intención, según Grimaldi, creadora y editora jefa de la revista digital de estilo de vida The Zillennial Zine. La publicación se dirige a la microgeneración de personas situadas en la frontera difusa entre la Generación Z y los millennials.
“Creo que parte de la desconexión entre generaciones radica en que a menudo se espera que los jóvenes sean amables, sonrían y mantengan una interacción agradable, incluso cuando la otra persona ha sido innecesariamente grosera”, afirmó.
Mientras que a los baby boomers y a la Generación X se les enseñó a ser excesivamente amables y corteses en situaciones de atención al cliente, las generaciones más jóvenes —incluida la Generación Z— no ven nada malo en ser más directas en sus interacciones, señaló Grimaldi, calificando esta desconexión como “una cuestión generacional”.
Esto se debe a que, para la Generación Z, no todo tiene que ser color de rosa.
“Creo que nos estamos alejando poco a poco de esa actitud excesivamente alegre de actuar como si cada cliente o cada persona con la que interactúas en público fuera tu mejor amigo, o como si los conocieras desde hace diez años”, comentó.
Es cierto que la Generación Z detesta la alegría fingida, señaló Loren Margolis, coautora de Executive Coaching: Perspectives and Practices Across the Field. Esta generación percibe como falsas muchas interacciones sociales que las generaciones mayores consideran requisitos indispensables para crear un ambiente laboral positivo y cordial, afirmó.
“Los empleados de la Generación Z pertenecen a una generación que se caracteriza por una autenticidad absoluta. Por ello, se niegan a participar en conversaciones triviales. No les gusta lo que interpretan como una felicidad fingida”, dijo Margolis.
Su expresión facial no verbal puede parecer grosera o denotar falta de tacto ante las generaciones mayores, acostumbradas a utilizar preguntas superficiales —como charlas triviales y cortesías verbales del tipo “¿Qué tal va su día?”— para provocar sonrisas durante las interacciones de atención al cliente, explicó.
Las generaciones mayores tienden a juzgar a las más jóvenes, señaló la especialista en comunicación Betsy Butterick, autora de Kids These Days: Effective Strategies for Coaching Gen Z and Beyond. Comentó que ha experimentado la mirada característica de la Generación Z —tanto de forma directa como a través de la observación— en cientos de ocasiones.
Butterick, nacida en 1983 y quien se considera una “millennial mayor”, señaló que es importante que las generaciones anteriores recuerden cómo creció la Generación Z cuando se encuentren ante esa mirada fija. Las generaciones más jóvenes han crecido con la tecnología de una manera que les ha dejado menos oportunidades para practicar interacciones cara a cara.
Los atletas de la Generación Z a los que ha entrenado le han dicho a Butterick que esa mirada fija no pretende ser ofensiva ni irrespetuosa.
“Para la Generación Z y la Generación Alfa, la relación con sus pares es el activo social más valioso”, dijo Butterick. “Cualquier cosa que pueda amenazar esa relación a menudo se recibe con silencio y una mirada fija. Porque lo neutral evita lo negativo en lo que respecta a las consecuencias sociales”.
El psicólogo clínico Matthew Leahy, quien trabaja con adolescentes, adultos jóvenes y familias en su consulta privada en Texas, dijo que observa a menudo la mirada de la Generación Z. Leahy afirmó que es importante no convertir un término viral en un rasgo de personalidad de toda una generación.
“Puede reflejar incertidumbre, ansiedad, un proceso de asimilación, incomodidad o simplemente una idea diferente de lo que constituye una respuesta adecuada”, señaló.
La pandemia también privó a muchos jóvenes de años de “práctica cotidiana de interacción cara a cara en una etapa de desarrollo muy importante”, dijo Leahy. Y aunque eso no significa que la Generación Z haya olvidado cómo comunicarse, él indicó que podría implicar que algunas personas de esa generación tuvieron menos oportunidades para interacciones espontáneas y presenciales o para conversaciones fluidas de ida y vuelta.
Si bien las generaciones mayores pueden interpretar el contacto visual limitado, la expresión inexpresiva o la pausa antes de responder como señales de mala educación, pereza o falta de profesionalismo, esa podría no ser en absoluto la intención de la persona joven, dijo Leahy.
“En ese sentido, la ‘mirada de la Generación Z’ puede decirnos tanto sobre las expectativas generacionales como sobre la propia Generación Z”, afirmó.
La mirada de la Generación Z refleja una lucha más profunda que enfrentan las personas de esa generación en torno a la conexión humana, dijo Kamran Eshtehardi, psicólogo clínico de Kamran Psychology en Pasadena, California, especializado en trabajar con adolescentes y adultos jóvenes.
“Muchas personas de la Generación Z sienten una desconexión con las normas y la cultura a las que están acostumbrados los millennials y las generaciones anteriores”, dijo Eshtehardi por correo electrónico. “Además, creo que hay un componente protector en la mirada de la Generación Z. Muchos son reservados y se sienten obligados a interactuar en un mundo que los ha decepcionado”.
Es importante que quienes reciben la mirada de la Generación Z recuerden que el comportamiento en sí mismo no revela la razón por la que alguien actúa así, señaló Kristin Emerson, consultora organizacional con sede en Laurel, Maryland, en un correo electrónico a CNN. Emerson ayuda a equipos y líderes a mejorar la comunicación, la colaboración y la eficacia en el entorno laboral.
“Ahí es donde los estereotipos generacionales pueden resultar engañosos”, señaló. “Tendemos a observar un comportamiento y atribuirle rápidamente una intención. Una expresión inexpresiva puede interpretarse como falta de educación, desinterés, actitud crítica o, simplemente, falta de atención”.
Para quienes esperan ver entusiasmo evidente, respuestas verbales rápidas, contacto visual u otras señales de implicación, la ausencia de estos indicadores puede llevarles a pensar que algo va mal, aunque no siempre sea así.
“La ‘mirada de la Generación Z’ es precisamente el tipo de comportamiento que puede inducir a las personas a interpretar en exceso lo que ven», afirmó.
Si te encuentras ante la “mirada de la Generación Z”, Emerson sugiere optar por un enfoque basado en el “diálogo en lugar del diagnóstico”.
“En lugar de asumir que alguien —ya sea de la Generación Z o de otra— es maleducado, está desinteresado o actúa de forma poco profesional por no mostrar las señales que esperamos, podemos hacer una pregunta aclaratoria, adaptar nuestra comunicación y dar a la otra persona espacio para responder de otra manera”, explicó.
Butterick sugiere hacer una pausa si te enfrentas a la “mirada de la Generación Z”.
“Mi consejo es esperar. Cuando te sientas incómodo, espera dos o quizás tres segundos más”, dijo ella.
Y si la persona sigue mirando fijamente, está bien preguntarle qué sucede.
“Está bien señalarlo, porque esta generación también valora mucho la transparencia. Así que, si alguien les hace notar algo sin criticarlos, culparlos ni avergonzarlos, se muestran más interesados en conversar con esa persona”, afirmó.
¿Quién sabe? Tu conversación podría ayudar a cerrar la brecha generacional.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.