Look de la semana: Beyoncé acude con Blue Ivy al debut de la adolescente en la Met Gala
Por Jacqui Palumbo, CNN
El anuncio de que Beyoncé sería copresidenta de la Gala Met de este año marcó el final de su ausencia de una década en el evento benéfico anual del Costume Institute, que se convirtió en un fenómeno mundialmente conocido en la década de 2010 gracias a las apariciones de superestrellas como ella.
No fue ninguna sorpresa, entonces, que la cantante llegara a las escaleras del Museo Metropolitano de Arte con un atuendo que combinaba la ilusión de un vestido desnudo con una cantidad incalculable de cristales, un tocado y una cola de plumas que requirió seis personas para ser llevada.
Después de todo, esos son los sellos distintivos de un look de Beyoncé en la Gala del Met. Lo que sí fue más inesperado fue que su hija mayor, Blue Ivy, apareciera justo detrás de ella en su primera aparición en la Gala del Met.
“Es algo irreal porque mi hija está aquí. Se ve preciosa. Es increíble compartirlo con ella. Está lista”, declaró Beyoncé a Vogue en la alfombra roja. Lo que más le ilusionaba: “Vivirlo a través de los ojos de Blue”.
Durante la gira Cowboy Carter del año pasado, la adolescente siguió de cerca a su madre luciendo atuendos coordinados para los conciertos, lo que, junto con sus tiernos momentos con su hermana menor Rumi, se convirtió rápidamente en uno de los momentos más comentados.
Pero en la Gala del Met, Blue Ivy marcó su propio camino.
El espectacular conjunto de Beyoncé, diseñado por Olivier Rousteing, quien dejó Balmain el año pasado, era literalmente un opulento esqueleto: parte armadura, parte vestido, con plumas degradadas que se extendían tras ella.
Beyoncé suele confiar en sus colaboradores de siempre, como Rousteing, y las prendas se unieron con el estilismo de Ty Hunter, quien ha trabajado con ella desde sus días en Destiny’s Child y apareció junto a ella en la alfombra roja.
Blue Ivy sigue definiendo su estilo, optando por la nueva visión de Pierpaolo Piccioli para Balenciaga.
La familia Carter (sí, Jay-Z también estaba allí, vestido de Louis Vuitton) no fue la última en llegar, ya que ese honor suele recaer en Rihanna, quien sabe cómo hacer una entrada triunfal.
Junto a ella, Blue Ivy optó por un impecable Balenciaga blanco, luciendo una chaqueta bomber de solapas anchas sobre un vestido de falda abullonada con corsé, junto con unas gafas de sol.
Pero sí que cerraron la noche con un gran momento, tras una vertiginosa sucesión de llegadas e interpretaciones de invitados que buscaban plasmar de la mejor manera el tema “La moda es arte”.
Fue un encargo abierto, y si bien abundó el dorado inspirado en Klimt, los drapeados griegos de tonos suaves e incluso un toque de rojo “Judith decapitando a Holofernes” (según la interpretación de Lena Dunham), muchas celebridades optaron por centrarse en el tema principal de la exposición: la interacción entre el cuerpo y la moda como forma de arte.
Y Rousteing ha dedicado años a crear trajes esculturales para la gira de la cantante que reflejan precisamente eso. En la Gala del Met, su vestido trataba sobre “celebrar lo que Dios te dio”, explicó en la alfombra roja, hasta el último hueso reluciente de cada dedo.
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