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Envejecer mejor no es solo vivir más años: la importancia de la tecnología médica para reducir enfermedades crónicas

Por Madeline Holcombe, CNN

Resulta atractivo imaginar a humanos biónicos que han descifrado el código para detener el envejecimiento. Pero, quizás menos glamoroso y mucho más importante para la longevidad, es abordar las enfermedades crónicas.

Aproximadamente 6 de cada 10 adultos jóvenes en Estados Unidos reportan tener una o más afecciones crónicas, pero en la vejez esa cifra aumenta a 9 de cada 10, según un estudio de 2025.

Incluso cuando las personas buscan formas de alargar su vida, enfermedades como las cardiopatías, la diabetes, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer siguen siendo factores clave tanto de mortalidad como de discapacidad, especialmente en etapas avanzadas de la vida.

Mientras una ola de inversionistas tecnológicos impulsa dispositivos, suplementos y programas diseñados para hacer sentir a las personas que vivirán para siempre, la periodista Kara Swisher ha estado investigando los métodos que realmente conducen a vidas largas y saludables en su serie “Kara Swisher Wants to Live Forever”. Su episodio más reciente, que se estrena el sábado 2 de mayo a las 9 p.m. (hora de Miami), explora avances médicos que ofrecen cierto potencial para combatir las enfermedades crónicas en una mayor parte de la población.

“Lo que me interesa es aumentar la longevidad para todos”, dijo Swisher. “Una longevidad saludable, no solo vivir más por vivir. Se trata de vivir bien y con salud, y de no morir por enfermedades evitables… Es algo tan prevenible”.

Pidió pensar en ello de forma similar a cómo la mejora del saneamiento evitó que generaciones posteriores en Estados Unidos sufrieran enfermedades como el cólera. O cómo medicamentos que hoy parecen comunes transformaron condiciones mortales en enfermedades tratables, explicó el doctor Steven Austad, director científico de la American Federation for Aging Research y profesor distinguido en la Universidad de Alabama en Birmingham.

“Los antibióticos lo cambiaron todo, y estos avances podrían cambiarlo todo”, dijo Austad, en referencia a los desarrollos más recientes contra las enfermedades crónicas.

Muchos emprendedores tecnológicos que invierten en longevidad malinterpretan la ciencia del envejecimiento, afirmó Austad. Principalmente, no comprenden que no existe un código simple que descifrar y que la biología del envejecimiento es compleja.

El envejecimiento es un proceso que afecta a todos, incluso a las personas más sanas, y las hace más vulnerables a desarrollar enfermedades crónicas. “El envejecimiento no es una enfermedad, pero nos vuelve más vulnerables a ellas”, dijo.

El envejecimiento no solo hace que las personas sean más vulnerables, sino que también les dificulta recuperarse de las enfermedades crónicas.

Además, puede activar condiciones para las que una persona tiene predisposición desde el nacimiento, explicó el doctor Nir Barzilai, presidente de la Academy for Health and Lifespan Research y profesor en el Albert Einstein College of Medicine en Nueva York.

Una persona puede nacer con un gen que aumenta el riesgo de demencia, pero los problemas cognitivos no aparecen hasta los 60, 70 u 80 años. “Se necesita el proceso de envejecimiento para que se manifieste”, señaló.

Aunque las enfermedades crónicas no afectan únicamente a personas mayores, prevenirlas podría significar vivir más años y disfrutarlos mejor.

Algunas de las tecnologías más prometedoras para la longevidad no estarán disponibles en tiendas, sino que requerirán prescripción médica.

Por ejemplo, la enfermedad de Alzheimer podría prevenirse algún día mediante una tecnología de edición genética llamada CRISPR, codesarrollada por la ganadora del Premio Nobel de Química Jennifer Doudna, profesora en la Universidad de California en Berkeley.

Una proteína actúa como unas tijeras que cortan el ADN dentro de una célula, lo que activa mecanismos de reparación.

Ese proceso puede modificar el ADN, explicó Doudna.

“Abrió la puerta. Ahora podemos estudiar la función de los genes y modificarlos”, dijo.

“Se puede imaginar a personas viviendo el mismo tiempo, pero con mejor salud”, añadió.

La edición genética mediante CRISPR no es el único avance médico que podría tener un impacto significativo en las enfermedades crónicas.

En laboratorios de la costa este de Estados Unidos, investigadores trabajan en otra herramienta para prevenir y tratar enfermedades como el VIH, la diabetes y el cáncer: las vacunas de ARN mensajero (ARNm), ampliamente conocidas tras la pandemia de covid-19.

¿Cómo puede una vacuna tratar enfermedades crónicas? El componente principal, el ARNm o ácido ribonucleico mensajero, transmite mensajes a las células del cuerpo, lo que puede incluir la producción de proteínas que enseñan al sistema inmunitario qué debe atacar (como virus o células cancerosas), indican al cuerpo que produzca una proteína que falta o que no funciona correctamente, o incluso corrigen errores genéticos, explicó la Dra. Kathryn Whitehead, profesora de los departamentos de ingeniería química e ingeniería biomédica de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburgh.

Las vacunas de ARNm contra el VIH ya se están preparando para iniciar ensayos clínicos este año, y las vacunas contra el cáncer ya se encuentran en fase de ensayos clínicos, según ha declarado la Dra. Jilian Melamed, profesora adjunta de investigación en la división de enfermedades infecciosas y en el Instituto para la Innovación en ARN de la Universidad de Pensilvania.

Un ensayo realizado a principios de este año reveló que siete de las ocho personas que mostraron una respuesta inmunitaria a una vacuna de ARNm contra el cáncer de páncreas sobrevivieron hasta seis años desde su último tratamiento, en contraste con la tasa de supervivencia del 13 % que suele registrarse en este tipo de cáncer, según un comunicado de prensa del Memorial Sloan Kettering Cancer Center.

“Ambos avances tienen un potencial enorme”, dijo Austad. “Pero también están en una etapa muy, muy temprana”.

Aunque las nuevas y prometedoras tecnologías se someten a pruebas de seguridad y eficacia antes de salir al mercado, hay cosas que puedes hacer ahora mismo para prevenir las enfermedades crónicas. Y prevenir una enfermedad es mucho más fácil y menos costoso que tratar una que ya se padece, señaló Melamed.

“El dicho es que más vale prevenir que curar”, añadió.

Algunas de las medidas más efectivas incluyen cambios en el estilo de vida: ejercicio, alimentación, sueño y relaciones sociales, explicó Barzilai.

  • Seguir una dieta de estilo mediterráneo —que se centra en frutas, verduras, cereales integrales, frutos secos, semillas, pescado saludable y aceite de oliva virgen extra, con porciones más pequeñas de huevos, lácteos y aves de corral— se ha relacionado con un aumento significativo de la esperanza de vida.
  • La actividad física, tanto aeróbica como de fuerza, se asocia con menor riesgo de muerte.
  • Dormir entre siete y ocho horas de forma continua también se relaciona con vivir más años.
  • Y mantener vínculos sociales es clave, ya que la soledad se ha asociado con un mayor riesgo de muerte prematura.

Invertir en estos hábitos puede ser difícil y sus beneficios no siempre son inmediatos, pero la prevención es clave para vivir más y mejor.

“Este país funciona como un sistema de atención a la enfermedad, en el sentido de esperar a que estés enfermo para intervenir, cuando deberíamos enfocarnos mucho más en la prevención en la nutrición, el sueño, el ejercicio y en ayudar a las personas a reducir el estrés”, concluyó Swisher.

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