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El alto el fuego pende de un hilo mientras un Trump impaciente aguarda la respuesta de Irán

Por Nic Robertson y Jessie Yeung, CNN

Mientras el estancamiento en el diálogo entre Washington y Teherán se prolonga y el mundo aguarda con la esperanza de un acuerdo, se cierne sobre todos la muy real posibilidad de un desenlace alternativo: que la guerra se reanude.

Se prevé que este viernes Pakistán reciba la propuesta de paz revisada de Irán, después de que el presidente Donald Trump rechazara una versión anterior.

Los mediadores en Islamabad creen que un acuerdo justo está al alcance de la mano y que ahora corresponde a Teherán dar una respuesta, según fuentes familiarizadas con el proceso. Han trabajado incansablemente para lograr un acuerdo, pero mientras esperaban esa respuesta durante la mayor parte de esta semana, Estados Unidos e Irán han redoblado sus amenazas y provocaciones.

El miércoles, Trump publicó en Truth Social una imagen retocada de sí mismo empuñando un arma, con un mensaje en el que le decía a los iraníes que “se pongan las pilas”.

“Se acabó ser el ‘chico bueno’”, decía el pie de foto.

Más tarde, desde el Despacho Oval, Trump añadió: “En este momento, nunca habrá un acuerdo a menos que acepten que no habrá armas nucleares”.

Pero Irán ha rechazado esa exigencia clave. En un mensaje difundido el jueves a través de los medios estatales, el líder supremo Mojtaba Jamenei declaró que Irán “salvaguardaría” sus capacidades nucleares y de misiles, y que los “actores extranjeros” no tienen cabida en el golfo Pérsico, salvo en “las profundidades de sus aguas”.

Los iraníes aún no han visto ni oído a Jamenei, más de siete semanas después de que fuera anunciado como su nuevo líder supremo tras la muerte de su padre. No obstante, Jamenei ha emitido varios mensajes por escrito.

Estos intercambios de provocaciones parecen distanciar cada vez más a las partes, casi cuatro semanas después de que Estados Unidos e Irán alcanzaran por primera vez su alto el fuego temporal. A última hora del jueves, Trump afirmó que nadie conoce el estado de las conversaciones con Irán salvo él mismo y un puñado de personas más, sugiriendo que las negociaciones están avanzando a pesar de la aparente parálisis pública.

Sin embargo, las capacidades nucleares de Irán siguen siendo, a todas luces, un importante punto de fricción: Trump exige garantías sobre el freno a su programa nuclear, mientras que Teherán insiste en que tiene derecho a enriquecer uranio con fines pacíficos. Se trata de una línea roja crítica para ambas partes, lo que deja la situación en un punto muerto.

Teherán parece estar ganando tiempo, alargando las negociaciones sobre las negociaciones y enviando múltiples propuestas con avances aparentemente graduales, tal vez con la esperanza de que Trump acabe cansándose de la lucha, o de que la presión política interna por el aumento vertiginoso de los precios de la gasolina le obligue a ceder.

No obstante, se dice que Trump está sopesando sus opciones para forzar la vuelta de Teherán a la mesa de negociaciones, y que ha recibido informes de oficiales militares sobre una posible nueva ronda de ataques contra Irán. Sin embargo, su estrategia preferida actual consiste en infligir el máximo daño económico, según revelaron a CNN fuentes familiarizadas con las conversaciones. Su equipo se está preparando para ampliar el bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes, lo que incluye un cierre a más largo plazo del estrecho de Ormuz, añadieron dichas fuentes.

Estados Unidos ha interceptado o desviado a cerca de 40 buques que intentaban entrar o salir de los puertos iraníes desde que comenzó el bloqueo a principios de este mes. Al respecto, Trump declaró a los periodistas a principios de esta semana que “el bloqueo es una genialidad”.

Su administración también está presionando a gobiernos extranjeros para que se unan a una nueva coalición destinada a respaldar la libertad de navegación en esta disputada vía marítima.

No obstante, las repercusiones económicas siguen intensificándose: los precios del petróleo se han disparado hasta alcanzar su nivel más alto en cuatro años y los precios de la gasolina en Estados Unidos se han disparado esta semana, ante la inquietud de los mercados por el posible fracaso de las conversaciones de paz para reabrir el estrecho de Ormuz.

El bloqueo estadounidense está frustrando claramente a algunos en Teherán, donde tanto el cuartel general militar como el principal asesor militar del líder supremo, Mohsen Rezaei, han amenazado públicamente esta semana con tomar represalias si la medida persiste.

Sin embargo, el jueves, el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf —quien encabeza las negociaciones en nombre de Teherán y se ha erigido como la voz clave del gobierno iraní— ridiculizó la noción de bloquear a Irán, señalando las extensas fronteras terrestres y marítimas del país.

“Si se construyeran dos muros —uno desde Nueva York hasta la Costa Oeste y otro desde Los Ángeles hasta la Costa Este—, su longitud total sería de 7.755 km; una cifra que, aun así, se quedaría a unos 1.000 km de alcanzar la extensión total de las fronteras de Irán”, escribió Ghalibaf en una publicación en X.

Añadió, además, una pulla personal dirigida al secretario de Defensa de EE.UU.: “P.D. Para Pete Hegseth: 1 km = 0,62 millas”.

No está claro qué sucederá a partir del viernes si Irán no responde favorablemente con una nueva propuesta. Lo que sí es seguro, no obstante, es que ambas partes están preparadas para un posible retorno al conflicto si no logran acordar los términos para la paz.

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