Mourinho vs. Barcelona: así es la historia, los números y las polémicas de un duelo sin igual en España
Por Rodrigo Estrada, CNN en Español
Hay rivalidades que sobreviven al paso del tiempo, a los cambios de generación y hasta a la salida de sus grandes protagonistas. En el fútbol europeo, pocas fueron tan intensas como la que José Mourinho construyó ante el FC Barcelona, especialmente durante sus años al frente del Real Madrid.
Más de 13 años después de su último enfrentamiento contra el conjunto blaugrana, el entrenador portugués volverá este domingo a encontrarse con un rival que ocupa un lugar particular dentro de su carrera. Será un nuevo capítulo de una historia marcada por grandes partidos, títulos, eliminaciones, declaraciones polémicas y momentos de tensión que convirtieron aquellos duelos en algo mucho más grande que un simple partido de fútbol.
La relación de Mourinho con el Barcelona comenzó mucho antes de convertirse en su rival. El portugués formó parte del cuerpo técnico del club catalán durante la década de 1990, primero trabajando con Bobby Robson y posteriormente con Louis van Gaal. Años después regresaría al Camp Nou desde el banquillo contrario.
A lo largo de su carrera, Mourinho ha enfrentado 27 veces al Barcelona, dirigiendo al Chelsea, Inter de Milán y Real Madrid. Su balance es de ocho victorias, nueve empates y diez derrotas, con 38 goles a favor y 44 en contra.
Las grandes polémicas comenzaron con sus declaraciones tras una eliminación con los Blues en la Champions League, donde apuntó especialmente contra Lionel Messi. Luego, siguieron cuando se tomó revancha al eliminar al equipo de Guardiola con el cuadro italiano en semifinales del mismo torneo, festejando de cara a la afición culé.
Con ese antecedente muy vivo en la memoria, meses después, en 2010, llegó al banquillo blanco, y fue durante su etapa en el conjunto merengue cuando la rivalidad alcanzó su punto máximo.
Allí inició un primer ciclo donde dirigió 17 clásicos como entrenador del Real Madrid, con cinco victorias, seis empates y seis derrotas.
La llegada del portugués al Madrid enfrentó directamente a dos entrenadores con personalidades y estilos muy diferentes. Por un lado estaba Guardiola, al frente de un Barcelona que había dominado el fútbol español y europeo. Por el otro, Mourinho, recién coronado campeón de Europa con el Inter y dispuesto a terminar con aquella hegemonía.
La tensión fue creciendo con cada enfrentamiento. En 2011, el Real Madrid y el Barcelona llegaron a enfrentarse cuatro veces en apenas unas semanas entre Liga, Copa del Rey y Champions League. La rivalidad dejó entonces de limitarse al terreno de juego y las salas de prensa se convirtieron en otro escenario de la batalla.
Antes de las semifinales de Champions, los cruces verbales entre Mourinho y Guardiola alcanzaron uno de sus momentos más recordados. Durante la Supercopa de España de 2011, una pelea entre integrantes de ambos equipos terminó con Mourinho metiéndole un dedo en el ojo a Tito Vilanova, entonces asistente de Guardiola. El episodio se convirtió en una de las imágenes más polémicas de aquella etapa y posteriormente derivó en una sanción de dos partidos para el portugués.
Pero la historia de Mourinho contra aquel Barcelona no estuvo construida únicamente alrededor de la controversia, también hubo triunfos importantes. Como el de abril de 2011, cuando el Real Madrid derrotó al Barcelona en la final de la Copa del Rey. Cristiano Ronaldo decidió aquel partido con un cabezazo en tiempo extra que permitió a los blancos conquistar el torneo.
La temporada siguiente llegaría uno de los mayores logros de Mourinho en España. El Real Madrid conquistó LaLiga 2011-2012 alcanzando los históricos 100 puntos y marcando 121 goles. Aquel campeonato permitió a los blancos romper una racha de tres títulos consecutivos del Barcelona de Guardiola.
En ese 2012, el Madrid además consiguió una victoria especialmente significativa en el Camp Nou que resultó fundamental en la lucha por el campeonato. Meses después, en el inicio de la temporada 2012-2013, el equipo de Mourinho volvió a imponerse al Barcelona para levantar la Supercopa de España. Esas victorias ayudaron a construir una etapa en la que prácticamente cada enfrentamiento parecía tener algo más en juego que los tres puntos o un trofeo.
Ahora, el escenario es completamente diferente. Los grandes protagonistas de aquella época ya no están sobre el terreno de juego. Lionel Messi dejó al Barcelona y Cristiano Ronaldo también pertenece al pasado del Real Madrid. Guardiola hace años que abandonó el banquillo blaugrana y una nueva generación tomó el relevo. Lamine Yamal representa una de las grandes amenazas ofensivas del Barcelona, mientras que Kylian Mbappé se ha convertido en una de las principales referencias del ataque madridista. Los nombres son distintos.
Sin embargo, Mourinho permanece, y con él vuelve inevitablemente la memoria de aquellos años en los que un Clásico comenzaba días antes del silbatazo inicial, continuaba durante 90 minutos sobre el terreno de juego y, en muchas ocasiones, tampoco terminaba cuando el árbitro señalaba el final.
Han pasado más de 13 años desde su último enfrentamiento contra el Barcelona y toda una generación del fútbol cambió durante ese tiempo. La rivalidad, sin embargo, nunca desapareció completamente, porque cuando Mourinho se encuentra con el Barcelona, el pasado vuelve a ocupar la primera fila y se recupera inevitablemente ese sabor a cuentas pendientes.
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