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Darline Graham vs. Annie Andrews: conclusiones del debate por el Senado en Carolina del Sur

Análisis por Aaron Blake, CNN

Carolina del Sur se ha convertido en lo que quizás sea la contienda por el Senado más sorprendente en la recta final de las elecciones intermedias. El domingo por la noche, la senadora republicana designada Darline Graham, la demócrata Annie Andrews y la candidata libertaria Kasie Whitener participaron en el único debate programado para esta elección.

El debate fue a menudo tenso, con ataques mutuos entre Graham y Andrews.

Andrews centró su discurso en la idea de que Graham —hermana del fallecido senador Lindsey Graham, a quien el presidente Donald Trump sacó del anonimato para sucederlo— es la candidata de las élites políticas y no está llevando a cabo una campaña seria. En un momento dado, hizo referencia a un episodio bochornoso ocurrido durante un debate de la segunda vuelta de las primarias, en el que Graham declaró: “La seguridad nacional no es lo mío”.

“Si su cirujano dijera que las apendicectomías no son realmente lo suyo, ¿le confiaría el bisturí? No”, afirmó Andrews. “Entonces, ¿por qué habríamos de confiarle un mandato completo en el Senado de EE.UU. a Darline Graham? Carece de seriedad y de la cualificación necesaria”.

Graham también arremetió contra Andrews desde el principio y de forma reiterada, intentando vincularla con la izquierda. Asimismo, se mostró ofendida en repetidas ocasiones por los ataques de Andrews, acusándola de arremeter contra su familia.

A continuación, algunas conclusiones clave del debate.

La prioridad absoluta para Graham era evitar un momento como el ocurrido con el tema de la seguridad nacional. Y superó esa prueba con éxito.

En aquel debate republicano contra el representante Ralph Norman, se le formuló una pregunta relativamente básica —al menos para un senador— sobre los intereses de política exterior de EE.UU. en Taiwán y el mar de China Meridional. Al parecer, sin saber cómo abordar la cuestión, simplemente admitió que no tenía muchos conocimientos sobre el tema.

En ese mismo debate, citó erróneamente una cifra de 50 millones de habitantes en Carolina del Sur, cuando la cifra real es inferior a 6 millones.

Eso no significa que el debate del domingo transcurriera sin contratiempos. Graham hizo pausas incómodas en algunos momentos. Le costó lograr que calaran algunos de sus argumentos de ataque, como los relacionados con los derechos de las personas transgénero. Algunas de sus afirmaciones —como que Irán estuvo a punto de tener un arma nuclear antes de que Estados Unidos e Israel iniciaran la guerra a principios de este año— en realidad no parecen ser ciertas.

Sin embargo, para ser una republicana que se postula en un estado de marcada tendencia republicana, proyectó una imagen de mayor capacidad que anteriormente.

Dicho esto, Graham pareció confirmar que su campaña está bastante preocupada por Andrews, a juzgar por el tiempo que dedicó a atacar a la demócrata.

Todo comenzó casi de inmediato, cuando Graham calificó a Andrews como “la progresista más radical que jamás haya aspirado a un cargo estatal en Carolina del Sur” en su primera respuesta.

Acusó a Andrews de apoyar un sistema de salud gestionado por el Gobierno, algo que Andrews negó. Hizo referencia a la labor previa de Andrews en cuestiones de control de armas. Criticó a Andrews por oponerse al proyecto de ley de política nacional del presidente Donald Trump —conocido como el “Gran y hermoso proyecto de ley”— y por contar con el respaldo del comité de acción política de Jane Fonda.

Y, después de que Andrews mencionara un momento clave del debate de la segunda vuelta de las primarias, Graham la acusó de mentir sobre sus posturas progresistas.

“Hablemos de lo que no es lo tuyo. Lo tuyo, al parecer, no es ser honesta con la gente de Carolina del Sur. Al menos yo soy honesta. Si desconozco algo, no tengo reparos en decirlo, y lo diré de nuevo esta noche”, afirmó. “Pero tú estás engañando a los habitantes de Carolina del Sur. Has cambiado de postura en todo. Hay muchísimas publicaciones en redes sociales que demuestran lo contrario. Debería darte vergüenza”.

Estos ataques confirmaron lo reñida que está la contienda. Recientemente, el Partido Republicano a nivel nacional llamó la atención al destinar US$ 5 millones para reforzar la campaña de Graham.

Pero Andrews tuvo una respuesta bastante memorable para gran parte de los cuestionamientos.

“Le han dicho que salga aquí y me llame Bernie Ocasio Mamdani; eso es lo que dice su guion”, dijo Andrews, refiriéndose a un trío de socialistas democráticos. “Pero la verdad es que me llamo Annie Andrews, y no debería haber ninguna confusión al respecto porque, a diferencia de mi oponente, yo no me he cambiado el nombre recientemente”.

Graham optó por no utilizar su apellido de casada —Darline Graham Nordone— cuando fue nombrada senadora.

“Mi nombre legal es Graham y siempre ha sido Graham”, afirmó. “¿Y sabe por qué es Graham? Porque perdí a mis padres cuando era niña y conservé el apellido Graham para sentirme conectada con ellos”.

En otro momento del debate, Andrews declaró que “ambos partidos han fracasado en materia de inmigración” y que “los demócratas han fracasado en la frontera”.

Andrews añadió: “Y la verdad es que apoyo la Segunda Enmienda. Creo que necesitamos una frontera segura y que debemos deportar a los inmigrantes ilegales que infrinjan la ley; y sí, quiero reducir los impuestos a la clase media”.

Pocos ataques han sido tan centrales en la contienda como los intentos del Partido Republicano por centrarse en cuestiones relacionadas con las personas transgénero.

La semana pasada, Trump publicó un mensaje en redes sociales utilizando un término despectivo contra las personas transgénero para referirse a Andrews, y esta lanzó un anuncio dirigiéndose directamente a la cámara para defenderse sobre el asunto.

Pero si uno pestañeaba, podía habérselo perdido el domingo por la noche.

Graham sacó el tema a colación en dos ocasiones, aunque brevemente. Y en ambas lo hizo al final de una respuesta, justo antes de que el debate pasara rápidamente a otro asunto. Esto incluyó el momento final del debate.

“Pero hablemos de un par de preocupaciones más que tengo: que ella está engañando a los habitantes de Carolina del Sur con estos temas transgénero”, dijo Graham en sus últimas palabras de la noche. El moderador indicó rápidamente que el debate debía concluir ahí, y así terminó.

Aquello supuso una victoria para Andrews, ya que no tuvo que responder realmente sobre el asunto —ni explicar sus comentarios de 2022 en redes sociales, en los que calificó de “vergonzosa” una ley estatal que prohibía a las atletas transgénero competir en equipos deportivos femeninos de escuelas públicas.

Andrews señaló en repetidas ocasiones que Graham se había negado a votar junto a los demócratas y algunos republicanos para poner fin a la guerra con Irán, destacando que había tenido tres oportunidades para hacerlo.

Graham respondió afirmando que Irán estuvo a punto de obtener un arma nuclear, una afirmación que no está respaldada por la información de inteligencia conocida de EE.UU.

Sin embargo, a diferencia de algunos candidatos republicanos al Senado que han dicho que la guerra debe terminar, ella fue un paso más allá al defender la necesidad de dar más tiempo a Trump. Argumentó que Irán está siendo asfixiado financieramente.

“¿Por qué diablos íbamos a detenernos ahora, cuando siguen siendo peligrosos y estamos cerca de acabar con la guerra?”, dijo Graham. “Insisto: creo que el presidente quiere terminar la guerra. Sé que así es. Todos queremos que la guerra termine. Pero yo apoyo unas Fuerzas Armadas fuertes. Creo en la paz a través de la fuerza”.

Pocas cosas tuvieron tanto peso en el debate como la figura de Trump: su impopularidad es una de las principales razones por las que Carolina del Sur y otros estados profundamente republicanos presentan contiendas tan reñidas este otoño. Sin embargo, no fue el tema central.

Hubo alguna que otra mención a acciones de Trump, pero en realidad no fue el foco de atención para nadie. De hecho, la palabra “Trump” se pronunció apenas unas pocas veces. Graham mencionó al presidente en un puñado de ocasiones, elogiándolo por crear un grupo de trabajo sobre inteligencia artificial y por levantar las restricciones al uso de diésel teñido.

Aunque Andrews sostenía que Graham era la candidata predilecta de los círculos internos del partido, en realidad no mencionó a la figura clave que impulsó a Graham: Trump.

Asimismo, al hablar de la guerra por lo general no vinculó el conflicto con la figura del presidente.

Quizás esto no debería sorprender viniendo de una demócrata. Si bien Trump goza de escasa popularidad a nivel nacional, este sigue siendo un estado que ganó por 18 puntos en 2024.

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