Unos celebran y otros lo lamentan: los Yankees estiran la sequía de títulos en la MLB
Por Pablo García Escorihuela, CNN en Español
Decía un tango cantado por Carlos Gardel “que 20 años no es nada”. Pero han pasado ya 17 años desde la última vez que los Yankees de Nueva York celebraron una Serie Mundial, y para una de las aficiones más exigentes del mundo del deporte, eso es una eternidad.
En ese tiempo, los “Bombarderos” del Bronx vieron el surgimiento de equipos dominantes, como los Astros de Houston y los Dodgers de Los Ángeles, sin contar con que su eterno rival, los Red Sox de Boston, ganaron dos veces el campeonato en ese tiempo.
A pesar de tener tantos años sin haber alzado el Trofeo del Comisionado del Béisbol al campeón de la temporada, el equipo de la Gran Manzana sigue despertando pasiones y, también, polarizando a la afición.
Desde la forma en la que los Rays de Tampa Bay, verdugos de los Yankees esta temporada, celebraron en el Yankee Stadium la eliminación de la tradicional novena neoyorkina, pasando por los memes y comentarios de redes sociales, hasta las bromas de David “Big Papi” Ortiz en la televisión de Estados Unidos con su grito de “The Yankees Loose” (Los Yankees pierdeeeen), la caída del equipo de Aaron Boone termina siendo un suceso por donde se lo mire.
Pero el nuevo traspié tiene varias explicaciones.
El equipo de Nueva York todavía, después de 12 años del retiro de Derek Jeter, sigue buscando un reemplazo para él en el campo corto, lo mismo que para otros jugadores de peso, como Jorge Posada, Mark Teixeira o el mismo Alex Rodríguez.
Y si bien han encontrado en Aaron Judge un líder para capitanear al equipo, lo cierto es que no han rodeado al jardinero derecho con el mismo cúmulo de talento que si tuvieron los Yankees en otra época.
Brian Cashman cambió su paradigma de gerente general agresivo en el mercado y comprador de grandes talentos, a tratar de formar valores desde las granjas del equipo, con un éxito intermedio.
Así como no han podido reemplazar a Jeter o a Posada con jugadores de sus granjas, si han logrado un éxito reciente con Cam Schlittler, candidato número 1 a ganar el Cy Young este año, además de la propia irrupción de Judge desde el sistema de ligas menores.
También, las apuestas de mercado de los Yankees han dado frutos mixtos: Giancarlo Stanton no ha bateado en los playoffs, Gerrit Cole se lesionó en momentos clave del año pasado y este, y “Jazz” Chisholm no ha rendido con el bate o el guante al nivel que se esperaba.
En una ciudad como Nueva York, ganar es casi una obligación. Y en el caso de los Yankees, con la exigencia de su afición a cuestas, se espera que este receso entre temporadas, marcado por la amenaza de un paro laboral en ciernes, tenga varios movimientos en las oficinas del Bronx.
Para algunos aficionados, la responsabilidad recae sobre Aaron Boone, el mánager del equipo, quién se ha quedado corto en algunas decisiones durante las tres últimas visitas de los rayados a la postemporada.
Y tampoco debe ser muy agradable para ellos, acostumbrados al éxito, ser el meme andante de las otras aficiones de las Grandes Ligas, que parecen esperar año a año a que los Yankees caigan para no perdonarlos en las redes sociales.
La presión en Yankee Stadium se hace cada vez más grande, y 17 años parecen ser demasiados sin ganar para una de las franquicias más tradicionales del béisbol.
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