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Un momento incómodo para el Partido Republicano, un testigo confiado y otras conclusiones de la audiencia de Jack Smith

Análisis de Aaron Blake

El exfiscal especial Jack Smith, quien presentó dos acusaciones formales contra el ahora presidente Donald Trump en 2023, testificó nuevamente ante el Congreso este martes; en esta ocasión, ante la Comisión Judicial del Senado.

El testimonio de Smith se produce mientras los republicanos continúan examinando las investigaciones sobre Trump y mientras algunos miembros del partido, incluido el propio presidente, han presionado para que se presenten cargos penales —a menudo no especificados— contra Smith.

Estas son las principales conclusiones de la audiencia de este martes.

A los republicanos les ha costado mucho justificar el deseo de Trump de que Smith sea acusado penalmente. Sin embargo, pocas veces la estrategia pareció volverse en su contra como sucedió este martes.

El senador Eric Schmitt, de Missouri, elaboró una aparente teoría conspirativa sobre una supuesta vinculación de Smith con el proceso penal contra Trump en el condado de Fulton, Georgia. Para sustentar su teoría, Schmitt citó mensajes de texto que, según él, demostraban que Smith asistió a un partido de los Atlanta Hawks el 3 de febrero de 2024, el día después de que la fiscal del condado de Fulton, Fani Willis, y el fiscal especial Nathan Wade admitieran haber mantenido una relación sentimental.

Sin embargo, Smith se mostró atónito. Negó haber asistido a un partido de los Hawks y afirmó no recordar siquiera haber estado en Atlanta.

“¿Qué diría si yo tuviera una serie de mensajes de texto de su equipo indicando que usted estuvo en Atlanta en un partido entre los Warriors y los Hawks el 3 de febrero de 2024, el día después de que Willis y Wade anunciaran su relación?”, preguntó Schmitt.

Schmitt insistió en la acusación y le dijo a Smith: “No creo que usted sepa que tenemos esta información”. Instó a Smith a no “incurrir en perjurio”. Más tarde, calificó a Smith de “despreciable”. Posteriormente, declaró en el programa “Charlie Kirk Show” que simplemente estaba haciendo preguntas para ver si Smith caía en una contradicción.

Finalmente, los demócratas lograron que Schmitt permitiera a Smith revisar las pruebas: un panel que mostraba los mensajes de texto en cuestión. En uno de ellos, un colega fiscal preguntaba por un asiento reservado para Smith. El panel mostraba el estadio de los Atlanta Hawks.

Pero para entonces, Smith parecía haber atado cabos. Aclaró que no había asistido a un partido de los Atlanta Hawks, sino a uno del equipo de baloncesto femenino de la Universidad de Iowa (las Hawkeyes) —que en aquel momento contaba con la jugadora Caitlin Clark—, celebrado en la Universidad de Maryland, en el área de la ciudad de Washington.

El recuerdo de Smith coincide con un partido que se jugó ese día.

La senadora Amy Klobuchar, de Minnesota, tras aclarar el asunto, afirmó que Schmitt debería disculparse.

La oficina de Schmitt no ha respondido a una solicitud de comentarios.

Durante la audiencia, él sostuvo que los mensajes de texto “obviamente podrían haber estado relacionados con la acusación” en el condado de Fulton. Declaró que se reafirmaba en haber calificado a Smith de “despreciable”.

La escena ejemplificó cuán especulativas y carentes de fundamento han sido las acusaciones del Partido Republicano sobre Smith, los adversarios de Trump y el supuesto uso del sistema judicial como arma contra el expresidente. Asimismo, la otra gran acusación de perjurio del Partido Republicano contra Smith se basa en una interpretación totalmente errónea de las pruebas.

Sin embargo, pocas veces ha quedado tan al descubierto esta aparente maniobra de pesca de pruebas. Schmitt parecía convencido de haber acorralado a Smith con algo concreto. Pero apenas unos minutos después, todo pareció desmoronarse, y de manera bastante espectacular.

Smith es un testigo muy cauteloso. A menudo hace pausas notables antes de responder a una pregunta, de una manera que puede resultar un tanto desconcertante.

Pero también dejó claro que quiere oponerse al uso del sistema judicial como arma por parte del Gobierno de Trump contra personas como él. Y este martes, se mostró algo más animado y abierto.

Concluyó su declaración inicial diciendo: “El miedo puede ser contagioso; el coraje también lo es”.

También calificó de “indignante” que personas con las que trabajó fueran “objeto de acciones ilegales, perdieran sus empleos ilegalmente y vieran sus vidas trastornadas por este Departamento de Justicia”.

Al preguntársele sobre el fallo de 2024 de la Corte Suprema que otorga a los presidentes un alto grado de inmunidad, Smith afirmó que resulta “muy peligroso para el Estado de derecho” que personas poderosas se beneficien de tales excepciones.

Asimismo, intercambió argumentos con los legisladores con mayor vehemencia que en ocasiones anteriores, en lugar de limitarse a exponer hechos de manera fría.

Cuando el senador republicano Ted Cruz, de Texas, le preguntó si lamentaba algo, Smith respondió que lamentaba que “las personas con las que trabajé hayan sido despedidas injustamente y vilipendiadas”.

Cuando la senadora republicana Darline Graham, de Carolina del Sur, alegó que Smith había puesto injustamente en la mira los registros telefónicos de su difunto hermano, el senador Lindsey Graham, Smith le explicó que Lindsey Graham había investigado las acusaciones de fraude electoral planteadas por Trump y había determinado que eran falsas.

Además, aseguró que no se retirará en silencio.

“No permitiré que me silencien las continuas amenazas de procesamiento por parte del presidente o de otras personas”, declaró Smith.

Ese intercambio con Darline Graham resultó también significativo para conocer nuevos detalles sobre los intentos de procesar a Trump.

La razón: Smith señaló que Lindsey Graham probablemente habría sido testigo en el caso.

“Considero que su hermano fue un servidor público patriota”, dijo Smith. “No fue objeto de nuestra investigación. De hecho, es probable que hubiera sido testigo en nuestro caso. Su hermano investigó las afirmaciones que hacía Donald Trump y determinó que eran falsas”.

Lindsey Graham rompió públicamente con Trump en el pleno del Senado tras los sucesos del 6 de enero (declarando que no contaran con él) y, en un principio, pareció colaborar con los investigadores que analizaban la situación.

Más tarde se reconcilió con Trump y arremetió contra la investigación de Smith cuando se vio entre las personas cuyos registros telefónicos formaban parte de las pesquisas; incluso llegó a presionar para obtener una compensación económica por ello.

Los comentarios de Smith sugieren que Graham podría haber desempeñado algún papel, por pequeño que fuera, a la hora de probar los cargos contra Trump.

El exfiscal especial se esforzó por respaldar en repetidas ocasiones a los miembros de su antiguo equipo que fueron despedidos por el Departamento de Justicia bajo la administración de Trump y cuyos nombres se mencionaron varias veces durante la audiencia de este martes.

Smith incluso los calificó de “héroes”.

“En mi opinión, estas personas son héroes, y creo que nuestro país no reconoce ni presta suficiente atención a gente así”, afirmó. “Creo que, si lo hiciéramos, gran parte de las cuestiones partidistas que estamos debatiendo hoy desaparecerían”.

Smith también advirtió sobre las consecuencias que tendría para el país expulsar a personas de ese perfil.

“Si se expulsa a esas personas del servicio público, las instituciones de las que dependemos para la justicia y para proteger a nuestro país… esas instituciones se debilitan”, afirmó Smith.

Cuando el senador demócrata por California, Adam Schiff, mencionó los ataques recibidos por Smith, este respondió que era “mucho más importante —respecto a los servidores públicos con los que trabajo— que dejemos de vilipendiar a los servidores públicos”.

Pasó casi un año desde que Trump apareció junto a la entonces secretaria de Justicia de Estados Unidos, Pam Bondi, y afirmó que Smith cometió delitos.

“Ojalá la secretaria de justicia esté examinando lo que hizo”, añadió Trump hace ocho meses en redes sociales.

Desde entonces, pocos indicios sugieren que el Gobierno de Trump pueda darle lo que él desea. De hecho, la audiencia de este martes dio, en gran medida, la impresión de ser un mero trámite.

Más allá del intento de Schmitt de tenderle una trampa, otros legisladores republicanos se limitaron, por lo general, a retomar temas ya abordados en la audiencia de enero de la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes.

El senador republicano por Missouri, Josh Hawley, y otros legisladores reiteraron una acusación formulada hace meses, según la cual Smith habría cometido perjurio al negar haber intentado acceder al contenido de las comunicaciones de los legisladores. Sin embargo, Smith señaló las inconsistencias de esa teoría, la cual ya había sido desmentida anteriormente.

En un momento dado, el senador John Kennedy, de Louisiana, intentó sugerir que Smith podría haber hecho gestiones para convertirse en fiscal especial —implicando que tenía una agenda política y que su objetivo era Trump—, pero cuando Smith lo negó, Kennedy cambió de tema.

Smith también explicó a los legisladores que buscaba mantener en reserva los registros telefónicos y de otro tipo que se solicitaban, debido a la preocupación de que Trump y sus aliados intentaran obstruir la justicia.

Cuando los legisladores sugirieron que, con las solicitudes de confidencialidad, Smith estaba insinuando que no se podía confiar en que ellos no destruirían pruebas, Smith aclaró que en realidad le preocupaba Trump.

“Nuestras órdenes de confidencialidad no se basaban en la idea de que los miembros del Congreso o de esta comisión cometerían actos de obstrucción”, dijo Smith. “Se basaban en la preocupación real de que Donald Trump y sus colaboradores hicieran tal cosa, ya que lo habían hecho anteriormente y volvieron a hacerlo”.

Smith mencionó el hecho de que los cargos contra Trump incluían la obstrucción a la justicia, así como el momento en que Trump sugirió aplicar la pena de muerte a un testigo conocido: el general Mark Milley, exjefe del Estado Mayor Conjunto.

“Teníamos motivos fundados para buscar proteger nuestra investigación de ese tipo de obstrucción”, añadió Smith.

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