Fundador de Evergrande, símbolo de la crisis inmobiliaria de China, es condenado a cadena perpetua
Por Sylvie Zhuang, CNN
El fundador del gigante inmobiliario Evergrande, que alguna vez fue uno de los hombres más ricos de China, fue condenado a cadena perpetua este jueves, según medios estatales. La sentencia constituye el episodio más reciente de la caída de quien alguna vez fue símbolo del auge económico del país.
Hui Ka Yan se declaró culpable en abril de múltiples cargos relacionados con su etapa como presidente de la mayor empresa inmobiliaria de China, entre ellos fraude y uso indebido de fondos.
La sentencia culmina la dramática caída de Hui —también conocido como Xu Jiayin—, quien pasó de un origen humilde, durante una convulsa era política, a alcanzar los niveles más altos de influencia y riqueza.
Evergrande Group está asfixiado por la deuda desde 2021 y acumula pasivos por US$ 300.000 millones. Su crisis, junto con la de otros gigantes del sector, ha sido un componente central de la conmoción inmobiliaria que ha puesto a prueba a la segunda economía más grande del mundo y ha amenazado con contagiar a los mercados mundiales.
Además de la cadena perpetua, Hui también fue condenado a entregar sus bienes personales y se le privó de todos sus derechos políticos, informó la agencia oficial de noticias Xinhua, citando el veredicto emitido por un tribunal de Shenzhen, una metrópolis del sur del país.
El Grupo Evergrande fue multado con 8.820 millones de yuanes (US$ 1.230 millones), mientras que Evergrande Real Estate recibió una multa de 7.000 millones de yuanes (US$ 1.041 millones), informó Xinhua. Se trata de algunas de las mayores multas penales impuestas por el gobierno chino a empresas.
Hui y el Grupo Evergrande fueron declarados culpables de varios cargos, entre ellos fraude financiero; inflar activos y ocultar pasivos; captar ilegalmente depósitos del público; fraude en la recaudación de fondos; y divulgación ilegal de información importante.
Las sentencias marcan un momento clave en la crisis inmobiliaria que continúa afectando a China, que ha golpeado la confianza de los consumidores en el país y ha generado un problema para un gobierno que basa su legitimidad en el aumento de la prosperidad.
“Las conductas delictivas del Grupo China Evergrande, Evergrande Real Estate y Hui Ka Yan alteraron gravemente el orden de la economía de mercado socialista, vulneraron los derechos de propiedad públicos y privados y socavaron la integridad de los funcionarios públicos en el desempeño de sus funciones”, señaló el veredicto.
La historia de Hui es un clásico relato de ascenso desde la pobreza hasta la riqueza.
Nacido a finales de la década de 1950 en una pequeña aldea de la provincia de Henan, en el centro de China, fue criado por su abuela paterna.
Después de graduarse de la secundaria en 1975, trabajó en una granja y como guardia de seguridad. Aprobó el examen de ingreso a la universidad en su segundo intento, en 1978, y estudió metalurgia en el Instituto de Hierro y Acero de Wuhan, financiando sus estudios con becas y estipendios.
Comenzó su vida laboral en una planta siderúrgica. Sin embargo, en 1992, con 20.000 yuanes (menos de $3.000) en ahorros, se dirigió a la pujante ciudad de Shenzhen, al otro lado de la frontera de la entonces colonia británica de Hong Kong, para perseguir sus sueños inmobiliarios. Dos años después, llevó a cabo su primer proyecto en Guangzhou, también en la provincia de Guangdong.
En 1996 fundó la empresa que lo llevaría a alcanzar relevancia nacional y una riqueza inimaginable. Durante las dos décadas siguientes, Evergrande construyó muchas de las viviendas, edificios de oficinas y estructuras urbanas que impulsaron el extraordinario crecimiento económico de China.
En su momento de mayor auge, la empresa tenía alrededor de 200.000 empleados, registraba ventas superiores a los US$ 110.000 millones y poseía más de 1.300 proyectos inmobiliarios en más de 280 ciudades. También financió un club de fútbol, Guangzhou Evergrande, que se convirtió en campeón de China y de Asia.
El sector inmobiliario y las industrias relacionadas llegaron a representar hasta el 30 % del PIB de China. Durante años, los analistas advirtieron que el colapso de Evergrande podría generar riesgos más amplios para el mercado inmobiliario chino, perjudicando a los propietarios de viviendas y al sistema financiero mundial en general.
Durante los años del auge inmobiliario de China, muchos desarrolladores, entre ellos Evergrande, acumularon enormes deudas para construir viviendas, alimentando la demanda a medida que el país se enriquecía. El eventual exceso de oferta de viviendas ha provocado ahora la aparición de distritos enteros desiertos y proyectos vacíos en muchos lugares.
El año pasado, las ventas de viviendas nuevas en China cayeron a su valor más bajo desde 2014, según estadísticas oficiales, con un total de apenas 7,3 billones de yuanes (US$ 1,06 billones), frente a los 16,2 billones de yuanes (US$ 2,3 billones) de 2021, en el punto más alto del auge. Beijing ha implementado numerosas medidas durante los últimos años para estabilizar el mercado inmobiliario; sin embargo, no se vislumbra el final de la crisis.
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