Europa reclama su lugar, pero Argentina amenaza: así fueron los octavos del Mundial
Análisis de Federico Leiva, CNN en Español
Si la fase de dieciseisavos de final del Mundial 2026 fue la etapa de despedida de las selecciones africanas (siete de las nueve clasificadas quedaron en el camino), la de octavos de final fue el ataúd para casi toda América. La que salió vencedora a grandes luces es Europa, que aporta a seis de los ocho competidores que tendrán los cuartos de final desde el jueves.
Las tres organizadoras, Canadá, Estados Unidos y México, además de Paraguay, Brasil y Colombia, dijeron adiós a la competencia, aunque cada eliminación se sintió con diferente dolor.
Sin dudas, el mayor dolor se sintió en Brasil, una selección que aparentaba estar en pleno crecimiento al mando de Carlo Ancelotti. Sin embargo, y a pesar de que tuvo sus chances, fue superada por Noruega y Erling Haaland le hizo justicia. El Androide metió dos goles en el final del partido para ratificar el dominio “Vikingo” en el historial con los sudamericanos, que ahora llegarán, como mínimo, a su mayor sequía sin ganar la Copa del Mundo. Fue, también, la despedida de Neymar de los Mundiales y, casi con toda seguridad, de la Canarinha.
La de México fue también sin dudas dolorosa, porque después de mucho tiempo el pueblo azteca sintió que realmente esta era la oportunidad de romper el maleficio de los octavos de final. Enfrente estaba Inglaterra, un rival de mucha jerarquía, pero el hecho de jugar en el invencible Estadio Azteca y el acompañamiento masivo del movimiento “¿Y si sí?” invitaban a la ilusión. El Tri fue mejor durante los 90 minutos (y eso quizás aumente el dolor de la afición), pero pagó caros tres errores ante un rival que no admite ninguno. México, de todas maneras, murió de pie.
Es difícil decir lo mismo de Canadá y, sobre todo, de Estados Unidos. Para ser justos, los canadienses tuvieron enfrente un rival que debió haber sido cabeza de grupo, diga lo que diga el ranking FIFA. La diferencia se notó especialmente en el segundo tiempo, cuando la jerarquía individual y colectiva se plasmó con tres goles en el marcador. De todas formas, queda la sensación de que es una buena base para que los “Canucks” vayan por más.
Lo de Estados Unidos no dejó dudas. En medio de las críticas de casi todo el mundo del fútbol por la presencia de Folarin Balogun en el campo (a pesar de haber sido expulsado en el partido previo), el seleccionado de las Barras y las Estrellas fue una sombra y se fue goleado con total justicia por Bélgica, que estaba en octavos tras un milagro ante Senegal.
Lo de Colombia fue más decepción que dolor. Que uno de los equipos que mejor jugó en los primeros cuatro partidos se vaya en octavos de final, sin poder meterle un gol ni someter con claridad a Suiza, deja sabor a poco. Se alegará con insistencia que la eliminación se debió a la falta de gol (que existe), pero eso es solo mirar la historia con un ojo cerrado. A esta selección le faltó ser más ambiciosa desde el planteo táctico ante un rival que tenía a su figura lesionada, cambios mejor medidos por el entrenador y una mejor versión de Luis Díaz. Lucho empezó el torneo como para comerse al mundo, pero tras el auspicioso debut ante Uzbekistán, se fue diluyendo en esa banda izquierda que pasó de ser su zona de confort a un rincón que ató su talento.
Es complicado explicar lo de Paraguay. Con sus armas, la Albirroja eliminó a Alemania por penales e hizo sudar a Francia con corazón, garra y lucha, pero se quedó afuera merecidamente. No pudo patear ni un remate al arco en todo el partido, y a pesar de que solo perdió por un penal, la realidad es que, si el árbitro se hubiera mostrado inflexible con las faltas sin balón de los guaraníes, la historia pudo haber sido otra desde más temprano.
Argentina y Marruecos son las únicas dos selecciones que le plantarán cara a los europeos en cuartos de final.
Los africanos tienen una oportunidad de revancha después de la eliminación en semifinales de 2022. Es difícil de descifrar a esta selección marroquí. Es la misma que puso contra las cuerdas a Brasil y que luego sufrió para vencer a Haití. La misma que eliminó a Países Bajos tras estar a minutos de irse del torneo y que luego aplastó a Canadá. Ante Francia será un partido que se presume muy abierto, con constante ida y vuelta y numerosas llegadas de peligro.
Argentina… bueno, es Argentina. Solo por eso se explica que esté en cuartos de final después de ir perdiendo ante Egipto por 2 a 0 al minuto 75. Los triunfos no esconden que la Albiceleste repitió algunos problemas: la presión no es esa asfixia a la que sometía a sus rivales en Qatar, sus delanteros andan con la pólvora seca y la última línea sufre como nunca. Egipto le hizo dos goles (tres en realidad, uno anulado por un leve pisotón) y tras el 2-0 estaba la sensación de que, si los africanos eran inteligentes, encontrarían mucho espacio para aprovechar. Pero Messi (de mal partido en general) se despertó cinco minutos, asistió en el 1-2 y metió el 2-2. De lo demás se encargó Egipto, que hizo todo mal en la jugada del triunfo argentino.
Argentina no impone condiciones como antes, pero por primera vez la Scaloneta dio vuelta un partido en un Mundial y los rivales ya están advertidos: no alcanza ni con una bala ni con dos, el campeón nunca está muerto.
Por fin apareció la candidata a ganar el Mundial. Tras una fase de grupos dubitativa, España confirmó las buenas sensaciones que dejó en la goleada a Austria y sacó del torneo a la Portugal de Cristiano Ronaldo. La Roja sufrió muy poco, controló a un mediocampo plagado de talento y tuvo las mejores opciones para ganar un partido mayormente aburrido. Terminó haciéndolo en el epílogo, con un tanto de Merino. Sin la explosión de Yamal, España confirmó que tiene otras armas: un Rodri superlativo y un portero que, hasta ahora, es imbatible. Un triunfo de jerarquía quizás sea todo lo que el seleccionado de Luis de la Fuente necesite para terminar de levantar vuelo.
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