Venezuela vivió su noche más negra tras los sismos que golpearon al país: “Tuve que tirarme al suelo para clamar a Dios”
Por Osmary Hernández y Mauricio Torres, CNN en Español
Amparo Díaz estaba en su casa, un departamento del cuarto piso de un edificio ubicado en el municipio de Chacao, cuando una fuerte sacudida de la tierra le hizo sentir que su vida corría peligro.
“¿Cómo lo viví? Trágico. Pensé que iba a morir. Tuve que tirarme al suelo para clamar a Dios porque fue lo único que se me ocurrió”, dijo la mujer a CNN unas horas después de que dos sismos golpearan Venezuela este miércoles, dejando un saldo que hasta la tarde de este jueves se sitúa en al menos 188 personas fallecidas, más de 1.500 heridas y daños materiales aún no cuantificados.
Con los ojos aún abiertos por el susto, Díaz contó que sintió el movimiento “como un rugido”. Como pudieron, ella y el resto de su familia lograron salir del edificio, en el que vieron grietas en algunas paredes y de donde pudieron sacar algunas cosas: galletas, agua, ropa interior, pertenencias apenas suficientes para enfrentar los primeros momentos de la emergencia.
“Da miedo y eso puede caerse”, dijo Díaz en referencia a su vivienda, al tiempo que reconoció que pasaría la noche en la calle, hasta que ella y los suyos supieran si sería o no seguro volver al inmueble y qué harían después.
Como ella, miles de venezolanos más improvisaron campamentos afuera de sus casas. Al temor a regresar al interior se sumó la advertencia que el ministro del Interior, Diosdado Cabello, hizo en un enlace telefónico en la estatal VTV, en el que pidió a los ciudadanos permanecer en exteriores ante la posibilidad de réplicas y hasta que se verifique la solidez de cada construcción.
En recorridos, CNN pudo observar cómo ciudadanos se establecieron en las calles durante la noche, resguardando las pertenencias que pudieron tomar, algunos acompañados de sus mascotas y muchos con numerosas dudas. Por ejemplo, de qué tamaño fue el impacto de los sismos, cómo estarían sus familiares y amigos, y cuánto tiempo tomaría salir de la emergencia.
Leandri Salazar, otro habitante de Chacao, describió lo sucedido como “una cosa horrible” y dijo que su familia pudo seguir protocolos de seguridad para ponerse a salvo.
“Donde vivo yo está feo. Fui allá y está feo. Nos mandaron a desalojar porque está feo, no hay luz, no hay agua, hay estructuras dañadas”, contó Salazar, mientras las autoridades locales recorrían el municipio, empezaban a evaluar los daños y realizaban las primeras labores de búsqueda y rescate.
El alcalde Gustavo Duque dijo a CNN que, tan solo en un primer vistazo, funcionarios detectaron cuatro edificios colapsados y más de 30 en situación comprometida.
“No nos vamos a mover de acá hasta rescatar a la mayor cantidad de personas posible”, aseguró.
Los sismos que golpearon Venezuela se registraron durante la tarde del miércoles. El primero fue de 7,2; el segundo, que ocurrió unos 40 segundos después, fue de 7.5.
Por la noche, en un primer mensaje a la nación, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, dijo que los movimientos sísmicos habían impactado en prácticamente todo el país. También declaró estado de emergencia, anunció que el Aeropuerto Internacional de Maiquetía permanecería temporalmente cerrado por afectaciones graves en su infraestructura e informó que las clases se suspenderían el resto de la semana.
En ese primer corte informativo, Rodríguez no dio cifras de afectaciones. En cambio, enfatizó que la prioridad del Gobierno sería la búsqueda y rescate de personas con vida.
Fue hasta algunas horas después, en un segundo mensaje ya durante la madrugada del jueves, que la presidenta encargada brindó los primeros números de la tragedia, uno de los peores siniestros vistos en la historia de Venezuela. Acompañada por altos funcionarios, Rodríguez dijo que hasta ese momento se tenían contabilizadas 32 personas fallecidas y unas 700 heridas, sin considerar a las víctimas que hubiera en el estado La Guaira, el más perjudicado y al que se refirió como “zona de desastre”.
Por la mañana, el saldo volvió a aumentar en dos ocasiones, primero a 164 fallecidos con 961 heridos y, más tarde, a los 188 fallecidos y más de 1.500 heridos que se tienen registrados hasta ahora.
Los números, sin embargo, aún podrían crecer conforme avancen las horas y las labores de búsqueda y rescate.
Mientras a lo largo de la tarde y noche del miércoles muchas personas empezaban a observar algunos edificios derrumbados, nubes de polvo, vidrios rotos y otros materiales en las calles de Venezuela, las expresiones de solidaridad desde el exterior no tardaron en llegar.
Países de América y otros continentes lamentaron lo sucedido e incluso ofrecieron envíos de ayuda humanitaria o cuerpos de rescatistas. Estos ofrecimientos provinieron de gobiernos de todo el espectro político, una situación antes vista en otras situaciones en las que la urgencia de atender una tragedia supera las diferencias ideológicas.
Al corte de la tarde de este jueves, Argentina, Colombia, Ecuador, El Salvador, México y Estados Unidos, entre otras naciones, se alistaban a enviar apoyo a Venezuela, con la expectativa de que la llegada de esas brigadas ocurra en las próximas horas.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dijo en X que, por órdenes del presidente Donald Trump, su departamento y el Departamento de Estado se movilizaron de forma inmediata para ayudar a Venezuela.
“Nuestra misión es clara: salvar vidas y rápidamente entregar ayuda crítica donde es más necesaria. Estados Unidos está comprometido con nuestro hemisferio. Cuando las vidas de nuestros amigos están en la línea, Estados Unidos se mueve”, señaló el funcionario, en una muestra más de los acercamientos que Estados Unidos ha tenido con Venezuela desde la captura del presidente Nicolás Maduro el 3 de enero y el ascenso de Rodríguez como presidenta encargada.
Desde los primeros momentos posteriores a los sismos, una imagen común ha sido la de ciudadanos tratando de comunicarse con sus seres queridos. Aún a casi 24 horas del siniestro, la tarea sigue sin ser sencilla debido a las fallas eléctricas y las intermitencias en las redes de telecomunicaciones.
Esta angustia también la viven muchos venezolanos en el exterior —casi 8 millones, según cifras de la ONU— y se refleja en la apertura de diversas plataformas ciudadanas para reportar a personas que todavía siguen sin ser localizadas.
Pero incluso quienes saben dónde están sus familiares la están pasando mal en estas horas de urgencia. Un caso es el de Dinorah Escalona, quien este jueves contó a CNN que uno de sus hermanos está atorado entre los restos de su casa en la urbanización Los Corales de la parroquia de Caraballeda, estado La Guaira.
“Se quedó atrapado, ahí está en los escombros, no sé bien cómo quedó la casa porque de verdad no he visto”, dijo Escalona, mientras espera que más rescatistas y maquinaria pesada lleguen al lugar para salvar a su familiar.
Para ella, al igual que para miles de venezolanos más que buscan a los suyos, la espera aún será larga y difícil de llevar.
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Con información de Iván Pérez Sarmenti, de CNN.