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Los medicamentos GLP-1 ayudan con algunas enfermedades, incluso si las personas no bajan de peso, según nuevo estudio

Por Meg Tirrell, CNN

Para la mayoría de las personas que comienzan a tomar medicamentos GLP-1 con la esperanza de bajar de peso, los fármacos pueden sentirse casi milagrosos: se apaciguan los antojos. Hacer ejercicio puede volverse más fácil y más divertido. Los kilos que se mantuvieron obstinadamente durante años por fin se disipan.

Pero para un grupo de personas más pequeño, los medicamentos no ayudan con la pérdida de peso. Los ensayos clínicos sugieren que alrededor del 10 % al 15 % de las personas que prueban los GLP-1, como Wegovy y Zepbound, son “no respondedores” cuando se trata de una pérdida de peso sustancial. Un estudio publicado la semana pasada sugirió que la genética puede desempeñar un papel.

Pero la investigación, incluidos nuevos hallazgos publicados este martes, también sigue trazando un panorama de los beneficios de los medicamentos GLP-1 independientes de la pérdida de peso. Los ensayos clínicos en salud cardiovascular, por ejemplo, han sugerido que los medicamentos pueden reducir el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, y mejorar los resultados en la insuficiencia cardíaca, incluso cuando los participantes no bajan de peso —o, en algunos casos, posiblemente incluso si los usuarios aumentan de peso.

Los hallazgos más recientes arrojan luz sobre cómo los fármacos pueden mejorar la salud del hígado. Wegovy, fabricado por Novo Nordisk y basado en el ingrediente activo semaglutida, fue aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) en agosto para una enfermedad hepática grave llamada esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica, o MASH, que se estima afecta a alrededor del 6 % de los adultos en Estados Unidos. En un ensayo clínico se demostró que ayuda a mejorar drásticamente los marcadores de la enfermedad.

“En su mayor parte, creo que el dogma es que esta mejoría está impulsada por la pérdida de peso”, dijo el Dr. Daniel Drucker, un pionero de la investigación sobre GLP-1 en la Universidad de Toronto, cuyo laboratorio produjo el nuevo estudio. “Pero hemos visto indicios en nuestro laboratorio de que la pérdida de peso no lo explica todo”.

Drucker sostiene que la evidencia acumulada debería cambiar la forma en que las aseguradoras de salud y los programas gubernamentales consideran si pagar por los medicamentos: en lugar de evaluar la pérdida de peso como una medida de su éxito, deberían tener en cuenta sus otros beneficios “a través de una amplia gama de enfermedades muy graves”.

“Históricamente, las compañías de seguros han exigido al menos un 5 % de pérdida de peso después de tres a cuatro meses de tratamiento para seguir cubriendo el tratamiento con GLP-1”, dijo la Dra. Jody Dushay, quien prescribe los medicamentos en su práctica en el Beth Israel Deaconess Medical Center en Boston. “Con nueva información sobre beneficios metabólicos separados de la pérdida de peso, esto definitivamente deberá reconsiderarse”.

Ella estima que alrededor del 5 al 8 % de los pacientes en su práctica son lo que llama “no respondedores en peso” a los GLP-1. Los fármacos reciben ese nombre por la hormona que imitan, que desempeña un papel en la secreción de insulina, el vaciamiento gástrico y el apetito.

“Pero con el número creciente de indicaciones para estos medicamentos”, dijo Dushay a CNN en un correo electrónico, “vamos a ver (o, ¡tenemos que buscar!) beneficios en personas que no cumplen con los criterios de ‘respondedor’ de pérdida de peso”.

El estudio de Drucker, dirigido por la investigadora posdoctoral Dra. Maria Gonzalez-Rellan, buscó entender por qué la semaglutida parecía mejorar los marcadores de MASH independientemente de si los participantes bajaban de peso en los ensayos clínicos.

El equipo de investigación hizo esto, en parte, creando esencialmente “no respondedores en peso” a partir de ratones de laboratorio, eliminando los receptores GLP-1 en el cerebro en un grupo de ellos para hacer que no bajen de peso con los medicamentos GLP-1, dijo Drucker.

“Eso nos permite entonces decir: ‘OK, si evitamos la pérdida de peso, porque eso está mediado por el cerebro, ¿seguimos viendo los beneficios de GLP-1 y la mejora de la salud hepática?’”, explicó. “Y la respuesta es: Absolutamente, vemos beneficios sustanciales, incluso en ausencia de pérdida de peso”.

El equipo identificó un grupo de células en el hígado que, cuando son estimuladas por el GLP-1, ponen en marcha un proceso que se comunica con el sistema inmunitario para “calmar la inflamación”, dijo Drucker. “Es esta población muy rara de células de los vasos sanguíneos la que está impulsando la reducción de la inflamación”.

Para validar aún más sus hallazgos, el grupo estudió qué ocurría cuando los ratones diseñados para carecer de receptores de GLP-1 en esas células hepáticas perdían una cantidad sustancial de peso: ninguna mejoría hepática.

“Es un trabajo elegante”, dijo el Dr. Harlan Krumholz, cardiólogo y profesor de la Facultad de Medicina de Yale que no participó en el estudio.

No obstante, señaló que, dado que el estudio se realizó en ratones, no puede afirmarse con certeza que los mismos mecanismos estén en juego en las personas.

“Pero ahora podemos decir que esta es una explicación biológicamente plausible de por qué algunos beneficios de estos fármacos parecen extenderse más allá de la simple reducción de peso”, añadió Krumholz.

La capacidad de los medicamentos GLP-1 para atenuar la inflamación puede ser una razón clave por la que también ayudan con afecciones cardíacas y enfermedad renal de maneras independientes de la pérdida de peso.

Un estudio de los resultados de un importante ensayo de resultados cardiovasculares de Wegovy en 2024 encontró que su capacidad para reducir el riesgo de que las personas sufrieran un segundo infarto o un accidente cerebrovascular no dependía de cuánto peso perdieran.

El autor del estudio, el profesor John Deanfield de University College London, sugirió que podrían estar en juego “impactos positivos en el azúcar en sangre, la presión arterial o la inflamación, así como efectos directos sobre el músculo cardíaco y los vasos sanguíneos”.

Eso no quiere decir que la pérdida de peso no ayude también —y probablemente sea un factor clave de mejoría en afecciones que incluyen la artritis y la apnea del sueño—, dijo Drucker, quien ha recibido honorarios por consultoría y conferencias de compañías que fabrican medicamentos GLP-1.

Pero los nuevos hallazgos se suman al conjunto de pruebas que sugieren que los medicamentos podrían usarse de maneras más adaptadas, teniendo en cuenta sus costos a veces sustanciales y sus efectos secundarios, que pueden incluir náuseas y otros síntomas gastrointestinales.

“Es muy importante entender: ¿deberíamos estar tratando de maximizar la pérdida de peso, y a veces eso significa usar las dosis más altas del medicamento, y a veces eso significa más efectos secundarios?”, dijo Drucker. “O, en este caso con la enfermedad hepática metabólica, podríamos usar solo una dosis más pequeña del medicamento y no tener tantos eventos adversos, y no le costaría al paciente tanto dinero porque no está tomando tanta cantidad del fármaco”.

“Así que”, añadió Drucker, “es realmente relevante desde el punto de vista clínico entender cómo funcionan estos medicamentos en cada una de estas enfermedades”.

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