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Como Trump, Petro se queja de las tasas de interés y rompe con el banco central

Análisis por Sebastián Jiménez Valencia, CNN en Español

Gustavo Petro, presidente de Colombia, se quiere mostrar muchas veces como una antítesis de Donald Trump. Pero los hechos hablan de lo contrario. La pelea con el banco central del país es elocuente. Se trata de un conflicto clave para ambos mandatarios: el choque abierto con las autoridades monetarias y las tasas que consideran altas.

Esta semana Petro expuso su inconformidad con los niveles de tasas de interés del Banco de la República al considerarlos demasiado altos para la economía, así como ha ocurrido con Trump y la Reserva Federal (Fed).

El Banco de la República colombiano elevó su tasa de referencia en 100 puntos básicos hasta el 11,25 %, citando persistentes presiones inflacionarias y riesgos externos derivados del conflicto en Medio Oriente. La decisión, respaldada por cuatro de los siete miembros de la junta directiva, desató una ruptura política inédita: el ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó la reunión al considerar el incremento “desproporcionado”, mientras Petro anunció en redes sociales que el Gobierno se retiraba de la junta al acusar al banco central de “matar la economía colombiana”.

El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, defendió la medida señalando que la inflación anual —5,29 % en febrero— sigue por encima de la meta del 3 % y que el organismo actúa conforme a su mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda. Analistas prevén que el banco central mantenga una política restrictiva ante presiones inflacionarias asociadas al aumento del salario mínimo —que Petro lo ha usado como bandera y se interpreta como una forma de hacer política en plena campaña electoral— y al mayor gasto fiscal. El episodio profundiza una tensión recurrente entre Petro y una institución diseñada precisamente para operar con independencia del poder político.

En enero, la administración Trump impulsó una investigación criminal contra el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por la renovación de la sede del banco en Washington, en lo que se considera un intento por presionar recortes de tasas de interés. Economistas y exfuncionarios advirtieron que la ofensiva podría resultar contraproducente, retrasar cualquier flexibilización monetaria y aumentar la volatilidad financiera, en momentos en que los mercados apenas asignan una baja probabilidad a un recorte próximo.

El episodio dio un giro cuando el juez federal James Jeb Boasberg anuló en marzo las citaciones judiciales contra Powell al concluir que el Gobierno no presentó pruebas creíbles de delito y que la investigación buscaba presionarlo para bajar las tasas o renunciar. La fiscal federal de Washington Jeanine Pirro anunció que apelará el fallo, mientras legisladores republicanos advirtieron que la disputa podría retrasar la confirmación del nominado Kevin Warsh como próximo jefe del banco central.

El fiscal George A. Massucco-LaTaif había declarado este mes ante un juez que su oficina no disponía de pruebas de ningún delito cometido por Powell, en la costosa renovación de la sede del banco central, a pesar de las citaciones judiciales sobre el asunto, que el juez posteriormente anuló.

En su más reciente decisión de marzo, la Fed mantuvo sin cambios las tasas de interés, mientras inversionistas y responsables de política se preparan para las consecuencias económicas de la guerra de Estados Unidos con Irán.

Aunque los contextos políticos y económicos son distintos, ambos casos reflejan una tensión común en tiempos de inflación persistente: la fricción entre Gobiernos que buscan estimular el crecimiento y bancos centrales cuya prioridad es controlar los precios.

Tanto en Bogotá como en Washington, el debate sobre las tasas de interés se ha convertido también en una discusión sobre los límites del poder político frente a instituciones concebidas para actuar con autonomía. En eso Trump y Petro son similares: se pronuncian a veces en desprecio de los contrapoderes y, en países presidencialistas como Colombia y EE.UU., las decisiones derivadas pueden ser perjudiciales para la estabilidad.

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Con información de Matt Egan, Tierney Sneed, Jake Tapper y Bryan Mena, de CNN, y de las agencias Reuters y EFE.

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