Los objetivos del Gobierno de Trump para la guerra con Irán siguen cambiando
Análisis de Aaron Blake, CNN
El Gobierno de Trump sigue sugiriendo que la guerra con Irán podría terminar pronto. ¿La razón? Porque está logrando sus objetivos.
“Vamos a lograr nuestros objetivos en cuestión de semanas, no de meses”, dijo el secretario de Estado, Marco Rubio, a ABC News el lunes.
Pero, cuando se trata de cuáles son exactamente esos objetivos, el Gobierno ha sido notablemente inconsistente.
Los funcionarios han enumerado regularmente cuatro objetivos, pero a menudo han cambiado según la fecha y quién los esté proporcionando.
E incluso los que se mencionan con frecuencia han sido ajustados y reducidos.
Recapitulemos.
Cuando Estados Unidos lanzó ataques contra Irán el 28 de febrero, el Gobierno había hecho notablemente poco trabajo previo para construir un caso a favor de la guerra o para exponer sus objetivos.
Pero finalmente aclaró lo segundo el 2 de marzo.
En una sesión informativa, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, describió cuatro objetivos:
- “Destruir los misiles ofensivos iraníes”
- “Destruir la producción de misiles iraníes”
- “Destruir su marina y otra infraestructura de seguridad”
- “Nunca tendrán armas nucleares”
Esos cuatro coincidían más o menos con lo que el presidente Donald Trump mencionó en un video publicado la mañana de los primeros ataques.
Sin embargo, apenas unas horas después de los comentarios de Hegseth, Trump presentó una lista enmendada en una ceremonia de la Medalla de Honor en la Casa Blanca.
Los números 3 y 4 eran los mismos, pero los números 1 y 2 se fusionaron en un solo objetivo: “Destruir las capacidades de misiles de Irán”. Y añadió un nuevo cuarto objetivo relativo a los grupos respaldados por Irán en Medio Oriente, como Hezbollah y los hutíes: “Garantizar que el régimen iraní no pueda seguir armando, financiando y dirigiendo ejércitos terroristas fuera de sus fronteras”.
Dos días después, vimos una división similar. Rubio se hizo eco de la lista de Hegseth en una publicación en redes sociales. Pero poco después, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, se hizo eco de la lista enmendada de Trump. Enumeró cuatro objetivos que nuevamente incluían neutralizar la amenaza de los grupos respaldados por Irán, que Rubio no había mencionado.
Y la división ha continuado en gran medida en esas líneas, con Leavitt incluyendo la amenaza de los grupos respaldados por Irán, pero otros como Hegseth y Rubio omitiéndola.
Hemos visto aún más cambios esta última semana.
El viernes, Rubio añadió “destruir su Fuerza Aérea” además de su objetivo previamente declarado de destruir la Marina de Irán.
Y durante entrevistas el lunes con ABC y Al Jazeera, convirtió la destrucción de la Fuerza Aérea en uno de los cuatro objetivos numerados, en lugar de que Irán nunca obtenga un arma nuclear.
(Rubio aún mencionó evitar que Irán obtenga armas nucleares. Pero lo trató más como un efecto secundario de los objetivos declarados, mientras que Hegseth y Leavitt lo han enumerado como uno de los cuatro objetivos enumerados).
Puedes ver la diferencia en las listas que Rubio publicó el 4 de marzo (menciona armas nucleares, pero no la Fuerza Aérea) y la que el Departamento de Estado publicó el lunes (menciona la Fuerza Aérea, pero no las armas nucleares).
No obstante, para que nadie piense que la lista de Rubio es la última palabra, Leavitt dio el lunes otra lista que difería de lo que el secretario de Estado expuso en entrevistas ese mismo día.
Hubo tres diferencias: la suya no mencionó destruir la Fuerza Aérea de Irán. Enumeró “evitar que Irán obtenga un arma nuclear” como un objetivo distinto, a diferencia de Rubio. Y nuevamente incluyó combatir a los grupos respaldados por Irán, pese a que Rubio no los mencionó ni en las entrevistas con ABC ni con Al Jazeera.
Y aun cuando el tema general de los objetivos se ha mantenido consistente, la redacción ha evolucionado.
Al principio, Estados Unidos señaló que buscaba la destrucción completa y absoluta del programa de misiles de Irán. Trump el 28 de febrero dijo que Estados Unidos “destruiría sus misiles y arrasaría su industria de misiles hasta los cimientos”.
“Quedará totalmente, de nuevo, aniquilado”, dijo el presidente.
Para el 2 de marzo, Hegseth afirmó que los objetivos eran “destruir” tanto los misiles ofensivos de Irán como su producción de misiles. Y Trump dijo: “Estamos destruyendo las capacidades de misiles de Irán”.
Más tarde, ese objetivo evolucionó para incluir destruir la “capacidad de fabricar” misiles de Irán y también destruir sus lanzadores de misiles.
Durante la última semana, Rubio ha parecido exponer una versión más limitada.
Aseguró el viernes que la meta era “reducir drásticamente” los lanzadores de misiles de Irán. En la entrevista con Al Jazeera, citó una “reducción significativa” de estos. Y en la entrevista con ABC, dijo que el objetivo era una “disminución severa de su capacidad de lanzamiento de misiles”, en lugar de una destrucción completa.
El objetivo sobre los grupos respaldados por Irán también se ha reducido.
Trump dijo el 2 de marzo que el objetivo era “asegurar” que Irán “no pueda seguir armando, financiando y dirigiendo” a los grupos extremistas. Eso parecería ser muy difícil de lograr y de verificar.
Sin embargo, desde entonces Leavitt ha caracterizado el objetivo como, en cambio, intentar “debilitar” a los grupos respaldados por Irán, lo cual sería más nebuloso y subjetivo.
Los dos ejemplos anteriores parecen apuntar a que el Gobierno intenta reducir las expectativas sobre lo que debe lograr para que la campaña sea exitosa.
Sus objetivos iniciales sugerían que el éxito se alcanzaría solo si Irán no tuviera misiles ni capacidad para dispararlos, y si grupos respaldados por Irán, como Hezbollah en el Líbano y los hutíes en Yemen, quedaran aislados.
Los objetivos enmendados de Rubio permiten cierto margen de maniobra.
La otra gran pregunta es cuánto enfatiza el Gobierno la eliminación de la amenaza nuclear de Irán. La retórica reciente de Rubio podría interpretarse como que el Gobierno está más enfocado en combatir los sistemas de entrega de Irán que en ir tras sus 400 kilogramos de uranio altamente enriquecido, una misión que muy probablemente requeriría militares terrestres.
En una sesión informativa este martes por la mañana, Hegseth presentó la guerra con Irán como diferente de otras guerras recientes de Estados Unidos, en las que dijo que la misión estaba mal definida.
“En esas guerras, siempre se trataba de la siguiente rotación, sin saber nunca cuándo terminaría la misión o exactamente cuál era la misión, año tras año”, dijo Hegseth. “No con Furia Épica”.
Pero esa es exactamente la sensación que han dado los comentarios públicos del Gobierno sobre esta guerra.
Hace que sea muy difícil medir el éxito del esfuerzo bélico cuando el Gobierno ni siquiera puede dar una lista coherente de cuatro objetivos.
Y el hecho de que esos objetivos hayan cambiado tanto probablemente no calmará los temores de los estadounidenses que no parecen entender de qué trata esta guerra.
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