¿Dónde será la Finalissima entre Argentina y España? O, mejor dicho, ¿se jugará?
Por Federico Leiva, CNN en Español
A exactamente dos semanas de que Argentina y España deban medirse las caras por un nuevo título, la pregunta que reina en el aire no es si la Albiceleste de Lionel Messi podrá levantar su quinto título consecutivo, o si la Furia de Lamine Yamal podrá alzar un trofeo que la sitúe como la máxima candidata a conquistar el Mundial 2026. No, la incógnita a develar por estas horas empieza por algo mucho más básico: ¿acaso se jugará?
A 14 días del encuentro, no hay sede confirmada. El calendario deportivo marca que el viernes 27 de marzo, durante la fecha FIFA, mientras algunas selecciones juegan amistosos preparatorios para el Mundial y otras se juegan la clasificación en los repechajes, las de Argentina y España, campeonas vigentes de la Copa América y de la Eurocopa, se enfrenten mano a mano por un título en juego.
Sin embargo, las horas pasan y el partido está cada vez más en el aire. Oficialmente, el encuentro sigue pautado para desarrollarse en Qatar, en el estadio Lusail, el mismo en el que Argentina se coronó campeona del mundo en 2022.
Pero el conflicto en Medio Oriente obligó a las partes involucradas a buscar una alternativa. Qatar quedó involucrado indirectamente en la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, ya que los iraníes han puesto como objetivo las bases militares que el país norteamericano tiene desplegadas en la región. Qatar incluso suspendió por unos días toda actividad deportiva y hasta los vuelos, y, aunque la liga local ya retomó su agenda este último lunes, llevar a algunas de las principales figuras del mundo a ese territorio no parece una posibilidad real. Al menos no hasta que el conflicto se detenga, lo cual, a raíz de las declaraciones políticas de esta semana, no parece cerca de suceder.
Entonces surgió la necesidad de buscar otro escenario. El problema es que ninguno de los propuestos parece tener el visto bueno de las dos selecciones en disputa. Según el acuerdo al que llegaron la UEFA y la Conmebol para dar forma a esta copa, que ya tuvo su primera edición en 2021 (cuando Argentina venció a Italia en Londres), la competencia tiene que volver a ser organizada por el ente europeo, antes de que le toque al sudamericano organizar dos consecutivas. Sin embargo, un poco más de dinero no viene mal, y por eso la UEFA le abrió las puertas a los dólares qataríes a costa de tener la final en su territorio.
Con la opción de Qatar perdiendo más fuerza cada día, la situación se complicó aún más, ahora que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) no parece muy dispuesta a aceptar cualquier propuesta que la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y la UEFA pongan sobre la mesa.
Por eso se descartó rápido la opción del Santiago Bernabéu, la casa del Real Madrid, que, según periodistas en España y Argentina, fue la propuesta más firme que entregaron hasta ahora los europeos. La AFA dijo que no, y hasta pareció molesta de que España intente ser completamente local, algo que no sucedió en la Finalissima anterior, jugada en Inglaterra. Es más, el presidente de la AFA, Claudio Tapia, al ser consultado a la salida de una citación judicial el jueves, respondió doblando la apuesta: “Queremos que la final se juegue en el Monumental”, dijo, en referencia al estadio de River Plate, el recinto con mayor capacidad de Argentina. En sus palabras pareció haber poca verdad y mucha ironía, ya que se sabe que la Finalissima tiene que ser organizada por la UEFA y, además, el Monumental estará abocado durante toda esa semana a los conciertos que la banda australiana de rock AC/DC dará en Buenos Aires. Pareció casi como si dijera: “Si ellos quieren jugar de local, yo también”.
Lo cierto es que la Conmebol, según reportes de medios especializados y para sorpresa de nadie, ya apoyó a su asociación miembro, y se esperaba que este viernes o sábado, a más tardar, presente sus propias propuestas para jugar el partido en Europa. ¿Londres, otra vez? ¿Portugal?
Mientras tanto, la FIFA mira de costado. Y no es por capricho. La Finalissima es una competición organizada enteramente por la UEFA y la Conmebol, sin ningún tipo de injerencia del ente máximo del fútbol mundial. Quizás por eso el tire y afloje sin solución que hubo hasta ahora, con España y Argentina defendiendo sus propios intereses. Quizás, si el encuentro dependiera de la FIFA tendría una solución más sencilla, aunque sea por imposición. Pero como no es el caso, la Finalissima está en el aire.
Y no es lo único que está en el aire. Ciertamente que la definición de un título tiene su atractivo, pero ambas selecciones saben que el foco está puesto en lo que pase dentro de tres meses, con la Copa Mundial de Canadá, Estados Unidos y México. Ambos conjuntos, los dos mejores según el ranking FIFA, contaban con disputar este partido también como modo de preparación para la gran cita. No jugarlo los obligaría a buscar opciones contrarreloj, con la mayoría de las selecciones ya reservadas para sus propios amistosos o repechajes en esa semana. Y no hay mucho más por delante. Solo una última ventana FIFA justo antes del Mundial 2026, pero para esa fecha ambos entrenadores deberán haber enviado sus listados oficiales de jugadores convocados.
El tiempo apremia, y una final está en el aire. Cada día más.
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