Todas las afirmaciones del DHS de Trump que se han desmoronado
Por Aaron Blake, CNN
La inminente salida de la portavoz del Departamento de Seguridad Nacional, Tricia McLaughlin, de la agencia es la última señal de un reinicio en la agresiva estrategia de deportación del Gobierno de Trump, que ha perdido un fuerte respaldo entre los estadounidenses.
Y es difícil exagerar el gran papel que jugó en eso la comunicación excesivamente agresiva, deficiente y a menudo extraña del departamento.
El Gobierno y McLaughlin, quien se iría la próxima semana, parecían pensar que podían decir lo que quisieran sobre episodios como los tiroteos de Renee Good y Alex Pretti por parte de agentes federales de inmigración, sin importar la evidencia. Pero resultó que ese enfoque tuvo consecuencias políticas.
Una encuesta de la Universidad Quinnipiac a principios de este mes mostró que los votantes registrados dijeron por un margen de más de dos a uno (61%-25%) que no creían que la administración haya dado una “versión honesta” del tiroteo de Pretti en Minneapolis a finales de enero.
Incluso entre los republicanos, cuatro de cada 10 se negaron a respaldar al Gobierno (Aproximadamente la mitad de ese grupo se mostró neutral, mientras que la otra mitad expresó desconfianza).
Y esa reputación la tiene más que merecida —y no solo por el manejo fallido del Gobierno del tiroteo de Pretti, sino también por su manejo de muchos otros incidentes de alto perfil.
Una y otra vez en los últimos meses, el DHS ha hecho afirmaciones que luego fueron refutadas por video, otras pruebas, la policía local y/o jueces. Sus casos legales contra personas a las que acusó de atacar a agentes federales se desmoronaron repetidamente.
Y aunque el asesinato de Pretti fue quizás el ejemplo más impactante de la fallida comunicación del departamento, fue similar a muchos otros casos, incluidos algunos de los que supimos más en los últimos días, poco antes de que se informara la salida de McLaughlin. (CNN informa que ella comenzó a planear su salida en diciembre, pero permaneció después de esos tiroteos en Minneapolis.)
Repasemos algunos ejemplos de grandes afirmaciones del DHS que se desmoronaron.
Las afirmaciones: McLaughlin dijo que Good había “utilizado su vehículo como arma en un intento de matar o causar daño corporal a agentes federales de la ley”. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, lo calificó de “un acto de terrorismo interno”. Y el presidente Donald Trump dijo que Good “voluntaria y brutalmente atropelló” al agente.
La evidencia: El agente de Inmigración y Control de Aduanas Jonathan Ross no fue atropellado. Hay cierta duda sobre si el vehículo hizo contacto con él. Pero no hay pruebas de que Good intentara atropellar al agente; de hecho, Good estaba girando en dirección opuesta al agente mientras se alejaba cuando fue baleada. Y la evidencia en video muestra a Ross que continúa disparándole incluso desde el lateral del vehículo.
Las afirmaciones: McLaughlin dijo que parecía que Pretti había intentado “masacrar a las fuerzas del orden”. Noem nuevamente invocó “terrorismo interno”. El asesor de la Casa Blanca, Stephen Miller, llamó a Pretti un “asesino” que “trató de asesinar a agentes federales”.
La evidencia: El video contradijo estas afirmaciones aún más que en el caso de Good. No hay pruebas de que Pretti haya apuntado a los agentes. Estaba armado legalmente pero no sacó su arma, y fue desarmado antes de ser baleado y asesinado. El Gobierno desde entonces ha retirado sus afirmaciones.
Las afirmaciones: Good y Pretti no fueron los primeros ciudadanos estadounidenses en ser acusados de terrorismo. Después de que un agente de la Patrulla Fronteriza disparara varias veces contra Marimar Martínez en Chicago, un comunicado del DHS dijo que los agentes involucrados fueron “emboscados por terroristas internos que embistieron a los agentes federales con sus vehículos”. Dijo que los disparos fueron “defensivos”. McLaughlin añadió: “no permitiremos que terroristas internos ataquen a nuestras fuerzas del orden”.
La evidencia: Evidencia en video publicada la semana pasada refuerza la afirmación de Martínez de que fue su vehículo el que fue embestido, no el del agente. Y el caso contra Martínez ya se había desmoronado anteriormente debido a numerosos problemas, incluido el hecho de que el vehículo del agente —que debía ser evidencia— fue conducido a más de 1.600 kilómetros del lugar después del incidente.
Las afirmaciones: El DHS afirmó en un comunicado que tres migrantes, incluido uno que fue herido de bala en la pierna en Minneapolis, Julio César Sosa-Celis, “agredieron violentamente a las fuerzas del orden con una pala y una escoba”. Noem describió un “intento de asesinato de agentes federales”.
La evidencia: ICE admitió la semana pasada que sus agentes hicieron “declaraciones falsas” bajo juramento, y los fiscales del Departamento de Justicia solicitaron retirar los cargos penales contra dos de los hombres. El director interino de ICE, Todd Lyons, dijo que las afirmaciones fueron contradichas por evidencia en video.
Las afirmaciones: El DHS acusó al residente de Milwaukee, Ramón Morales Reyes, de escribir una carta en la que “amenazó con asesinar al presidente Trump”. Noem instó a los críticos de Trump a moderar su retórica.
La evidencia: El mes pasado, otro hombre admitió en la corte que la carta era una artimaña y que en realidad la había escrito él. Supuestamente, este hombre había apuñalado a Morales Reyes y quería que lo deportaran antes de que pudiera testificar. La afirmación del DHS sigue en línea, sin indicar que acusó falsamente a Morales Reyes. (En su lugar dice que “ya no está bajo investigación”.)
Las afirmaciones: Greg Bovino, el funcionario de la Patrulla Fronteriza que previamente había liderado la operación en Minneapolis, afirmó que usó gas lacrimógeno después de ser golpeado en el casco por una piedra en Chicago. El DHS también dijo que una piedra “golpeó al jefe Greg Bovino en la cabeza”.
La evidencia: En un caso que involucraba los límites en el uso de la fuerza por parte de agentes federales, un juez dijo que Bovino “admitió en su declaración que mintió varias veces” sobre el incidente. El juez dijo que las afirmaciones de Bovino cambiaron repetidamente, y que al final admitió que no le habían arrojado ninguna piedra antes de usar el gas lacrimógeno.
Las afirmaciones: Tras la aparición de un video de una detención agresiva de un adolescente en Hoffman Estates, Illinois, McLaughlin afirmó que era un video antiguo y que no involucraba a ICE. Lo calificó como “un video de un arresto por robo que la Policía de Chicago realizó hace más de un año”.
La evidencia: PolitiFact determinó que las afirmaciones de McLaughlin eran falsas. La escena involucraba a agentes con uniformes que los identificaban como vinculados a ICE, y no tendría sentido que el arresto involucrara a la policía de Chicago, dado que fue en un suburbio a casi 50 kilómetros de distancia. La familia del adolescente también se pronunció.
Las afirmaciones: El DHS afirmó que dos hombres estaban en una camioneta que uno de ellos condujo “directamente hacia los oficiales de ICE”, en Glen Burnie, Maryland. Uno de ellos fue baleado por un agente.
La evidencia: La policía del condado de Anne Arundel dijo después que uno de los dos hombres estaba “ya bajo custodia” en ese momento. El DHS luego modificó sus afirmaciones para reflejar que sólo una persona estaba en la camioneta.
Las afirmaciones: McLaughlin dijo que un niño de 13 años que fue arrestado y detenido por ICE en Massachusetts “estaba en posesión de un arma de fuego y un cuchillo de 5-7 pulgadas cuando fue arrestado”.
La evidencia: El alcalde de Everett, Massachusetts, Carlo DeMaria, negó rotundamente que el adolescente tuviera un arma, diciendo: “no se encontraron armas”. (DeMaria confirmó lo del cuchillo.) Consultado por CNN para más comentarios, el DHS no respondió.
Las afirmaciones: Tras la hospitalización de dos niños después de ser expuestos a gas lacrimógeno mientras su familia conducía cerca de una protesta en Minneapolis, el DHS sugirió que sus padres eran “agitadores”. El DHS escribió en una publicación: “es horrible ver a agitadores radicales llevar niños a sus disturbios violentos”.
La evidencia: DHS pronto eliminó la publicación, y McLaughlin reconoció que las personas no eran agitadores sino “víctimas”.
Las afirmaciones: Después de que la estudiante de doctorado de la Universidad de Tufts fuera detenida por agentes federales enmascarados la primavera pasada, McLaughlin dijo a CNN que los investigadores habían determinado que Rümeysa Öztürk estaba “involucrada en actividades en apoyo a Hamas, una organización terrorista extranjera”.
La evidencia: El mes pasado, un memorando recién publicado del Departamento de Estado dijo que los investigadores no encontraron que Öztürk hubiera “hecho declaraciones públicas indicando apoyo a una organización terrorista”. Señaló que el DHS no encontró motivos para expulsarla por “apoyo material a una organización terrorista extranjera o actividad terrorista”.
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