Daniel Noboa es uno de los mayores aliados de Trump en la región, pero esa relación es cada vez más un arma de doble filo
Análisis por Ana María Cañizares, CNN en Español
Pocos días antes de la reunión prevista en Washington entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el mandatario estadounidense, Donald Trump, un tercer actor político entró en escena de manera sorpresiva para arremeter con dureza en contra de Petro y su Gobierno. Se trata del presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien en sus redes sociales y en recientes discursos aseguró que el Gobierno colombiano no ha tenido un “compromiso real” en la zona de frontera para atacar las estructuras criminales que irradian hasta su país.
Bajo ese criterio, Noboa decidió imponer un arancel de 30% a las importaciones de productos que ingresen de Colombia y desató una escalada de reacciones recíprocas en materia económica y de política energética. Pero, más allá del impacto económico de las medidas de lado y lado, el ámbito de la política internacional parecería ser en el que trabaja Noboa y su equipo con el fin de llamar la atención de Estados Unidos, su aliado estratégico en la lucha contra la violencia criminal, y encender los ánimos previos a la visita de Petro a la Casa Blanca.
El politólogo y experto en relaciones internacionales de la Universidad San Francisco de Quito, Santiago Basabe, sostiene que los frecuentes mensajes del Gobierno de Ecuador sobre su amistad con Estados Unidos, la visita de altos funcionarios de Washington al país, las operaciones conjuntas para incautar droga y los convenios firmados en materia de seguridad no han sido suficientes para que Noboa logre una reunión oficial con Trump en la Casa Blanca.
“Me parece que no le alcanza con ser un incondicional de Estados Unidos. Eso no le alcanza porque me parece que la política nacional no ha sido de las mejores. Uno esperaba que haya rectificaciones después de la consulta popular y el referéndum que perdió Noboa y no fue así”, sostiene Basabe. El analista se refiere a la derrota en las urnas que sufrió el mandatario en un referendo en noviembre, cuando los ecuatorianos rechazaron, entre otros temas, la instalación de bases militares extranjeras.
En la última semana, Noboa y sus ministros se han unido en una suerte de coro en redes sociales para insistir que Colombia no ha hecho su parte y que está en deuda con un Ecuador que se desangra debido a criminales que ingresan por la frontera en común y que ponen en riesgo la seguridad del Estado ecuatoriano y sus ciudadanos.
“No ha habido una respuesta del lado del país productor (de droga) que debería estar combatiendo esta criminalidad en la frontera”, dijo el ministro del Interior, John Reimberg. Mientras que la ministra de Gobierno, Nataly Morillo, insistió en que al Estado colombiano “ahora le corresponde asumir su responsabilidad y cooperar de verdad” porque Ecuador ya hizo su parte.
Mientras tanto, autoridades colombianas insistieron en que el Gobierno de su país ha mantenido estrecha cooperación con Ecuador y que las operaciones militares conjuntas en la frontera para afectar economías criminales no han parado. El propio presidente Petro le respondió a Noboa, diciendo que la violencia en el lado ecuatoriano duplica la de Colombia y que el problema se extiende también hasta los puertos, donde no se controla la exportación de droga. “El problema no es regional, es mundial, es universal. Es un enemigo poderoso que solo podemos combatir si juntamos inteligencias policiales de los países”, expresó Petro recientemente en el Foro Económico Internacional para América Latina y el Caribe.
Basabe sostiene que Trump opta por recibir a Petro antes que a Noboa en la Casa Blanca porque las prioridades son diferentes y el presidente estadounidense piensa estratégicamente y analiza la transcendencia económica y geopolítica del visitante.
“Creo que EE.UU. baraja sus prioridades en términos de sus propios intereses y creo que Colombia está bastante más arriba que Ecuador respecto a cómo negociar y con quién negociar. Yo creo que de eso se da cuenta Trump, de cuál es la correlación de fuerzas, por dónde pesa más y por dónde pesa menos política y económicamente”, explica Basabe.
Pero los intentos por lograr alinearse con la política de Trump en materia de seguridad regional y responsabilizar a un país vecino de los problemas en esa materia, se transformaron en un arma de doble filo para el mandatario ecuatoriano a nivel interno.
Noboa enfrentó en los últimos días la presión interna por un pronunciamiento diplomático más sólido tras las redadas migratorias en Minneapolis, donde varios ecuatorianos y un niño de 5 años fueron detenidos por ICE. A eso se sumó un intento de incursión de agentes de ICE en el consulado de Minneapolis, según informó la Cancillería ecuatoriana. Ese intento de irrupción hizo que el tono de la reacción ecuatoriana se tense un poco y la Cancillería presentó una nota de protesta ante la embajada de Estados Unidos en Quito, con el fin de que “actos de esta naturaleza no se repitan en ninguna de las oficinas consulares de Ecuador en EE.UU.”.
“Es la reacción mínima de una Cancillería, aunque parece que fue a regañadientes. Es llamativo que suceda esto si supuestamente el Gobierno de EE.UU. es un aliado del Gobierno ecuatoriano. Esa cercanía que se pretende colocar como cercanía estratégica no es tan cierta. Esto da cuenta de ello y en una circunstancia tan obvia como la que pasó en el consulado”, sostiene Basabe.
El analista opina que Ecuador debe poner más atención a su política interna y a sus decisiones en materia de relaciones internacionales si quiere que Estados Unidos observe más al país. Considera que generar un conflicto con Colombia está provocando que los ciudadanos viren la mirada hacia otro tema que está lejos de los escándalos de corrupción, la crisis en la justicia, los problemas en el área de la salud y la inseguridad.
La candidata presidencial de Colombia Claudia López indicó que “no hay evidencia” de que las guerras comerciales y los aranceles mejoren la seguridad en los países y que lo mejor es fortalecer los lazos comerciales y de amistad entre los estados para combatir la violencia.
“Ecuador y Colombia no son Estados Unidos. Ni el presidente Noboa ni el presidente Petro son Trump. Tengamos sentido de las proporciones y nuestras realidades. Nosotros somos países en desarrollo que tenemos una historia y un territorio en común, que tenemos mucha pobreza, que tenemos enorme desigualdad de la que se aprovecha el narcotráfico y el crimen organizado”, dijo a Ecuavisa, afiliada de CNN.
Mientras que el exvicepresidente ecuatoriano Otto Sonnenholzner dijo a CNN que el uso del comercio como forma de presión “se ha puesto de moda” y tanto Ecuador y Colombia deben ubicarse en sus realidades, pues sus economías son más frágiles. “Cuando esa lógica la aplica una superpotencia hay un músculo económico para absorber el impacto y un músculo para absorber esa presión”, agregó.
Sonnenholzner insiste en que ambos mandatarios deben superar los impasses y contar con mecanismos de cooperación para resolver los problemas de fondo.
El exvicepresidente insistió en que “más que una guerra comercial es una confrontación política y narrativa. El presidente Noboa tratando de proyectar una imagen de fuerza, de fortaleza en un contexto de enorme presión por los temas de seguridad, y el presidente colombiano reforzando su narrativa de soberanía”.
Colombia es uno de los principales socios comerciales de Ecuador y ha sido además un proveedor de energía eléctrica, sobre todo en 2024 y 2025 cuando Ecuador enfrentó sendas crisis energéticas debido a una severa sequía que afectó el caudal de los ríos y el funcionamiento de plantas hidroeléctricas.
Noboa preside Ecuador desde noviembre de 2023 y todavía no ha logrado una visita oficial a la Casa Blanca. Aunque en marzo del año pasado sostuvo un fugaz encuentro “amistoso y privado” con Trump en su residencia de Mar a Lago, Florida, pocos días antes de la segunda vuelta electoral donde logró ganar nuevamente la presidencia. El Gobierno contrató semanas antes a una empresa de cabildeo para acercarse y reforzar el contacto con representantes de la administración del presidente Trump. El Gobierno en su momento informó que esta era una práctica normal para avanzar en sus intereses.
Noboa y su familia han mantenido desde hace 30 años una relación cercana con Robert Kennedy Jr., el secretario de Salud de Estados Unidos, quien incluso asistió a la ceremonia de investidura de Noboa en Quito. Sin embargo, y aunque se trata de una relación cercana, esa amistad no parece haber influido hasta el momento para concretar una visita oficial al lugar que pronto prevé visitar Petro para reunirse con Trump.
“Yo creo que esa reunión no va a generar muchos efectos prácticos porque (Petro) es un presidente que está de salida. Más allá de las declaraciones de buena voluntad que pueda dar Petro con su Gobierno, las cosas están prácticamente cerradas. Habrá que ver cómo se orienta el proceso electoral en Colombia”, dice Basabe.
Algo que sí ha logrado el Gobierno de Ecuador es que altos funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio, o la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, visiten el país para ampliar su cooperación en materia de seguridad. Ambas visitas ocurrieron antes del referéndum que perdió Noboa y que promovía la instalación de bases militares extranjeras, un tema que interesó inicialmente a Estados Unidos, pero que se congeló tras la consulta.
La secretaria Noem estuvo en Ecuador dos veces y en su segunda visita recorrió localidades costeras junto a Noboa para inspeccionar instalaciones estratégicas. Las redes sociales replicaron imágenes de Noboa y Noem haciendo un recorrido a caballo en la playa de un destacamento aéreo en el balneario de Salinas.
Noboa nació en Miami y su familia tiene varias propiedades en Estados Unidos. Estudió administración en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York y realizó estudios de postgrado en la Escuela de Gobierno Kennedy de la Universidad de Harvard. Habla inglés fluido y se siente tan cómodo en Miami, Nueva York o Washington que desde que asumió el poder en noviembre de 2023 viajó a Estados Unidos alrededor de 20 veces (a veces por vacaciones). Pero en ninguna de ellas fue recibido oficialmente en la Casa Blanca.
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