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Mark Rutte, de la OTAN, emerge como el principal confidente de Trump tras dramático cambio de postura en Davos

Por Jessie Yeung, CNN

Hace apenas unos días, los líderes europeos se apresuraban a responder a la retórica cada vez más agresiva del presidente de EE.UU., Donald Trump, sobre tomar el control de Groenlandia, y se preparaban para una avalancha de insultos cuando el mandatario llegara a hablar en su propio territorio del Viejo Continente.

Como era de esperar, Trump criticó duramente a los funcionarios europeos por diversos temas durante su discurso en Davos, en los Alpes suizos. Sin embargo, también descartó el uso de la fuerza para anexar el territorio danés que codicia, lo que atenuó la tensión en un asunto que amenazaba el futuro de la alianza militar de la OTAN.

Luego fue un paso más allá en una reunión con el jefe de la OTAN, Mark Rutte, anunciando después que habían llegado a un acuerdo sobre un posible pacto sobre Groenlandia y que ya no impondría aranceles a las naciones europeas que se opusieran a sus ambiciones de adquirir la isla ártica.

Aún no está claro qué incluye el marco ni el papel exacto de Rutte en las negociaciones. Pero el sorprendente cambio de rumbo de Trump ha vuelto a poner en el punto de mira al secretario general de la OTAN, quien se ha convertido en una figura clave para una Europa agotada que lucha por conectar con el presidente estadounidense.

A primera vista, forman una pareja improbable. Rutte, un tecnócrata afable, es el primer ministro que más tiempo ocupó el cargo en los Países Bajos, tras concluir un mandato de 14 años que refleja su pragmatismo y su capacidad para forjar consensos en temas espinosos.

También es conocido por su imagen tranquila y relajada, que le permite ir al trabajo en bicicleta incluso cuando dirige el país.

Trump, por su parte, es un exmagnate inmobiliario y personalidad televisiva conocido por sus movimientos poco ortodoxos y una tendencia hacia el unilateralismo, rasgos que han trastocado la política global durante gran parte de la última década.

Pero su relación se remonta a años atrás. Como líder holandés de 2010 a 2024, Rutte realizó varias visitas a Washington, durante el primer mandato de Trump, sentando las bases para una ofensiva de seducción que parece haberle resultado muy beneficiosa, tanto a él como a la alianza militar que ahora dirige.

El acto diplomático más famoso de este hombre de 58 años para tranquilizar a Trump se produjo en una reunión de la OTAN el año pasado.

Después de que el presidente estadounidense usara una grosería en respuesta a las hostilidades entre Israel e Irán, y luego la analogía de dos niños peleando para describir su conflicto mortal, Rutte bromeó ante las cámaras del mundo: “A veces papá tiene que usar un lenguaje fuerte”.

El intercambio se viralizó al instante, acaparó titulares y desató la incredulidad de los espectadores.

Parece que también se le quedó grabado a Trump: hablando en Davos el miércoles, manifestó en un momento dado: “Me llamaban ‘Papá’, ¿verdad? La última vez. Un hombre muy inteligente dijo: ‘Es nuestro papá’”.

Rutte ha elogiado públicamente a Trump en otros asuntos: los ataques estadounidenses contra Irán, los esfuerzos de Trump para poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania, e incluso la campaña de presión del presidente sobre los países europeos para que aumenten su gasto de defensa.

Los halagos se extendieron a sus mensajes de texto privados, que Trump ha compartido en las redes sociales varias veces.

“Señor Presidente, querido Donald. Lo que logró hoy en Siria es increíble”, escribió Rutte en un mensaje reciente que Trump publicó en Truth Social la noche del lunes, antes de su llegada a Davos. Rutte terminó con una despedida cordial: “Tengo muchas ganas de verlo. Atentamente, Mark”.

De manera similar, antes de la cumbre de la OTAN del año pasado (escenario del incidente de “Daddy”), Rutte le envió un mensaje de texto a Trump: “Lograrás algo que ningún presidente estadounidense en décadas pudo lograr”.

Estos intercambios han suscitado recelo en su continente natal.

Rutte ha reconocido estas críticas. En un panel sobre defensa europea el miércoles, declaró ante la audiencia de Davos: “No soy popular entre ustedes ahora porque estoy defendiendo a Donald Trump, pero creo sinceramente que podemos estar contentos de que esté allí”.

Muchos otros líderes han intentado obtener victorias diplomáticas cultivando una relación personal con Trump.

El presidente de Finlandia, Alex Stubb, y el difunto ex primer ministro de Japón Zhinzo Abe estrecharon lazos con Trump jugando al golf. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, también había forjado una relación de amistad con Trump, aunque esta parece estar agriándose.

Rutte “sabe que las relaciones personales son muy importantes para esta administración”, dijo a CNN el año pasado Torrey Taussig, miembro senior del Atlantic Council y exasesor de políticas de la OTAN en el Pentágono.

El presidente de Finlandia también pareció hacer referencia a esta estrategia el año pasado: esquivó preguntas sobre los mensajes de Rutte en torno a Trump, pero ofreció: “La diplomacia tiene muchas formas diferentes”.

Y, por obsequioso que pueda parecer este enfoque a sus críticos, puede traer beneficios reales, como lo han demostrado las cumbres recientes.

La cita de la OTAN del año pasado finalizó con los miembros acordando por unanimidad aumentar el gasto a los niveles posteriores a la Guerra Fría, un cambio de política atribuido a Trump.

Y el foro de Davos de esta semana puede haber evitado una posible guerra comercial entre Europa y Estados Unidos, que había asustado a los mercados bursátiles y generado temores existenciales sobre el futuro de la OTAN.

Los detalles sobre el marco para Groenlandia son escasos. Sin embargo, Rutte no propuso ningún compromiso sobre la soberanía danesa durante su reunión con Trump, según declaró un portavoz de la OTAN a CNN el jueves.

En una entrevista con Fox News, Rutte afirmó que las conversaciones se centraron en la seguridad en el Ártico. “Básicamente, discutimos cómo podemos implementar la visión del presidente para proteger, sí, Groenlandia, pero, por supuesto, esto; no solo Groenlandia, sino todo el Ártico”, añadió.

Pero Europa y la OTAN aún no están a salvo. Aunque Trump descartó el uso de la fuerza militar para apoderarse de Groenlandia en su discurso de Davos, reiteró su exigencia de controlar la isla.

Las negociaciones entre Groenlandia, Dinamarca y Estados Unidos “seguirán adelante”, dijo un portavoz de la OTAN; mientras tanto, los líderes de la Unión Europea se reunirán para una cumbre de emergencia el jueves.

Durante todo este proceso, el holandés en el centro del asunto se ha mantenido hermético, limitándose a afirmar que había tenido una “muy buena reunión” con Trump.

Cuando se le presionó para obtener más información, volvió a ceder ante el presidente estadounidense. “Lean la publicación de Truth Social”, instó a los periodistas.

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