NFL: las cuatro interrogantes que se resolverán en los duelos divisionales camino al Super Bowl LX
Por Hannah Keyser, CNN
Esta postemporada ya ha establecido un récord de la NFL con 12 remontadas de partido en el último cuarto de juego, y ello antes de que lleguemos a la ronda divisional este fin de semana.
La relativa paridad en la liga allanó el camino para enfrentamientos muy disputados en la ronda de comodines. Pero finalmente seis equipos fueron eliminados y ahora veremos a los ocho restantes, incluyendo a los dos primeros clasificados, disputarse un lugar en los partidos por el campeonato de conferencia.
El fin de semana pasado, aprendimos mucho sobre los equipos vencedores. Aquí están las preguntas que se responderán este fin de semana.
El mariscal de campo de los Bills, Josh Allen, realizó múltiples viajes a la carpa de lesiones durante un juego de comodín muy físico contra los Jaguars de Jacksonville el fin de semana pasado.
A principios de esta semana, el informe de lesiones de Buffalo indicaba que Allen tenía lesiones en el piel, la rodilla y el dedo, lo que demuestra los numerosos golpes que sufre a estas alturas de la temporada. Allen jugará y continuará su búsqueda para aprovechar el momento en un panorama de postemporada sin los Chiefs de Kansas City, su caballo negro, para finalmente alcanzar la gloria del Super Bowl.
Allen, propenso al contacto (y algunos dirían que “buscador de contacto”) ahora se enfrentará a una defensa que destaca por derribar al rival, literalmente.
Allen, el actual MVP, es el mejor quarterback en este enfrentamiento, con ventaja sobre el mariscal de campo de segundo año de los Broncos, Bo Nix, cuya única titularidad previa en playoffs fue una derrota ante Allen y los Bills la temporada pasada. Pero Allen no solo se enfrentará a una formidable presión al quarterback, sino que tendrá que viajar a Denver para hacerlo.
Los Broncos están saludables, mejor descansados después de recibir la primera semana libre por su clasificación y, por primera vez en 10 años, juegan un partido de postemporada en casa, donde su aclimatación a la altitud les da una ventaja.
Los Texans de Houston son la franquicia más joven de la NFL. Aun así, llama la atención que, en cada una de sus 23 temporadas anteriores, no han disputado un partido por el campeonato de conferencia.
Durante ese mismo período de tiempo, los Patriots, por otro lado, han jugado en 12 juegos de campeonato de conferencia.
Sin embargo, este equipo de los Texans llega a la ronda divisional con una racha increíble: sus 10 victorias consecutivas es la racha ganadora más larga de la NFL en este momento, y vienen de conseguir su primera victoria de playoffs como visitante. La defensa de Houston brilló en una contundente victoria por 30-6 sobre los Steelers de Pittsburgh, que incluyó dos touchdowns defensivos y cuatro capturas a Aaron Rodgers.
Para hacer historia tendrán que ganar como visitantes, nuevamente, no siendo los favoritos, y potencialmente sin el receptor Nico Collins, quien todavía está en el protocolo de conmoción cerebral después de lesionarse en el juego de comodines.
Además, tendrán que vencer al posible MVP de la temporada, el quarterback de los Patriots Drake Maye. El jugador de 23 años se vio un poco inestable en la primera mitad de su primer partido de playoffs el fin de semana pasado, pero se tranquilizó en la segunda parte.
Este equipo de Nueva Inglaterra no es el mismo que construyó una dinastía a principios de la década de 2000, pero derrotar a los Pats todavía podría considerarse una señal de que los Texans han crecido como equipo.
El juego ante, para muchos favorito, los Seahawks, es una revancha del duelo de la Semana 18 por el primer puesto de la NFC, donde Seattle se impuso tras sofocar la ofensiva de los 49ers.
La defensa de Seattle fue la que menos puntos permitió en la temporada regular, solo se coló un gol de campo para San Francisco a principios de mes. Esa victoria también formó parte de un récord de 6-2, el mejor de la NFL, contra equipos de playoffs.
Los Seahawks tuvieron una semana de descanso, mientras que los 49ers tuvieron que recorrer el país de punta a punta, viajando a Filadelfia para el partido de comodines y ahora de regreso al noroeste del pacífico.
Después de jugar el domingo pasado, el entrenador en jefe de San Francisco, Kyle Shanahan, imploró a la NFL que les diera a sus jugadores una semana completa de descanso antes de la siguiente ronda. Pero esto no sucederá y jugarán el sábado, mientras que su oponente tuvo una semana de descanso, los Niners tendrán una semana corta por tercera vez en el último mes.
La misma ofensiva que tuvo dificultades contra Seattle recientemente estará incluso más escasa de personal en este enfrentamiento de mayor importancia, después de perder a George Kittle por una lesión de Aquiles que le puso fin a la temporada contra los Eagles.
Por supuesto, la ventaja por lesión se inclinaría en sentido contrario si el quarterback de los Seahawks, Sam Darnold, actualmente en duda por una lesión en el oblicuo, no puede jugar. Al hablar sobre estos informes , Darnold dijo: “No hay nada que ver aquí” y “siento que estaré listo para jugar el sábado”.
La semana pasada, escribimos que si los Rams avanzaban, podrían ser los favoritos para el Super Bowl. Y así fue. Aunque las probabilidades aún dan ventaja a Seattle, los Rams están en un segundo puesto muy cercano. Quizás estén destinados a enfrentarse oficialmente a Seattle en el campeonato de la conferencia.
Pero primero, servirán como campo de pruebas para que Caleb Williams y los Chicago Bears demuestren que su desempeño dramático es un truco al que pueden recurrir incluso contra enemigos formidables.
Contra su eterno rival, los Packers de Green Bay, los Bears ganaron de una forma cada vez más clásica para ellos. Es decir, Ben Johnson intentó repetidamente el cuarto down, lo que a menudo falló de forma desesperada, pero funcionó con la frecuencia justa.
Además, Chicago se vio en desventaja al principio, 21-6 tras tres cuartos, solo para remontar y lograr su séptima remontada en el último cuarto de la temporada. Williams mantuvo el balón durante lo que pareció demasiado tiempo en ocasiones, solo para lanzar una serie de pases bajo presión, que demostraron las excepcionales habilidades físicas que lo convirtieron en la primera selección general del draft de 2024.
Después del fin de semana pasado, los Bears tienen un récord de 3-3 cuando van perdiendo por 10 puntos o más en los últimos cinco minutos del partido. El resto de la NFL tiene un récord combinado de 3-158. Esa habilidad no debería ser replicable.
¿Y si lo es? ¡Cuidado!
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