El T. rex habría tardado 35 años en alcanzar su tamaño adulto
Por Jack Guy, CNN
El Tyrannosaurus rex vivió más tiempo y tardó más en alcanzar su tamaño máximo de lo que se pensaba anteriormente, según un nuevo estudio.
Durante mucho tiempo, los científicos han contado los anillos de crecimiento anuales en los huesos fosilizados de las patas del Tyrannosaurus rex para calcular tanto su edad al morir como la velocidad con la que crecían hasta alcanzar el tamaño adulto. Las investigaciones han demostrado que estos dinosaurios normalmente dejaban de crecer alrededor de los 25 años y vivían hasta aproximadamente los 30.
Sin embargo, un nuevo estudio publicado el miércoles en la revista PeerJ detalla cómo un equipo de científicos utilizó luz polarizada para revelar anillos de crecimiento previamente invisibles en 17 especímenes individuales. El análisis determinó que el T. rex no habría alcanzado su tamaño máximo de alrededor de 8 toneladas hasta tener entre 35 y 40 años.
A diferencia de los anillos de crecimiento de los árboles, los anillos de crecimiento de los dinosaurios solo capturan los últimos 10 a 20 años de vida de un individuo.
Pero, como los especímenes tenían edades que iban desde juveniles tempranos hasta adultos, los investigadores pudieron armar una imagen de su crecimiento utilizando un nuevo enfoque estadístico que combina registros de individuos de diferentes edades.
Con base en el mayor conjunto de datos jamás reunido sobre el Tyrannosaurus rex, los investigadores pudieron reconstruir su historia de crecimiento año tras año y descubrieron que los dinosaurios crecían mucho más lentamente de lo que se pensaba.
“En lugar de crecer rápidamente, el T. rex pasó la mayor parte de su vida en un rango de tamaño corporal medio en vez de lograr rápidamente una longitud total de 12 metros”, dijo el jueves a CNN la autora principal del estudio, Holly Woodward, profesora de anatomía en la Universidad Estatal de Oklahoma.
“Además, descubrimos que el espaciado de los anillos de crecimiento variaba dentro de los individuos, con algunos años mostrando un crecimiento sustancial y otros muy poco”, agregó. “Esta variabilidad sugiere que el crecimiento era flexible y probablemente influenciado por la disponibilidad de recursos y posiblemente por las condiciones ambientales”.
Los hallazgos ayudan a los científicos a entender más sobre el rey de los dinosaurios y su papel en el mundo hace decenas de millones de años, dijo Woodward.
“Creo que el estudio ayuda a revelar por qué el T. rex fue tan exitoso como carnívoro superior: al crecer lentamente durante un período de tiempo más largo, el T.
rex ocupó muchos nichos alimenticios a lo largo de su vida, llegando eventualmente a ser lo suficientemente grande como para que solo realmente compitiera con otros T. rex por los recursos”, señaló.
Además, las diferencias en las curvas de crecimiento de algunos de los especímenes involucrados en el estudio contribuyen al debate científico sobre si lo que los paleontólogos creían que era una sola especie llamada Tyrannosaurus rex es, en realidad, un complejo que incluye otras especies o subespecies.
Por ejemplo, un estudio publicado en octubre descubrió evidencia de que un espécimen que se pensaba pertenecía a un T. rex adolescente en realidad era de una especie diferente conocida como Nanotyrannus.
Si bien las tasas de crecimiento examinadas en este estudio no pueden probar de manera definitiva la existencia de especies separadas, “la evidencia sugiere esa intrigante posibilidad, entre otras posibles explicaciones”, según la declaración de los investigadores.
Los hallazgos del nuevo estudio encajan bien con los trabajos recientes sobre Nanotyrannus, dijo Steve Brusatte, profesor de paleontología y evolución en la Universidad de Edimburgo, Escocia, quien no participó en el estudio.
“Este es un trabajo bueno y provocador que también sugiere que había más variación entre los T. rex de lo que solíamos pensar, y que algunos fósiles que durante mucho tiempo se han llamado T. rex en realidad pueden pertenecer a especies diferentes”, comentó Brusatte.
El descubrimiento de un nuevo tipo de anillo de crecimiento en dinosaurios también podría tener implicaciones más amplias para los paleontólogos que investigan las tasas de crecimiento de los dinosaurios.
“Interpretar múltiples marcas de crecimiento muy juntas es complicado”, dijo el coautor del estudio Nathan Myhrvold, matemático y paleobiólogo de la empresa de invención e inversión Intellectual Ventures, en la declaración.
“Encontramos pruebas sólidas de que los protocolos que se usan típicamente en estudios de crecimiento pueden necesitar ser revisados”, afirmó.
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