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La versión de Trump del capitalismo de Estado da en el clavo con el petróleo venezolano

Análisis de Zachary B. Wolf, CNN

De acuerdo con el presidente de EE.UU. Donald Trump, tendrá un fondo discrecional de miles de millones de dólares provenientes del petróleo venezolano que podrá distribuir como lo considere conveniente.

En una publicación en redes sociales el martes, Trump anunció que los líderes encargados de Venezuela entregarían entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo, que Estados Unidos vendería a precios de mercado en lugar de la tarifa de descuento a la que Venezuela ha estado obligada.

“…¡Y ese dinero será controlado por mí, como presidente de Estados Unidos, para asegurarme de que se use en beneficio del pueblo de Venezuela y de Estados Unidos!”, añadió Trump.

El miércoles, Trump dijo en una publicación posterior que Venezuela, aún bajo el control de aliados de Maduro, solo compraría productos fabricados en Estados Unidos con las ganancias de su petróleo, lo que sería un cambio tras años de sanciones estadounidenses a empresas que venden a Venezuela.

CNN informó el miércoles que el Gobierno estadounidense está apresurándose a formular una estrategia provisional para el petróleo venezolano que no desestabilice al país. En declaraciones a The New York Times, Trump afirmó que Estados Unidos podría estar gestionando el país y su mercado petrolero durante años.

Sin embargo, en vez de usar el Departamento del Tesoro para facilitar la venta del crudo venezolano, el Gobierno de Trump podría, según el informe de CNN, “utilizar un grupo de comerciantes internacionales de petróleo y cuentas bancarias extraterritoriales para vender el petróleo y gestionar el dinero resultante”.

Normalmente, los presidentes no deberían tener fondos discrecionales; el Artículo 1 de la Constitución otorga al Congreso el poder de recaudar y gastar fondos en nombre de los contribuyentes.

No obstante, el uso flexible del dinero —de los contribuyentes y de otras fuentes— ha sido uno de los principales objetivos del segundo Gobierno de Trump. Afirma estar utilizando los ingresos de los aranceles para una amplia variedad de cosas que en realidad no podría cubrir.

► En vez de que los contribuyentes reconstruyan el Ala Este tras demolerla para un salón de baile, ha buscado patrocinadores del sector privado, lo que plantea serias dudas sobre conflicto de intereses.

► Ha cumplido una promesa de campaña de retener fondos asignados por el Congreso para ayuda exterior, una prueba de la ley permitida hasta ahora por legisladores complacientes y conservadores de la Corte Suprema.

► Además, el Gobierno de Estados Unidos también está tomando participaciones en empresas públicas de una forma sin precedentes bajo el mandato de Trump.

En cuanto al petróleo de Venezuela, es importante recordar, a medida que surgen detalles, que gran parte de lo que dice Trump es drásticamente minimizado.

Al preguntarle si Trump tenía la autoridad para incautar y vender petróleo, el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson —cuyo Congreso teóricamente debería opinar sobre cómo se gasta el dinero del Gobierno— dijo que los legisladores aún están revisando el tema y señaló que el hecho de que el petróleo esté sancionado le da al Gobierno más margen para incautarlo.

“Hay muchas ideas”, dijo Johnson a los periodistas en el Capitolio el miércoles. “Se están haciendo lluvias de ideas en voz alta por toda clase de personas, muchas de las cuales ni siquiera están autorizadas para tener estas conversaciones”.

Pero Johnson dijo que confía en que hay “manos firmes” al mando.

El secretario de Estado Marco Rubio fue más claro después de una sesión informativa para senadores el miércoles, cuando explicó que controlar la venta del petróleo es la manera en que Estados Unidos controlará Venezuela.

Los líderes interinos esencialmente obtendrán un mejor trato vendiendo el petróleo a precios de mercado que a las tarifas reducidas a las que estuvieron sujetos bajo las sanciones estadounidenses de larga data. Y vender el petróleo también pondrá fin al embargo total efectivo —Rubio lo llamó una cuarentena— que de otra manera dejaría a su Gobierno sin recursos.

“Entiendan que en este momento no están generando ningún ingreso de su petróleo”, dijo Rubio. “Esto es una influencia tremenda. La estamos ejerciendo de una manera positiva”.

El dinero, según Rubio, se manejaría “de manera que beneficie al pueblo venezolano, no a la corrupción, no al régimen”.

El Gobierno de Trump ha dicho a Venezuela que también debe cortar lazos con Irán, Rusia, China y Cuba.

En público, Rubio dijo que el petróleo de Venezuela se abriría al mercado “de manera justa”.

Esa retórica es contraria a la de Trump, quien proyecta que el petróleo se utilizará para beneficiar a Estados Unidos.

La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dio aún más detalles que Rubio en una comparecencia, diciendo a los periodistas que el petróleo ya se estaba vendiendo “en el mercado global en beneficio de Estados Unidos”.

Las ganancias, dijo, “se depositarán primero en cuentas controladas por Estados Unidos en bancos reconocidos globalmente para garantizar la legitimidad e integridad de la distribución final de los fondos, y esos fondos se desembolsarán en beneficio del pueblo estadounidense y del pueblo venezolano, a discreción del Gobierno de Estados Unidos”.

El argumento para poner el dinero en fideicomiso en cuentas extranjeras es dejar claro que, en última instancia, es dinero de Venezuela.

El secretario de Energía, Chris Wright, quien encabezará los esfuerzos estadounidenses sobre el petróleo venezolano, ha dicho en CNBC que el beneficio para Estados Unidos sería “reducir los riesgos para el pueblo estadounidense de la gigantesca actividad criminal que proviene de Venezuela”.

Basta decir que Trump cree que él controlará el dinero. Rubio dijo que el procesamiento de todo este petróleo —llevarlo a los puertos estadounidenses, encontrar compradores para él— no le costará nada a los contribuyentes.

La idea de que toda esta aventura caribeña no costará dinero también es importante para el Gobierno de Trump.

Rubio argumentó que toda la operación venezolana —el secuestro de Maduro por parte de la Delta Force del Ejército de Estados Unidos y el bloqueo caribeño por parte de la Marina estadounidense— no supone una carga para los contribuyentes.

“Estos barcos, si no estuvieran en el Caribe, estarían en otro lugar realizando operaciones”, dijo Rubio. “Eso es lo que hace la Marina”.

Son las compañías petroleras, no los contribuyentes, las que se espera que eventualmente aumenten la producción de petróleo de Venezuela, dijo Trump a NBC News. Pero serán “reembolsadas por nosotros o mediante ingresos”.

Eso puede no ser un subsidio directo de los contribuyentes, pero ciertamente es una expectativa de que el acuerdo valdrá la pena para las compañías petroleras.

Los legisladores ya han utilizado el gasto para alinear al Gobierno. Imponer condiciones al presupuesto de viajes del secretario de Defensa Pete Hegseth en diciembre fue la manera en que los legisladores presionaron al Pentágono para que les compartieran el video sin editar de un polémico ataque “doble toque” contra un supuesto bote con narcóticos.

Cuando menos, este es el ejemplo más reciente del Gobierno de Trump mezclando la empresa privada con la acción gubernamental de una manera nueva para los estadounidenses.

Quiere crear un fondo soberano, como los que utilizan Arabia Saudita y, en cierta medida, Noruega, para tomar participaciones en empresas.

Estados Unidos ya ha tomado participaciones en la gigante tecnológica Intel y otras empresas, dando al Gobierno una nueva influencia sobre compañías que de otro modo serían públicas.

Trump quiere que Estados Unidos reciba el 15 % de las ganancias del gigante de la inteligencia artificial Nvidia en la venta de chips avanzados a China, ventas que él autorizó a pesar de las preocupaciones de seguridad nacional.

Cada una de estas formas novedosas en que Trump utiliza la presidencia plantea la misma pregunta: ¿puede hacer eso? Pero sin oposición en el Congreso, la respuesta para todas ellas es la misma: lo hizo.

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