Desde el Mundial hasta la violencia y una economía estancada, Sheinbaum enfrenta varios desafíos, todos atravesados por Trump
Análisis por Mario González, CNN en Español
El Mundial de Fútbol y la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) son dos acontecimientos que marcarán la agenda de 2026 en México. Ambos representan retos distintos, pero igualmente relevantes para el país y para la presidenta Claudia Sheinbaum en su segundo año de gobierno.
Sin embargo, no son los únicos temas que exigirán atención a la presidenta de México. Aunque no están señalados en el calendario, otros desafíos son parte de la realidad nacional y del contexto internacional y, sin duda, influirán en el rumbo de los próximos años: una reforma electoral de gran calado, la crisis de seguridad asociada a la violencia del crimen organizado, una economía estancada y, como factor transversal e impredecible: Donald Trump.
Sí, Donald Trump, en muchos sentidos, se ha apoderado de la agenda en México. El año que comienza quedó marcado por la acción armada en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro, una intervención que activó todas las alertas internacionales porque muestra cómo la administración Trump puede pasar de los discursos de amenaza a las acciones concretas.
Este precedente resulta particularmente inquietante para México. No han sido pocas las ocasiones en que el presidente de Estados Unidos ha enviado mensajes, ya sea directos o cifrados, señalando la supuesta incapacidad de las instituciones mexicanas para enfrentar a los poderosos cárteles del narcotráfico. Tras la captura de Maduro, Trump renovó sus advertencias, ahora dirigidas explícitamente a los gobiernos de Colombia y México.
Si a esto se suma que en 2026 habrá elecciones intermedias en Estados Unidos y que Trump buscará recuperar o consolidar la mayoría republicana en ambas cámaras del Congreso, el escenario se vuelve todavía más complejo. Un Trump en “modo campaña” ha utilizado reiteradamente el tema de México como recurso político para sumar adeptos, ya sea a través del discurso migratorio, el comercial o el relacionado con el narcotráfico.
Hasta ahora, el Gobierno de México ha logrado mantener una relación de entendimiento con la administración Trump. Esto se explica, en buena medida, por la postura de “cabeza fría” adoptada por la presidenta Claudia Sheinbaum, una estrategia que le ha valido elogios por su prudencia, incluso internacionales, pero que también ha generado críticas desde los sectores más radicales de la llamada Cuarta Transformación, que gobierna el país.
Este reto tiene relación con el anterior: la renegociación del acuerdo comercial entre México, Estados Unidos y Canadá entra en su recta final y sucede bajo los parámetros del presidente Donald Trump, quien fue el arquitecto del tratado vigente desde 2018, luego de que calificara la versión original de 1994 como “el peor acuerdo que jamás Estados Unidos haya firmado en su historia”.
La revisión del acuerdo en 2026 está contemplada en el texto actual, pero más que una “revisión” todo parece indicar que será una renegociación, ya que el comercio internacional está frente a un nuevo marco de referencia, también impuesto por Trump por medio de golpes arancelarios a diestra y siniestra. Esos golpes han alcanzado a sus socios comerciales México y Canadá (25 por ciento como tarifa general a productos fuera del tratado comercial).
Hasta hoy México ha podido sortear las amenazas explícitas de Trump sobre el fin del acuerdo, a pesar de que sí se aplicaron tasas a productos fuera del acuerdo, como el llamado “arancel fentanilo” y el generalizado al acero y aluminio.
En todo caso la buena noticia es que el acuerdo da señales de estar con vida y no en agonía como muchos suponían.
El del Mundial de la FIFA 2026 quizás no es un reto tan evidente. Aquí también nos une el destino y la geografía con nuestros vecinos, Estados Unidos y Canadá.
Sí, México será el primer país en ser sede por tercera ocasión de un Mundial de fútbol y, por lo tanto, hará historia. Pero en esa historia está la violencia y la protesta social. En el primer Mundial celebrado en 1970 estaba muy presente la masacre por la represión estudiantil de Tlatelolco, del 2 de octubre de 1968.
En 1986, el segundo Mundial de fútbol, la inconformidad social venía de los sismos de septiembre del año anterior y la incapacidad de reacción del gobierno federal. Ni la mano de Dios de Diego Armando Maradona, ni el gol imposible del mismo astro argentino pudieron borrar la imagen de miles de personas gritando consignas contra el presidente en turno (Miguel de la Madrid Hurtado 1981-1988) por su desempeño frente a la tragedia de los sismos.
Hoy, por supuesto, el contexto es distinto, pero hay problemas estructurales, enquistados en la sociedad mexicana, como el de la inseguridad y la violencia. El Mundial será un importante escaparate de los aspectos positivos del país, pero también de los más negativos.
¿Será México capaz de garantizar la seguridad necesaria para las delegaciones de los países participantes y para los miles de aficionados que vendrán de todo el mundo? ¿Se podrá frenar, al menos por un tiempo, la violencia criminal ligada a los poderosos cárteles de la droga?
Por lo pronto, las autoridades del estado de Jalisco, en el occidente de México y una de las sedes mundialistas, investigan el hallazgo de varias fosas clandestinas en las inmediaciones del estadio que acogerá cuatro partidos del esperado Mundial. No hay relación aparente con el evento internacional, sino con la actividad criminal de uno de los cárteles más importantes del país, el Cartel Jalisco Nueva Generación.
Sí, el mundo ha cambiado en cuarenta años desde el primer Mundial en México, pero no demasiado.
En el primer trimestre del año se espera una de las batallas legislativas más importantes de los últimos tiempos: la reforma electoral. Es un proyecto anhelado por el actual grupo político en el poder y en particular por el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en dos oportunidades intentó impulsarla en el congreso, sin éxito. Una frenada en el Congreso, la otra en el poder judicial.
Esto provocó que López Obrador enarbolara una campaña de descrédito contra el poder judicial y la oposición, que concluyó con la elección de 2024 en la que consiguió mayoría absoluta en ambas cámaras, además de la presidencia con su candidata Claudia Sheinbaum. Acto seguido, sacando provecho de esa mayoría, López Obrador emprendió la reforma al poder judicial con el que ya tenía serias diferencias. Se establecieron nuevas reglas del juego a nivel constitucional, entre ellas la elección por voto popular de ministros, magistrados y jueces federales. Hoy muchos olvidan que el origen de esa reforma al poder judicial tuvo su raíz en la fallida reforma electoral.
La presidenta Sheinbaum hizo suyo el compromiso de la reforma electoral, aunque aún se desconoce si habrá grandes modificaciones a las propuestas de su antecesor. Por lo pronto, algunos de sus postulados incluso podrían provocar fricciones entre el partido oficialista Morena y sus aliados, como el Partido del Trabajo y el Verde Ecologista, poque se plantea reducir el número de diputados y recortar el presupuesto público a los partidos.
Para la discusión de esta reforma el gobierno conformó una comisión especial que ha tenido la tarea de recoger propuestas de distintos sectores para finalmente presentar una iniciativa de reforma constitucional en el primer trimestre del año.
A pesar de que muchos de los delitos de alto impacto han bajado según las cifras oficiales, como el homicidio intencional, otros han crecido exponencialmente. Según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Nacional, de septiembre de 2024 a noviembre de 2025, durante el primer año de la presidenta Sehinbaum, se registró una reducción de 37 por ciento en el promedio diario de homicidios dolosos, ubicando a noviembre como el mes más bajo en desde 2015. Sin duda el mayor logro de los últimos 20 años.
Sin embargo, problema de las desapariciones está cobrando una dimensión sin precedentes en el mundo, incluidos países en guerra.
Mientras escribo estas líneas, según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y no Localizadas, de la Secretaría de Gobernación, la cifra actualizada es de 133 mil 454 personas desaparecidas (hasta el 1 de enero de 2026). El registro toma en cuenta datos de muchos años atrás (década de los 60), pero cerca del 70 por ciento, son desapariciones registradas a partir de 2016.
Tan solo en los primeros 13 meses de la administración de Claudia Sheinbaum se registraron 15 mil 155 desapariciones, lo que implica un crecimiento del 73.9 por ciento respecto al año anterior.
Detrás de estas cifras está la violencia generada por el crimen organizado. Una violencia que se recrudeció tras la captura en Texas de uno de los principales líderes fundadores del cártel de Sinaloa, Ismael “el Mayo” Zambada, en julio de 2024 y que derivó en la ruptura entre las dos facciones de esta poderosa organización criminal, la llamada “mayiza” y la “chapiza” éste último en referencia a los hijos del nacotraficante sentenciado en Nueva York, Joaquín “el Chapo” Guzmán. Hasta el día de hoy no se ha podido frenar la ola de violencia en Sinaloa y en otros estados donde este cártel tiene influencia.
México cerró 2025 como una de las economías de más pobre desempeño de la región latinoamericana, según el Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la CEPAL, la economía mexicana crecerá tan solo un 0,4 %, frente al 2,4 % del promedio de la región. No es una recesión como se pronosticaba en el primer trimestre del año, pero sí un franco estancamiento. Cabe señalar que aún no son publicados los datos oficiales sobre el útlimo trimestre del año, pero la cifra no dista mucho de los pronósticos más recientes del Banco Central (0,3 %) así como de analistas y calificadoras.
Se sabía que sería un año complicado por los compromisos fiscales del gobierno federal, pero las cosas fueron empeorando con la política arancelaria de Estados Unidos y lal incertidumbre generada en las inversiones por las reformas internas como la del poder judicial.
Sí bien la inversiòn extranjera subió y rompió récords con un poco más 40 mil millones de dólares, esto no fue suficiente para frenar la caída de la inversión interna pública y privada que se desplomó a dos dígitos.
Una de las grandes ventajas de México frente a otros países es que hoy por hoy es el principal socio comercial de Estdos Unidos, superando por segundo año consecutivo a China, pero esta condición es el arma de doble filo que también ha jugado en contra.
Para concluir, los enormes retos que enfrenta México en este 2026 no dependen exclusivamente del manejo político y económico interno. Hay muchos factores reales que inciden directamente en el devenir de los próximos meses y años. Tal vez el consuelo es que el mundo entero está experimentando un reacomodo que va mucho más allá de lo económico y que, en ese sentido, México no está solo.
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