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“El poder de la arepa”: los tres venezolanos que coronaron un año histórico con los Brewers de Milwaukee y su selección

Por Pablo García Escorihuela, CNN en Español

Corría el mes de enero de 2026. William Contreras hacía una preparación especial con un preparador físico en Orlando. Jackson Chourio hacía lo propio después de jugar algunos días en Venezuela con Águilas del Zulia. Ángel Zerpa y Antonio Senzatela —uno al que las vueltas de la vida lo llevaron sin pensar en cómo terminaría el año— también.

Néstor Corredor se encargaba de supervisarlos, en remoto, al mismo tiempo que Luis Lara se preparaba para una temporada que iba a cambiar su vida, dado que se jugaba un lugar en el entrenamiento primaveral para ascender a las Grandes Ligas de Béisbol con los Brewers de Milwaukee.

Todos, salvo Lara, tenían un objetivo inmediato concreto: estaban llamados por Omar López para conformar la selección venezolana que iba a jugar el Clásico Mundial de Béisbol.

Ganar el campeonato mundial era una cuenta pendiente para un país que habla, come, respira y vive el deporte del diamante con tanta pasión.

Y así lo entendieron todos.

El Clásico terminó con Venezuela alzando la corona y con todos ellos en un plan destacado. Zerpa se convirtió en uno de los puntales del relevo venezolano: lanzó cinco entradas y un tercio sin permitir carreras, con solo tres hits, dos carreras al bate y ocho ponches.

Chourio se convirtió con el transcurrir de la cita en el defensor titular del jardín central, Contreras alternó en la receptoría con Salvador Pérez y su hermano Willson, y Senzatela fue otro de los brazos estelares del cuerpo de relevistas.

Corredor, como asistente principal de Omar López durante el Clásico, fue uno de los supervisores del trabajo de Zerpa en el montículo en el torneo. “Fueron semanas de ardua preparación para lograr un objetivo que ilusionaba a todos en el país”, contó el coordinador de infield de los Brewers de Milwaukee.

Casi no hubo tiempo para festejar, porque muy rápido llegó la MLB. El reto era una larga temporada, que terminó recién el pasado miércoles 28, con más historia y con una Serie Mundial que terminó con sabor a arepa de pabellón.

En una temporada tan larga como la de las Grandes Ligas, cada pieza es clave.

Luis Lara fue subido a las mayores el 7 de julio de 2026, y desde que llegó, el prospecto que en Venezuela pertenece a los Tiburones de La Guaira entró en plan grande.

Lara es un defensor élite de los jardines, con la versatilidad para jugar en las tres posiciones del outfield. A la ofensiva ha demostrado que tiene cualidades que, bien pulidas, pueden ponerlo en un nivel estelar. En la postemporada jugó solo cuatro partidos, pero el único hit que dio en todo el playoff fue clave: con su batazo remolcó la carrera de la victoria por 1 a 0 sobre los Dodgers de Los Ángeles, en el primer juego de la Serie de Campeonato.

Zerpa, desafortunadamente, no tuvo la suerte de Lara. Tras su gran Clásico Mundial se lesionó el codo a finales de abril de 2026 y terminó en la lista de lesionados toda la temporada.

El caso de Antonio Senzatela es más curioso, porque él no inició el año siendo jugador de los Brewers. Llegó a Milwaukee sobre la raya, en el último día de transacciones entre equipos de las Grandes Ligas el 31 de julio, procedente de los Rockies de Colorado. Desde que llegó tuvo un impacto enorme en el relevo de los Brewers y en la postemporada no permitió carreras en cuatro entradas y un tercio, incluyendo dos relevos clave en la Serie Mundial.

Por su parte, Néstor Corredor, después de 25 años en la organización de los Brewers, puede darse por bien servido. En 2026, y tras lo logrado con su país, fue uno de los arquitectos del campeón, como parte del equipo técnico dirigido por Pat Murphy, que llevó a buen puerto una hazaña histórica que será recordada en Milwaukee por décadas.

Muchos dudaron cuando los Brewers se atrevieron a darle 81 millones de dólares a Jackson Chourio sin haber tomado aún un turno en Grandes Ligas. Pero, con el tiempo, el venezolano fue demostrando que los valía.

Debutó en 2024 en las Mayores y, desde entonces, sus números han ido en crecimiento. Este año bateó en la temporada regular para .291 con 25 jonrones, 75 remolcadas y 23 bases robadas, siendo el tercer año de 20-20 consecutivo en su carrera.

Sin embargo, en la postemporada sacó algo aún mejor de su repertorio. Conectó un jonrón clave para nivelar el Juego 1 y un hit ganador en la última pelota del Juego 2 de la Serie Divisional ante los Padres de San Diego. Luego, ya en la Serie Mundial, su actuación fue memorable.

Terminó con promedio de .458 con 11 hits en 24 viajes al plato, con dos dobles, tres bases robadas y cuatro anotadas, y empató una marca del legendario Babe Ruth que databa de 1928, al conectar 10 hits en los primeros cuatro juegos del Clásico de Otoño.

Pudo ser perfectamente el más valioso, de no toparse con el eje que movió todo el engranaje de los Brewers.

Willson Contreras fue fundamental para los Cubs de Chicago en 2016. Su doblete en el juego final de la Serie Mundial le permitió luego anotar la carrera de la ventaja, impulsada por Ben Zobrist —a la postre el Jugador Más Valioso— en aquel clásico otoñal en el que el equipo de la zona norte de Chicago revirtió “la maldición de la cabra” y volvió a ganar una corona después de 71 años de espera.

Si bien el tiempo no fue tan largo para los aficionados de los Brewers, 57 años son muchos sin poder celebrar. Y más después de quedar cerca varias veces, sin poder alzarse con la corona.

Pero William Contreras, el hermano menor de Willson, se encargó de manejar todo desde el plato.

Con su sapiencia como receptor, llevando al cuerpo de lanzadores más efectivo de las Grandes Ligas tanto en la temporada regular como en el playoff —los pitchers de los Brewers terminaron la postemporada con 1,38 carreras limpias permitidas en 65 entradas—, ganando la mayoría de los retos ABS a las sentencias del umpire y siendo fundamental en la ofensiva, al finalizar la Serie Mundial con .371 de promedio, cuatro carreras impulsadas y dos anotadas.

William fue el Jugador Más Valioso de la final, siendo esta la tercera vez que un venezolano alcanza la hazaña, tras Pablo Sandoval y Salvador Pérez.

Los hermanos Contreras se volvieron especialistas en llenar de líquido aquellos diques secos de derrotas, y, desde ahora, así como Willson tiene su lugar especial en la foto histórica de los Cubs, William tendrá la suya en la imagen que recuerde el primer cetro de los Brewers.

2026 será un año memorable para Venezuela y su béisbol. El país donde al distraído “lo agarran fuera de base”, donde el que está equivocado “está ponchado”, o si te ha ido muy bien “la botaste de jonrón”, tiene la corona del mundo del deporte que lo apasiona, y cuatro de sus peloteros y uno de sus técnicos también pusieron sabor a arepa caliente y pabellón en la Serie Mundial.

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