Anthropic se prepara para debutar en bolsa mientras crecen las dudas sobre la seguridad de la IA
Por Lisa Eadicicco, Clare Duffy y John Towfighi, CNN
Anthropic presentó este lunes la documentación para una oferta pública inicial de acciones (OPI) que podría convertirse en uno de los mayores debuts bursátiles de la historia. En ella, la compañía detalló el crecimiento acelerado de su negocio, junto con una extensa lista de advertencias sobre todo lo que podría salir mal.
La documentación presentada por Anthropic ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) sienta las bases para que la empresa salga a bolsa y comience a cotizar en el mercado de valores tan pronto como el 16 de noviembre. Según informes, la OPI podría valorar a la compañía en hasta US$ 2 billones, lo que la convertiría en una de las mayores empresas cotizadas del mundo.
La compañía estadounidense no reveló cuántas acciones pretende vender ni a qué precio, aspectos que se determinarán en las próximas semanas con la ayuda de los banqueros de Wall Street que colaboran en la organización de su debut bursátil.
En el documento, los fundadores de Anthropic escribieron una carta dirigida a los posibles accionistas en la que expusieron su visión sobre el valor de la inteligencia artificial (IA), al tiempo que revelaron los que consideran los principales riesgos para el negocio. Estos abarcan desde la competencia de otros laboratorios de IA hasta “riesgos catastróficos o existenciales para la humanidad”.
La documentación de la OPI ofrece una perspectiva de cómo Anthropic contempla el futuro de su negocio a pesar de esas preocupaciones e incertidumbres.
Los ingresos de Anthropic crecieron un 1.300 % interanual durante los primeros seis meses de 2026, hasta alcanzar los US$ 16.300 millones. El negocio de la compañía depende en gran medida de las empresas que utilizan su sistema de inteligencia artificial Claude. Anthropic afirmó que tiene más de 14.000 clientes empresariales, de los cuales aproximadamente 250 aportan US$ 10 millones o más en ingresos anuales cada uno.
Sin embargo, la compañía reportó una pérdida neta total de más de US$ 80.000 millones, según la documentación presentada ante la SEC. De esa pérdida, algo menos de US$ 9.000 millones correspondieron a gastos en infraestructura de IA y capacidad de cómputo, mientras que más de US$ 72.000 millones se atribuyeron a “cambios en el valor razonable de pagarés convertibles, pasivos por derivados y acuerdos simples para la adquisición futura de acciones (SAFE)”. Esto significa que solo una fracción de la pérdida correspondió a gastos reales durante la primera mitad del año.
La compañía no incluyó los resultados financieros del trimestre más reciente, que terminó el 30 de septiembre.
La OPI de Anthropic pondrá a prueba el apetito de Wall Street por la inteligencia artificial, mientras el público en general, los responsables de formular políticas y los propios especialistas del sector tecnológico plantean importantes interrogantes sobre los riesgos que representa la IA y sobre si debería ralentizarse el rápido avance de la investigación y la construcción de centros de datos.
El documento también aborda muchos de los mismos temas que han despertado preocupación por una posible burbuja de la IA, incluida la posibilidad de que la demanda de esta tecnología crezca más lentamente de lo previsto.
La última valoración de Anthropic fue de US$ 965.000 millones, después de recaudar US$ 65.000 millones de inversionistas en mayo.
Las acciones de la compañía cotizarán bajo el símbolo ANT en la bolsa Nasdaq.
La documentación de Anthropic establece cuatro grandes categorías de riesgos asociados con la inteligencia artificial: el uso indebido, como su utilización para diseñar y desarrollar armas biológicas o ejecutar ciberataques; la pérdida del control humano; el abuso autoritario, como su posible utilización para crear Estados de vigilancia; y las perturbaciones económicas.
El documento incluye 93 páginas dedicadas a los factores de riesgo para el negocio de Anthropic. Es una cantidad considerablemente mayor que la de otras compañías tecnológicas que han presentado documentación para salir a bolsa durante la última década, como Snap, que incluyó unas 30 páginas sobre factores de riesgo, y Uber, que incluyó alrededor de 50.
Si los modelos de Anthropic causan daños extremos, la compañía podría enfrentar responsabilidades legales que superen la cobertura de sus seguros, señala el documento.
La empresa también indicó que sus modelos de IA podrían comportarse de maneras imprevistas o “desalineadas” y emprender “acciones perjudiciales que ningún usuario ni tercero haya ordenado”.
Anthropic intentó tranquilizar a los posibles inversionistas al señalar que considera que “las empresas que desarrollan IA de frontera deben invertir en seguridad y alineación para ayudar a garantizar la difusión responsable de esta tecnología”. Sin embargo, una vez que salga a bolsa, la compañía podría enfrentar presiones contrapuestas a la hora de equilibrar la seguridad con los rendimientos para los inversionistas.
Gigantes tecnológicos como Meta, Google, OpenAI y Anthropic están invirtiendo miles de millones de dólares en la carrera por la inteligencia artificial, todos con la esperanza de convertirse en el actor dominante de una industria que, según prometen, transformará la sociedad. Se espera que el gasto mundial en IA, incluidos servicios, software, infraestructura y otras áreas, alcance aproximadamente US$ 3,6 billones en 2027, frente a los US$ 1,8 billones de 2025, según la firma de investigación de mercados Gartner.
OpenAI tomó una ventaja inicial tras el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022, pero la competencia se ha intensificado durante los últimos cuatro años. La herramienta Claude Code de Anthropic se convirtió rápidamente en una de las favoritas de los desarrolladores de software después de su lanzamiento a principios de 2025, y la compañía intentó replicar ese éxito en otros trabajos de oficina a principios de este año con su agente Cowork.
Claude Cowork contribuyó a impulsar la transición de los chatbots de IA a los agentes de inteligencia artificial y, en el proceso, sacudió las acciones de las empresas de software ante el temor de que pudiera volver obsoletas las herramientas de otras compañías. La empresa de tecnología financiera Ramp informó que el 43,8% de las empresas estadounidenses pagaron por servicios de Anthropic en septiembre, frente al 40,6% correspondiente a OpenAI.
La aplicación Claude también ha experimentado un fuerte crecimiento este año. La firma de inteligencia de mercado Sensor Tower estima que tenía más de 67 millones de usuarios activos mensuales en el tercer trimestre de 2026, frente a los 9,4 millones de un año antes.
Sin embargo, OpenAI también reforzó sus propios agentes este año con el lanzamiento en febrero de Codex, su aplicación de programación, y en julio de ChatGPT Work, un agente diseñado para realizar tareas de varios pasos, como redactar un informe o un análisis.
Anthropic afirmó en su formulario S-1 que sus propios empleados han logrado enormes mejoras de eficiencia gracias al uso de Claude. Como prueba, señaló que los ingresos por empleado aumentaron de US$ 1,4 millones en septiembre de 2025 a más de US$ 6,6 millones en septiembre de 2026, en consonancia con el fuerte crecimiento general de los ingresos durante ese período.
Ahora, las empresas tecnológicas compiten por crear agentes de IA que se conviertan en la puerta de entrada a toda nuestra vida digital y se encarguen de tareas que van desde hacer compras hasta reservar restaurantes y enviar mensajes a amigos. Anthropic está compitiendo con Meta y OpenAI en este ámbito con su nuevo agente Duet, diseñado para completar tareas que requieren varios pasos en distintas aplicaciones.
Al mismo tiempo, Anthropic se ha situado en el centro de las preocupaciones persistentes por el vertiginoso ritmo de avance de la inteligencia artificial.
El mes pasado, el director ejecutivo Dario Amodei pidió una desaceleración en toda la industria para dar tiempo a que la investigación sobre seguridad, los estándares del sector y la regulación se pongan al día, una postura que también han expresado otros importantes líderes de la industria de la IA. Su ensayo se publicó después de que un empleado renunciara por temor a que la inteligencia artificial pudiera representar una amenaza para la humanidad, y tras informes de Anthropic y sus competidores sobre modelos de IA que habían logrado infiltrarse en los sistemas de otras compañías durante las pruebas.
Anthropic también ha mantenido una relación complicada con la Casa Blanca. La compañía revocó temporalmente todo acceso a sus modelos más avanzados cuando el Gobierno de Trump le ordenó impedir que ciudadanos extranjeros utilizaran la tecnología en junio. Sin embargo, el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, fue uno de varios directores ejecutivos de empresas de IA que se reunieron con el presidente Donald Trump en septiembre y firmaron un compromiso voluntario para supervisar por sí mismos sus modelos de inteligencia artificial.
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