Las grandes preguntas sobre quién es responsable de las interrupciones de Starshield en Ucrania
Análisis de Aaron Blake, CNN
Entonces, ¿quién ralentizó un sistema crucial de comunicaciones por satélite utilizado por Ucrania, lo que dejó al país más vulnerable a los ataques rusos en los últimos días?
Incluso algunos republicanos importantes están exigiendo respuestas y prometiendo consecuencias para los responsables.
El Gobierno de Trump y su principal aliado, Elon Musk, han ofrecido hasta ahora una serie de explicaciones confusas, incompletas y, en ocasiones, contradictorias.
El Gobierno ha negado tener responsabilidad, pero la interrupción se produjo justo cuando Trump se distanció drásticamente de Ucrania y se acercó a Rusia en el contexto de la guerra que ambos países libran desde hace años. Además, la semana pasada Musk pareció señalar repetidamente a Trump como responsable.
La controversia comenzó hace una semana, cuando Ucrania acusó a SpaceX, la empresa de Musk, de obstaculizar gravemente su defensa al limitar repentinamente su servicio de internet Starlink, que utiliza satélites en órbita baja. Ucrania ha utilizado Starlink y un servicio militar relacionado, Starshield, para comunicarse rápidamente, así como para lanzar ataques con drones e impedirlos.
(Ucrania también ha acusado al Gobierno de Trump de limitar el intercambio de información de inteligencia sobre ataques rusos inminentes, una acusación que el Gobierno estadounidense niega).
El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, ha apuntado al Gobierno de Trump.
Reuters también informó el jueves, citando fuentes anónimas, que la Casa Blanca envió un mensaje al Departamento de Defensa para que ralentizara el sistema Starshield. CNN no ha podido confirmar esa información. Varias fuentes dijeron a CNN que la orden no provino de Trump, quien también negó estar involucrado.
Zelensky señaló a la Casa Blanca durante una entrevista el domingo en el programa “Meet the Press”, de NBC. Dijo: “Por supuesto, el mensaje vino del Gobierno”, aunque añadió que SpaceX fue la empresa que ejecutó la orden.
Al día siguiente, Zelensky buscó destacar el costo de esas limitaciones al publicar una imagen desenfocada de un niño que, según dijo, murió en un ataque con un dron Shahed ruso.
Musk también pareció apuntar al gobierno estadounidense el miércoles. En respuesta a una publicación del exministro de Defensa de Ucrania en X, Musk subrayó que Starshield era “propiedad del Gobierno de Estados Unidos y está bajo su control”.
“Cualquier límite de velocidad o uso lo deciden las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y, en última instancia, el presidente de Estados Unidos”, dijo Musk.
Cuando otro usuario de X afirmó, junto con una serie de otras declaraciones, que “Starshield está bajo el control del Gobierno de Estados Unidos. Ellos fueron quienes tomaron la decisión anoche”, Musk respondió: “Cierto”.
(SpaceX no ha respondido a una pregunta de CNN sobre si Musk estaba confirmando explícitamente que Trump y su Gobierno eran responsables de la ralentización de Starshield. Sus comentarios también podrían admitir cierta interpretación, como explicaremos más adelante).
Sin embargo, el Gobierno de Trump ha negado su participación e incluso, en ocasiones, ha cuestionado que se haya producido alguna interrupción.
Trump dijo tajantemente el viernes: “Yo no hice eso”. Añadió: “No sé si fue alguien más, porque no fui yo, y no creo que haya sido Elon”.
El sábado, el secretario de Estado, Marco Rubio, insinuó que Zelensky no sabía “de qué está hablando” y calificó de “categóricamente falsos” los informes sobre la participación de la Casa Blanca en las interrupciones de Starlink.
“Nada que ver con la Casa Blanca”, dijo Rubio. Y añadió: “Nadie en la Casa Blanca ordenó a nadie que ralentizara internet o redujera la velocidad para impedir que ciertos drones lo utilizaran”.
El lunes, Trump dio a entender que todavía no sabía quién era responsable.
“No sé quién fue, pero me gustaría averiguarlo”, dijo.
Sin embargo, algunas de estas declaraciones son difíciles de conciliar.
El viernes, Trump también pareció cuestionar que se hubiera producido siquiera una ralentización. Dijo que ni siquiera creía que el servicio se hubiera ralentizado y que pensaba que probablemente seguía funcionando.
“Dicen que está igual que siempre”, añadió Trump.
En sus declaraciones del viernes, Rubio también afirmó que Starshield, que es la versión de Starlink diseñada para uso militar, “no está disponible para Ucrania en este momento” y “no tiene nada que ver con Ucrania”. Sin embargo, Bloomberg informó hace dos años que Ucrania había recibido acceso a Starshield. Y en unas declaraciones realizadas el lunes en Uzbekistán, Rubio confirmó que “Ucrania se ha beneficiado de ello”.
Los comentarios de Musk también resultan algo confusos. Aunque pareció señalar al Gobierno de Trump y al propio presidente como responsables de las decisiones sobre Starshield, añadió que Starlink, la versión civil del servicio, “no puede utilizarse para acciones militares ofensivas, ya que hacerlo sería inapropiado para una empresa comercial”. Esto podría interpretarse como una insinuación de que también existía una disputa sobre el uso de Starlink por parte de Ucrania.
Además, dos altos funcionarios estadounidenses dijeron a CNN que la orden relativa a Starshield no provino de Trump.
Vale la pena subrayar que este episodio no ocurrió de forma aislada. Se produce en medio de varias señales de que Trump se está distanciando de Ucrania y acercándose cada vez más a Rusia.
Trump ha culpado a los ataques de Ucrania contra refinerías de petróleo rusas por los elevados precios del diésel, a pesar de las pruebas contundentes de que la guerra con Irán es la principal causa de esos precios. También ha pospuesto recientemente nuevas sanciones importantes contra Rusia. Además, ha buscado importar diésel ruso, mientras aumenta la presión sobre Ucrania para que haga más concesiones a Moscú con el fin de poner fin a la guerra, que comenzó con la invasión rusa no provocada en 2022.
La controversia sobre Starlink también se produce cuando Ucrania ha acusado al Gobierno de Trump de retener información de inteligencia esencial. Esa es otra acusación que el Gobierno estadounidense niega, pese a que CNN informó anteriormente que había amenazado con hacerlo.
La decisión de Musk de al menos insinuar que Trump podría estar involucrado también resulta especialmente significativa, dado que el director ejecutivo de SpaceX es un importante aliado de Trump y el mayor benefactor del partido político del presidente de cara a las elecciones intermedias. Musk ha gastado cientos de millones de dólares en apoyo al Partido Republicano.
Musk podría haber dicho que las decisiones sobre la velocidad de Starshield corresponden al Gobierno federal y haber terminado ahí. Pero continuó diciendo: “y, en última instancia, el presidente de Estados Unidos”. Después, también publicó la respuesta “Cierto”.
En medio de la confusión, algunos republicanos del Congreso están exigiendo respuestas.
Entre ellos se encuentran el representante Don Bacon, de Nebraska, quien se retirará del cargo, y el representante Brian Fitzpatrick, de Pennsylvania, que enfrenta una contienda electoral difícil. El lunes, Fitzpatrick prometió en X que quienes limiten Starshield “serán objeto de una investigación exhaustiva y rendirán cuentas plenamente”. También prometió audiencias en el Congreso y “recortes presupuestarios inmediatos, severos y punitivos para cualquier organismo responsable o para sus responsables”.
Los senadores salientes Thom Tillis, de Carolina del Norte, y John Cornyn, de Texas, también se han unido a los demócratas para exigir que se rindan cuentas. Tillis calificó lo ocurrido como un “error o una falla inaceptable” o como una “decisión de despejar el terreno para un ataque ruso”.
Es posible que las respuestas no lleguen pronto, pero esta controversia podría volver a cobrar protagonismo si los demócratas controlan una o ambas cámaras del Congreso a partir de enero.
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