Un aficionado sepulta la esperanza de los Yankees en la MLB y los del Bronx son blanco de memes en redes
Por Hannah Keyser, CNN
Qué gran héroe habría sido.
Anthony Volpe, el nacido en Nueva York que heredó el puesto de Derek Jeter en el diamante, se ha convertido en un desafortunado símbolo de todas las formas en que esta versión de los Yankees no ha estado a la altura del legado dejado por los equipos de la era de Jeter. La elección de primera ronda del draft —que pasó de ser una promesa de la casa a una fuente de esperanzas no materializadas— debutó en 2023 y nunca ha logrado siquiera una temporada ofensiva de nivel promedio.
Este año, pasó más de un mes relegado a las ligas menores. Llegó a octubre con apenas dos jonrones.
Y así terminará el mes.
La temporada de los Yankees ha terminado. Fueron barridos por los Tampa Bay Rays —quienes también los superaron en la división, a pesar de tener una de las tres nóminas más bajas frente a la tercera más alta de las Grandes Ligas que ostenta Nueva York— en la Serie Divisional de la Liga Americana. La culpa recae en todo el orden al bate, así como en la fragilidad de los músculos de la pantorrilla humana. Si se pregunta a los decepcionados aficionados de Nueva York, dirán que la responsabilidad también llega a niveles superiores. Tras el último out, el grito que resonó en el Yankee Stadium fue: “¡Despidan a Aaron Boone!”.
Pero antes de eso, por un momento en la sexta entrada del miércoles por la noche, pareció que Volpe podría haber evitado, al menos temporalmente, el desenlace inevitable, o incluso haber revertido la dinámica a favor de los Yankees.
En los dos partidos disputados en Tampa, los Rays habían humillado a los Yankees: estuvieron a punto de dejarlos sin hits en el primer juego y, en el segundo, simplemente pusieron la pelota en juego y vieron cómo se sucedían los errores del rival. De vuelta en casa, en el Bronx, y con los Yankees contra las cuerdas, Volpe fue alineado como titular en el campocorto por primera vez en la serie.
Antes del partido, Boone expresó su esperanza de que Volpe aportara una “chispa”.
No era un mal plan. En la cuarta entrada, Volpe anotó la carrera que empataba el partido a dos. En la sexta, llegó al plato con dos outs, un corredor en base y los Yankees perdiendo por dos carreras. Y entonces sucedió: la versión de cuento de hadas de cómo se desarrollaría ese turno al bate si se tratara de un jugador que por fin vivía su gran momento.
Volpe envió el lanzamiento (con cuenta de 1-0) a 108 metros hacia el jardín izquierdo, por encima del guante extendido del jardinero izquierdo de los Rays y… directo a los brazos extendidos de un aficionado de los Yankees vestido de azul marino. La pelota rebotó de forma algo torpe; no llegó a ser atrapada limpiamente, sino que salió desviada de vuelta hacia las gradas.
“¡Se eleva! ¡Sale del campo! ¡Es un jonrón!”, proclamó la transmisión. Partido empatado. Nueva vida para los atribulados “Bombarderos”.
“Nada más ver el contacto con el bate, me gustaron las posibilidades”, comentó más tarde el capitán de los Yankees, Aaron Judge —quien se encontraba fuera de juego por lesión—, refiriéndose a la jugada decisiva.
Su mánager no estaba tan convencido.
“Me preocupé un poco de inmediato”, dijo Boone. “No estaba seguro”.
Tampoco lo estaban los árbitros en el campo, quienes solicitaron una revisión de la jugada. La imagen en cámara lenta y desde un ángulo lateral fue clara: interferencia de un aficionado. A Volpe se le concedió un doble, impulsando una sola carrera para poner el marcador 4-3 a favor de Tampa.
Fue la última anotación de la noche para ambos equipos.
“Al ver la repetición y cómo se desarrolló la jugada, me pareció que hicieron lo correcto”, dijo Boone. “Creo que acertaron”.
Así fue, y eso es lo importante. No importa que, hace casi exactamente 30 años, el propio Jeter conectara una bola similar que fue declarada jonrón a pesar de la interferencia de un joven aficionado. Aquel jonrón, que se dio por válido, empató un partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana (ALCS) que terminaron ganando; una postemporada que culminó en un título de Serie Mundial y que, a la larga, dio inicio a una dinastía.
¿Podría haber dependido todo de aquel swing? ¿De una bola que solo se esperaba que fuera jonrón en 12 de los 30 estadios (sin incluir aquel donde se jugaba el partido)? Tal vez. Pero es poco probable. Incluso al aficionado más entregado y decidido de los Yankees le costaría culpar a factores externos de su eliminación. No fue una decisión arbitral errónea. Ni siquiera fue realmente un partido decidido por centímetros.
“Tuvimos más oportunidades, nos quedaban muchas entradas por jugar”, dijo Volpe tras finalizar el encuentro, con ese mismo marcador de 4-3 a favor de los Rays. “Simplemente no logramos remontar”.
“A fin de cuentas, no bateamos lo suficiente en esta serie para avanzar”, señaló Boone.
Y así, en su lugar, se van a casa. Otra temporada que queda atrás sin un nuevo anillo para los Yankees. Otro invierno preguntándose si todo podría haber sido diferente, o si hay algo fundamentalmente roto en el Bronx.
La derrota no es culpa del árbitro ni de los aficionados. Tampoco es culpa de Volpe; no totalmente, ni principalmente, ni más que de cualquier otro jugador de esa alineación. Él es simplemente quien se queda con la duda: si hubiera logrado avanzar unos centímetros más en aquel elevado, ¿se habría convertido en el héroe?
“¡Me río fuerte! Los Yankees pierden del mejor modo posible, ¡por las manos de sus aficionados!”
“Tras tanta soberbia, arrogancia y condescendencia, se marchan dócilmente hacia la noche. Los Yaaaaaaankeeees… ¡PIERDEN!”
La caída de uno, es el goce de muchos otros. Esa es una de las máximas del deporte. Más aún cuando el que pierde es un gigante como los Yankees. Ya lo vimos cuando los Chiefs de Kansas City se quedaron hasta afuera de playoffs en la pasada campaña de la NFL. Si bien están los que disfrutan con enojo, están los que lo hacen con gracia, con los famosos “memes” de las redes sociales.
“Me encanta la ironía de que los fans de los Yankees se burlaran de los Red Sox por su ofensiva mediocre y por ser barridos en la postemporada, ¡solo para que su propio equipo tuviera una ofensiva mediocre y fuera barrido en la postemporada! 😭🤣”, escribió uno de los muchos usuarios que celebró la derrota de los de Nueva York.
No faltaron, por supuesto, los que hicieron uso del animal que da nombre a los Rays para burlarse del entrenador, Boone, seriamente cuestionado por sus propios aficionados.
Los Yankees, especialmente por la forma en que perdieron, se volvieron el hazmerreír de las redes sociales por un (largo) rato.
Interferir con la bola que pudo haber cambiado el destino de su propio equipo fue el final de la noche para el aficionado involucrado.
Videos que circulan en redes sociales muestras al hombre de abrigo azul marino siendo escoltado por varios hombres de seguridad fuera del estadio.
Si bien el ruido ambiente dificulta el audio, mientras camina escoltado el aficionado parece intentar explicarles lo que sucedió en las gradas.
Como si hiciera falta.
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Esta historia fue actualizada con información de CNN en Español.