Un huracán de gran magnitud podría paralizar las refinerías de EE.UU. justo cuando el mundo no puede permitírselo
Por Matt Egan, CNN
El sistema energético mundial ya está al límite. La llegada de un huracán hacia el centro neurálgico de la refinación estadounidense es lo último que se necesita.
Isaias, el primer huracán de la temporada en el Atlántico, llega en un momento en que casi no hay margen de error.
Las refinerías de EE.UU., ubicadas mayoritariamente a lo largo de la costa del Golfo, operan a máxima capacidad para compensar las interrupciones en el extranjero derivadas de conflictos bélicos. Ya se ha recurrido a las reservas de combustible que actúan como amortiguadores ante imprevistos. Además, la reserva estratégica de petróleo de EE.UU. se encuentra en su nivel más bajo desde 1982.
El huracán Isaias “podría ser un evento de enormes proporciones. Es el peor momento en 25 años para que ocurra algo así”, afirmó Robert Yawger, director de Futuros de Energía en Mizuho Securities.
El impacto real de Isaias dependerá de la trayectoria y la intensidad del ciclón.
Los pronósticos actuales indican que la sistema tocará tierra al este de Nueva Orleans —un importante centro de refinación—, lo que debería librar a la infraestructura energética vital de los efectos más devastadores del fenómeno.
No obstante, las principales compañías petroleras, incluidas Shell, Chevron y BP, han evacuado al personal no esencial de las plataformas petrolíferas en el Golfo y han reducido la producción.
Para el mediodía del miércoles, se había suspendido la producción de unos 512.000 barriles diarios de petróleo en el golfo de México, según la agencia federal Marine Minerals Administration.
Esta cifra equivale a cerca del 25% de la producción de la región. Asimismo, se ha paralizado alrededor del 16% de la producción actual de gas natural en el golfo de México.
Existe el riesgo de que los daños causados por el ciclón presionen aún más las cadenas de suministro, elevando todavía más unos precios que ya se encuentran en niveles históricamente altos.
El conflicto con Irán, sumado a los ataques con drones ucranianos en Rusia y a las restricciones a la exportación en China, ha disparado los precios del diésel a máximos históricos. La semana pasada, el precio de la gasolina superó los US$ 4,40 por galón; nunca antes había sido tan cara en esta época del año.
Alrededor de 2,7 millones de barriles diarios —es decir, el 14% de la capacidad de refinación de EE.UU.— se encuentran dentro o cerca de la trayectoria prevista de Isaias, según Andy Lipow, presidente de Lipow Oil Associates.
Lipow prevé que al menos algunas refinerías en las regiones de Nueva Orleans/Baton Rouge y Mississippi/Alabama tendrán que reducir el volumen de petróleo que procesan para convertirlo en gasolina, diésel y combustible para aviones.
Los buques cisterna que transportan petróleo a las refinerías y los que cargan combustible para sacarlo de ellas también podrían sufrir retrasos. Esto afectaría especialmente a Florida, ya que el estado depende de los envíos de combustible procedentes de la costa del Golfo.
“No hay margen de maniobra en el sistema para compensar la pérdida de capacidad de refinado. La producción perdida tendrá que salir de unas reservas comerciales que ya son bajas”, escribió Lipow en un correo electrónico.
Dichas reservas comerciales se han ido reduciendo progresivamente.
Las existencias de gasolina cayeron recientemente a su nivel estacional más bajo desde 2012, según datos federales.
Las reservas de refinados, que incluyen principalmente diésel, se encuentran en su nivel más bajo para principios de octubre desde que se comenzó a llevar un registro, a principios de la década de 1980.
Además, la Reserva Estratégica de Petróleo se ha reducido drásticamente para mitigar el impacto energético. Actualmente, esta reserva contiene unos 283 millones de barriles de crudo, la cifra más baja desde 1982, cuando se estaba llenando durante la administración Reagan.
Las refinerías de Medio Oriente han sufrido daños debido a la guerra en Irán o han tenido dificultades para enviar sus productos al resto del mundo. En Rusia, varias refinerías han sido destruidas o dañadas por ataques con drones. Por su parte, China ha restringido sus exportaciones para evitar la escasez de combustible.
Las refinerías estadounidenses, que operan a cerca del 95% de su capacidad, constituyen una de las fuentes clave que quedan para el suministro mundial de combustible.
“Sería un desastre si la capacidad de refinado de EE.UU. tuviera que retirarse del mercado. Básicamente, obligaría a imponer una prohibición a la exportación de diésel”, afirmó Yawger, ejecutivo de Mizuho, quien añadió que no es partidario de restringir las exportaciones de diésel estadounidense.
Gran parte depende de la intensidad del ciclón tropical, incluida la gravedad de las inundaciones y los daños causados por el viento. Isaias podría alcanzar su punto máximo como huracán de categoría 2, con vientos de 177 km/h, a primeras horas del viernes, aunque se espera que se debilite ligeramente antes de tocar tierra.
Incluso con un huracán de categoría 1, puede llevar una semana normalizar las operaciones de refinación.
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