Skip to Content

Estuvieron en las jaulas de Alligator Alcatraz y denuncian que “la tortura se normalizó”

Por Susana Erazo y Carolina Peguero, CNN en Español

La primera vez que Yenier Cruz fue llevado a una jaula metálica, conocida como “zona de relajación”, fue después de denunciar malos tratos del personal de Alligator Alcatraz. Cuenta que estuvo cerca de cinco horas encerrado en un espacio que, según un informe del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS), medía aproximadamente 1,30 metros de longitud por 1,30 metros de ancho y 2,36 metros de altura.

“Con una temperatura horrible de unos 38 °C y una mosquitera, que eso era un pantano ahí donde estábamos”, cuenta Yenier, un migrante cubano que permaneció detenido bajo custodia de ICE durante un año y medio, periodo en el que fue trasladado a múltiples centros de detención, entre ellos Alligator Alcatraz.

De acuerdo con un informe de 34 páginas de la Inspectoría General del DHS, entre el 17 de julio de 2025 y el 18 de enero de 2026, 79 inmigrantes pasaron de minutos a horas encerrados en estas pequeñas celdas metálicas.

“Me enteré de la ‘caja’ tres días después de que detuvieran a mi papá y empecé a hacer preguntas y a investigar si esto estaba permitido bajo el régimen de detención federal, si cumplía con las normas y pensé: ‘Esto va en contra de las normas de detención’”, cuenta Arianne Betancourt, hija de Justo, otro exdetenido del centro.

El centro, situado en los Everglades de Florida, fue promovido por autoridades estatales y funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). El presidente Donald Trump visitó las instalaciones en julio de 2025. En ese momento, el gobernador Ron DeSantis dijo que las instalaciones serían temporales. Las operaciones cesaron a mediados de junio de este año.

Alex Lanfranconi, director de Comunicaciones de DeSantis, defendió el uso de la zona de confinamiento al afirmar que estaba destinada a detenidos con antecedentes penales violentos que, según dijo, no podían mantener una conducta pacífica mientras esperan su deportación”. También aseguró que, si pudieran, reducirían aún más el tamaño del espacio.

“Tenemos al Departamento de Seguridad Nacional diciendo que no era responsable de las operaciones del día a día. Tenemos al gobernador diciendo: ‘Ah, no seguimos las normas, las excedimos’. Pero nadie dice: ‘Bueno, nosotros intentamos ser lo más crueles posible en esta instalación remota y, lo sentimos, no pudimos salirnos con la nuestra’. Porque eso es exactamente lo que pasó”, afirma Betancourt.

El inspector general del DHS, quien visitó las instalaciones en enero de este año, afirmó que el uso de espacios tan restrictivos “es muy poco convencional y no se ajusta a las normas de trato humano”, además de ser “incompatible con las normas”.

Justo Betancourt, quien ya había denunciado las condiciones extremas del centro en mayo, afirma que se puede hablar mucho del tema, pero que hay que vivirlo para comprender su magnitud. “Nos tenían acabados psicológica y mentalmente; es triste”, dice.

El DHS había descrito anteriormente a Betancourt como un “extranjero ilegal criminal de Cuba” y había señalado que tenía antecedentes penales por la venta y posesión de sustancias ilícitas. Betancourt llegó a EE.UU. siendo adolescente hace unas cuatro décadas. Una revisión de antecedentes de CNN confirmó la existencia de casos relacionados con drogas, además de varias infracciones de tránsito y una denuncia de agresión. Todos esos procesos están cerrados: algunos terminaron en condenas, otros fueron desestimados y en otros no se tomó medida judicial alguna.

Tanto Yenier Cruz como Justo Betancourt se encuentran actualmente en libertad. Cruz fue liberado mediante un recurso de habeas corpus, después de permanecer un año y un mes bajo custodia migratoria. En cuanto a Justo, su familia afirma que él ya había cumplido su condena, mientras que su defensa logró su liberación mediante un segundo recurso de habeas corpus, en el que argumentó que “el gobierno aún no tenía un plan para su deportación y que no lo tiene”, según su abogada. Un recurso anterior había sido rechazado, de acuerdo con su hija Arianne.

En el informe se menciona que esas “áreas de calma” estaban destinadas a que los detenidos se tranquilizaran y tuvieran “tiempo a solas”, de acuerdo con el personal del centro, que además afirma que los propios detenidos pedían pasar tiempo en los pequeños recintos metálicos.

La segunda vez que Yenier estuvo en esta “caja”, dice que fue por negarse a firmar ciertos documentos. “Yo leí lo que estaban diciendo los documentos y me quisieron forzar a que yo firmara, pero me negué. Bueno, a las 10:00 de la noche me metieron en esa jaula a un frío extremo hasta las 4:00 a.m.”, cuenta Cruz.

Arianne Betancourt, quien también es activista de Workers Circle, una organización sin fines de lucro, dice que ha podido hablar con varios detenidos que pasaron por estas jaulas. “Lo más triste de todo es que la tortura se normalizó tanto que, cuando te cuentan su experiencia en la caja, lo describen como si fuera un día más, como: ‘Ah, sí, un día me metieron en la caja, estuve ahí como 16 horas, encadenado al suelo y luego me dejaron salir’”.

Pero para Yenier, las jaulas no fueron lo peor. “Un día me llevaron a un banco que ellos tienen donde te ponen contra la pared, metes las manos por abajo de la silla, te esposan los pies, te los halan con una cadena y lo cierran con un candado, pasé así desde las 9:00 a. m. hasta las 17:00. Me trancaron la circulación que yo todavía tengo las marcas”.

Tras la publicación del informe, un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos respondió a las acusaciones en un comunicado en el que afirmó que Alligator Alcatraz cumplía con los estándares federales de detención y que cualquier acusación de condiciones inhumanas era falsa.

“Todos los detenidos reciben alimentación adecuada, atención médica y tienen oportunidades de comunicarse con sus familiares y abogados. Garantizar la seguridad, la protección y el bienestar de las personas bajo nuestra custodia es una prioridad máxima para ICE”, dice el comunicado del organismo.

El DHS también afirmó que el historial de Yenier Cruz González incluye cargos por tráfico de personas, violencia doméstica, incomparecencia, hurto, agresión y lesiones. Sin embargo, CNN no encontró condenas penales por esos señalamientos en los registros judiciales disponibles: varios cargos fueron desestimados y, en otros casos, los documentos consultados no indican el resultado final. CNN tampoco halló registros de cargos por tráfico de personas.

Para Michelle Fuentes, hija de otro exdetenido de Alligator Alcatraz, pensar en su papá en estas jaulas le genera indignación. “Me da enojo que este sea el mundo, que estas cosas estén pasando justo ahora”.

El informe también afirma haber encontrado al menos un caso en el que las jaulas metálicas podrían haber sido utilizadas como instrumento disciplinario. Aunque el personal del centro dijo que a los detenidos no se les encerraba con llave, los investigadores observaron mecanismos de cierre en los recintos.

“Siento que estas personas estaban autorizadas a hacernos esto, a maltratarnos; me la hicieron a mí y se la hicieron a personas mucho más mayores, mucho más vulnerables. Yo estoy tratando de contar todas estas cosas porque yo no quiero que le pase a nadie más”, afirma Yenier.

Con información de Priscilla Álvarez

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KION 46 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.