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Trump lucha en su propio terreno mientras crecen las esperanzas demócratas para las elecciones intermedias

Análisis de Stephen Collinson, CNN

Los republicanos están defendiendo un territorio que nunca esperaron que estuviera en riesgo a cuatro semanas del día de las elecciones, mientras el presidente de EE.UU., Donald Trump, implora a los votantes que no abandonen a su partido con la promesa de más repartos de dinero.

Mientras tanto, un asesor de alto rango de la Casa Blanca argumentó el domingo en CNN que los “encuestadores partidistas” se equivocan al afirmar que los votantes están pasando por dificultades económicas —un mensaje que sugiere una desconexión entre el país y un presidente que se jacta de una “edad de oro” económica.

Además, las encuestas publicadas durante el fin de semana señalaron un peligro creciente para el Partido Republicano, con los demócratas a la cabeza o en contiendas reñidas en estados que Trump ganó fácilmente hace dos años, en medio de indicios de que los votantes latinos, quienes ayudaron a impulsarlo de regreso a la Casa Blanca, se están alejando.

La crisis del petróleo sigue siendo una carga para los republicanos al entrar en la recta final de las elecciones de mitad de periodo, con pocos indicios de que los altos precios de la gasolina y el diésel vayan a volver pronto a niveles más bajos —al menos a tiempo para que los votantes noten la diferencia antes del 2 de noviembre.

Aun así, las encuestas a cuatro semanas de las elecciones no predicen directamente cómo resultarán estas, y hay un nerviosismo palpable entre los demócratas, que guardan recuerdos dolorosos de sus derrotas pasadas ante un presidente que ahora está dando todo de sí en estas últimas semanas.

La intensificación de la contienda política subraya lo que está en juego en estas elecciones, ya que los demócratas aspiran a obtener mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado, que probablemente utilizarían para investigar a fondo la Casa Blanca de Trump y las finanzas de su familia durante los últimos años de su mandato.

Los demócratas solo necesitan ganar unos pocos escaños para recuperar el control de la Cámara de Representantes, donde actualmente cuentan con 214 escaños, frente a los 219 de los republicanos (incluido un independiente que se alinea con la mayoría). Necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para ganar el Senado en un duelo que conlleva la tentadora posibilidad de una batalla por el nombramiento de un juez de la Corte Suprema, después de que el juez conservador Samuel Alito le dijera a CBS News que ahora considera jubilarse cada periodo.

Trump, en un intento por desafiar los índices de aprobación que rondan los 30, hizo campaña el viernes en Alabama, un estado profundamente conservador; el sábado habló en un mitin en Ohio, donde ganó por 11 puntos en 2024, pero donde una contienda clave por el Senado este año está demasiado reñida como para predecir un ganador. Su agenda de viajes es otra señal de que su partido está a la defensiva a un mes de las elecciones.

Les pidió a los votantes republicanos del Sur Profundo que “hagan como si yo estuviera en la boleta electoral” y se extendió en detalles sobre la “edad de oro” sin precedentes que, según él, ha creado. En un aparente intento por endulzar su mensaje, la Casa Blanca anunció un pago de US$ 90 a unos 20 millones de personas de la tercera edad que están inscritas en la Parte B de Medicare. El mes pasado, Trump prometió US$ 5.000 a cada adulto estadounidense si los republicanos ganaban las elecciones intermedias. El sábado por la noche, en Ohio, el presidente prometió de manera grosera a sus votantes la victoria contra los demócratas, siempre y cuando acudieran en masa a votar. “Vamos a ganar a lo grande y se lo vamos a meter por el trasero”, dijo.

La Casa Blanca está rechazando enérgicamente la narrativa sobre las dificultades económicas.

“En vísperas de un ciclo electoral, el hecho de que posiblemente haya encuestadores partidistas diciéndonos que la gente está muy muy deprimida, es una jugada clásica de los demócratas”, dijo Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional, a Jake Tapper, de CNN, en el programa “State of the Union”, este domingo. Hassett atribuyó los altos precios de los productos de supermercado y los alimentos al expresidente Joe Biden y argumentó que los datos recientes del Gobierno del viernes, que muestran que solo se crearon 29.000 empleos en septiembre, eran un caso atípico.

Los demócratas afirman que tales caracterizaciones reflejan una actitud de negación en la Casa Blanca. “La gente no puede costearse su vida”, dijo el senador de Arizona Mark Kelly en el programa “Face the Nation”, de CBS, desestimando los pagos prometidos por Trump como “un intento de comprar votos”.

El senador republicano John Kennedy, de Louisiana, advirtió que el tema electoral más importante era el costo de vida. “Tenemos que decirle la verdad al pueblo estadounidense”, dijo Kennedy. Agregó en el programa “Meet the Press”, de NBC, que “les seguimos diciendo que no crean en sus propias chequeras mentirosas”.

“El pueblo estadounidense, de ambos bandos, siente enojo”, dijo Kennedy. “Si no sienten enojo, sienten una profunda melancolía”.

Varias encuestas respaldan las afirmaciones de Kennedy sobre la economía. En la más reciente, realizada por CBS News este fin de semana, el 70% de los votantes dijo que las políticas de Trump estaban haciendo subir los precios. Y el 56% afirmó que las políticas de Trump eran responsables de la situación económica actual, mientras que solo el 20% culpó a Biden. En una encuesta de AP/NORC de la semana pasada, el 69% de los adultos dijo que la gestión de Trump respecto al costo de vida había sido peor de lo esperado.

Los demócratas han dado pocos detalles sobre lo que harían para reducir el costo de vida. Pero en unas elecciones de medio período que se perfilan como un referéndum sobre un presidente impopular, tal vez eso no importe.

Trump se ha quejado de que “nadie está vendiendo” el hecho de que “no hay una economía como esta economía”. Pero él mismo apenas se apega a un solo mensaje. El sábado pareció compartir en redes sociales el número de celular del senador republicano de Arkansas Tom Cotton en medio de una disputa sobre el horario de verano; el domingo, arremetió contra Fox News por no cubrir suficientemente su mitin en Ohio y llenó Truth Social con fotos de sí mismo junto al líder chino Xi Jinping e ilustraciones generadas por IA en las que reclama la soberanía sobre Groenlandia.

Un mapa del Senado que antes se creía que favorecía a los republicanos ahora se presenta como un reto para el partido que actualmente controla tanto la Cámara de Representantes como el Senado, como parte de su monopolio del poder en Washington. El viernes, un importante comité independiente de campaña del Partido Republicano suspendió temporalmente el gasto en un escaño controlado por los republicanos en Carolina del Norte, donde Michael Whatley va a la zaga en las encuestas.

Las nuevas encuestas de The New York Times y Siena publicadas el sábado mostraron que los demócratas lideran las contiendas por escaños del Senado que actualmente ocupan los republicanos en Alaska y Texas. Las encuestas tampoco encontraron un líder claro en las contiendas de Ohio, Kansas e Iowa —resultados que también alegrarán a los demócratas porque esos escaños los ocupan actualmente los republicanos y Trump obtuvo una victoria aplastante en cada uno de esos estados en 2024.

El índice de aprobación de Trump en materia económica se mantiene estancado en el 40% o por debajo en cada uno de los estados. Y aproximadamente la mitad de los votantes encuestados quiere un candidato que sirva de contrapeso a Trump.

Otras contiendas reñidas se libran en Míchigan, donde el demócrata progresista Abdul El-Sayed intenta mantener el escaño del senador Gary Peters, quien se retira, para los demócratas; y en Maine, donde los demócratas esperan finalmente derrotar a la senadora republicana de larga trayectoria Susan Collins.

En otra señal de peligro para el Partido Republicano, una nueva encuesta de NBC/Telemundo publicada el domingo reveló que los votantes latinos expresaron, por un margen de 24 puntos, que preferirían que los demócratas ganaran el Congreso. Solo el 27% de los votantes latinos aprueba el desempeño general de Trump, mientras que el 20% aprueba su manejo del costo de vida.

En 2024, Trump logró avances históricos en prácticamente todos los segmentos de la comunidad latina, lo que generó esperanzas entre algunos estrategas republicanos de un realineamiento permanente. Sin embargo, ha habido una reacción negativa ante la intensa campaña de deportaciones de la Casa Blanca. En estados reñidos como Texas, donde el candidato demócrata al Senado, James Talarico, está despertando esperanzas de una primera victoria estatal para su partido en más de 30 años, las deserciones de los votantes latinos podrían resultar de enorme importancia.

La opinión de los votantes puede cambiar en las últimas semanas antes de una elección, y Trump insiste en que las encuestas siempre subestiman el apoyo a MAGA. No sería una sorpresa que las contiendas clave se vuelvan más reñidas, especialmente si la base se moviliza por el presidente una última vez.

Trump imploró a los estadounidenses durante su mitin en Alabama que reconocieran que había logrado “avances increíbles” y prometió “nuevos niveles de grandeza”.

Pero la evidencia de la angustia a nivel nacional por el costo de vida es contundente. Y dado que Trump prometió resolver el problema en 2024, la elección podría reducirse a esta simple pregunta: ¿creen los votantes en sus referencias a una “edad de oro”?

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