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Los demócratas expresan en privado su alarma por el gasto republicano de cara a las elecciones intermedias

Por Sarah Ferris y Patrick Svitek, CNN

Destacados demócratas de todo el país advierten en privado que no disponen de fondos suficientes para las elecciones de mitad de periodo de noviembre —con el fin de aprovechar el que podría ser el mejor escenario político para su partido en más de una década— y corren un grave riesgo de dejar escapar escaños que podrían ganar.

Estas conversaciones, relatadas por dos docenas de fuentes demócratas, se han vuelto cada vez más tensas en las últimas semanas, a medida que la maquinaria política del presidente Donald Trump y otros “super PAC” republicanos han desatado una oleada enorme de gasto en los estados y distritos clave para la Cámara de Representantes y el Senado, una inversión que los demócratas no han podido igualar.

Los demócratas siguen confiando en tener dinero suficiente para arrebatar el control de la Cámara de Representantes a los republicanos y en tener posibilidades reales de lograr la mayoría en el Senado. Sin embargo, crece la tensión interna debido a la limitación de sus recursos financieros; legisladores y asesores temen terminar con una mayoría tan ajustada que haga prácticamente imposible gobernar.

En el conjunto de las contiendas para la Cámara y el Senado a nivel nacional, los republicanos superarán significativamente a los demócratas en gasto publicitario durante las últimas semanas de la campaña, según datos de AdImpact. Los republicanos tienen reservados anuncios por valor de US$ 682 millones desde este lunes hasta el día de las elecciones, frente a los US$ 491 millones de los demócratas.

“Necesitamos más fondos”, dijo a CNN Julie Merz, directora del comité de campaña de los demócratas de la Cámara, y agregó que el partido debe luchar por conseguir “la gran mayoría posible”.

Líderes demócratas —desde miembros del Congreso hasta gobernadores— han acudido a Nueva York y otros centros clave de recaudación para solicitar fondos de última hora, al tiempo que intensifican la presión sobre sus donantes más importantes.

Parte de esa presión parece estar surtiendo efecto: crece entre los demócratas la convicción de que el multimillonario Michael Bloomberg realizará grandes inversiones a su favor en las últimas semanas de campaña, según dos personas al tanto de las conversaciones.

Los demócratas del Senado prevén que sus rivales gastarán más que ellos en todas las contiendas reñidas de este otoño; temen que la reciente afluencia de gasto republicano deje fuera de su alcance escaños como los de Iowa o Alaska, o que dé al Partido Republicano una oportunidad real de ganar en Nueva Hampshire. La ventaja financiera republicana es especialmente llamativa en la carrera por el Senado en Texas, donde el Partido Republicano va camino de superar a los demócratas en gasto con una proporción superior a 8 a 1 hasta el día de las elecciones, según AdImpact.

En la Cámara de Representantes, el líder de la minoría, Hakeem Jeffries, y su equipo están presionando con fuerza a sus miembros para que inviertan más fondos, llegando incluso a plantearse la posibilidad de negar el acceso a codiciados puestos en comisiones el próximo año a aquellos legisladores que no aporten dinero, según varias personas que participan en las conversaciones.

Lo que está en juego para Jeffries es de gran importancia. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, dirige actualmente una mayoría históricamente estrecha, una realidad matemática que ha complicado todas las prioridades clave del Partido Republicano. Basta con un puñado de miembros para paralizar efectivamente la actividad en el pleno y hacer descarrilar la agenda de Johnson, algo que ha sucedido en varias ocasiones.

“A menos que lleguen más recursos para apoyar a los demócratas de la Cámara, terminaremos perdiendo escaños que podríamos haber ganado”, dijo a CNN Mike Smith, quien dirige el mayor “super PAC” (comité de acción política) de los demócratas de la Cámara.

Muchos legisladores y candidatos demócratas que compiten en las contiendas más reñidas están instando a Jeffries y a los líderes del partido a aumentar el gasto durante las últimas semanas. Entre ellos figuran algunos titulares de la Cámara que ven cómo los republicanos inyectan dinero en contiendas que los demócratas creían que ganarían fácilmente, así como candidatos de primer nivel —como Chris Pappas en Nueva Hampshire— que, según diversas fuentes, se están viendo superados en gasto publicitario de forma repentina.

Los republicanos de Nueva Hampshire han contratado espacios publicitarios por valor de US$ 24 millones para el periodo comprendido entre el lunes y el día de las elecciones, frente a los US$ 15 millones de los demócratas.

Esa cantidad de dinero “rinde muchísimo en un estado pequeño como Nueva Hampshire”, señaló un colaborador de Pappas. Pappas se enfrenta al exsenador republicano John E. Sununu, posiblemente la figura más destacada reclutada por su partido.

Incluso el exgobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper —uno de los mejores recaudadores de fondos demócratas y estrella de este ciclo electoral— advierte que los demócratas no pueden permitirse ignorar su contienda.

“Alguien me preguntó cuál era mi mayor preocupación, y dije que la gente da por sentada esta contienda”, declaró recientemente Cooper a CNN. “Ya han destinado casi US$ 100 millones en nuestra contra. Nos han bombardeado con anuncios negativos y falsos desde julio, y la contienda se está cerrando tal como sabíamos que ocurriría”.

Actualmente hay un intenso debate entre los demócratas sobre cómo —y dónde— gastar sus fondos.

En un momento dado de este verano, los demócratas de la Cámara de Representantes incluso consideraron abandonar a sus titulares más vulnerables en Florida —cuyos distritos fueron rediseñados por líderes republicanos— debido a los costosos mercados mediáticos del estado. Más tarde decidieron mantener su apoyo después de que las encuestas internas arrojaran resultados mucho mejores de lo esperado, según dos fuentes.

Los líderes y miembros del partido en la Cámara han discutido en privado sobre dónde rendirá más el dinero en la recta final.

Algunos demócratas creen que deberían aprovechar el entorno político favorable para ampliar el mapa electoral más allá de los escaños donde el partido compite tradicionalmente; algunos candidatos y legisladores presionan al partido para que apueste por distritos rurales y menos costosos en el sur de Texas, el oeste de Montana y el norte de Maine.

Un demócrata de un distrito profundamente republicano en el norte del estado de Nueva York —el escaño que ocupa actualmente la representante Elise Stefanik— está defendiendo la asignación de fondos del partido para una contienda que Trump ganó por casi 20 puntos de ventaja. Blake Gendebien, un productor lechero, cree que la creciente preocupación por los precios del diésel y los aranceles a Canadá ha hecho que el escaño sea inalcanzable para los republicanos. Su principal mensaje para los votantes, según dijo a CNN, es: “La vida está demasiado costosa”.

El líder sindical y exbombero forestal de élite Sam Forstag, junto con sus aliados, está presionando con fuerza para que los demócratas inviertan en otro lugar inesperado: Montana. Emily Marburger, directora ejecutiva del Partido Demócrata de Montana, dijo a CNN que observa un creciente malestar por los aranceles, los costos del combustible y la situación del mercado de la carne vacuna, factores que sitúan el escaño firmemente en disputa.

Afirmó que Forstag tiene posibilidades reales, pero añadió: “Necesitamos que llegue apoyo por aquí”.

Sin embargo, también hay titulares demócratas en distritos disputados más tradicionales —como Vicente Gonzalez en el sur de Texas y Don Davis en Carolina del Norte— que argumentan que aún necesitan más respaldo antes de que los demócratas puedan plantearse incursionar en lugares como Montana o Alaska.

“Tengo, por así decirlo, el escaño más competitivo de la Cámara. Deberían estar redoblando su apuesta por mí”, comentó González a CNN, añadiendo que está siendo “muy austero” con los fondos que le quedan.

Por ahora, Gonzalez afirma que está logrando igualar en gran medida los fondos que el Partido Republicano destina en su contra, pero asegura que no bajará la guardia: “Seguimos dentro del margen de error en nuestras encuestas”.

Algunos miembros del partido restan importancia a la disparidad financiera, señalando que el entorno es una pesadilla para los republicanos debido a la impopularidad de Trump y a la preocupación generalizada por el costo de vida. La gran incógnita ahora, según señalan, es si la repentina inyección de fondos republicanos logrará estabilizar los escaños de tendencia republicana —aquellos donde Trump ganó por 10 puntos o más—, lo cual determinará el alcance real del campo de batalla electoral en octubre.

“Tendremos los recursos necesarios para defender a todos nuestros titulares en distritos disputados y, al mismo tiempo, asegurarnos de ganar suficientes escaños para recuperar la Cámara de Representantes y más”, afirmó Jeffries a CNN la semana pasada. “Los republicanos están desesperados en este momento. No les queda otra opción que intentar volcar decenas de millones de dólares en las contiendas para la Cámara, el Senado y las gobernaciones”.

Los estrategas demócratas también se apresuran a señalar que la reciente afluencia de fondos republicanos para publicidad no resulta tan eficiente, ya que los anuncios son más costosos a medida que se acerca el día de las elecciones. Además, estos fondos provienen de “super PACs”, que deben pagar tarifas publicitarias más altas que las campañas oficiales.

Sin embargo, quieren que los donantes presten atención a la situación.

“Todas estas contiendas están a nuestro alcance y debemos tomarnos muy en serio el gasto”, dijo un operador demócrata que trabaja en varias campañas para la Cámara de Representantes en territorios de tendencia republicana. “Espero que nuestros donantes vean esto y den un paso al frente”.

Pero aunque muchos miembros del partido —como James Talarico, candidato al Senado de Texas, o Rob Sand, candidato a gobernador de Iowa— están recaudando cantidades asombrosas por su cuenta, la mayoría de los demócratas admite que están siendo “aplastados” por el dinero de los super PAC, según un asesor demócrata.

“Hay escaños que los demócratas podrían ganar pero no lo harán, porque no hubo suficiente dinero para refutar los ataques republicanos y difundir nuestro mensaje”, afirmó en una entrevista Phil Gardner, asesor principal del grupo centrista Blue Dog Action.

Un operador demócrata que trabaja en campañas estatales añadió para CNN: “Sigo pensando que será una gran noche para nosotros. Pero creo que todos nos preguntaremos: ‘¿y si…?’”.

Durante una reunión sobre estrategia política de los demócratas de la Cámara la semana pasada, los líderes del partido instaron a los miembros a comprometer más fondos para la organización de campaña del partido. Jeffries y su equipo anunciaron que destinarían otros US$ 2 millones, según los presentes. Dos miembros que aspiran a presidir comisiones el próximo año anunciaron grandes contribuciones: US$ 175.000 y 250.000. Otros asistentes se comprometieron a aportar entre US$ 10.000 y 50.000, sumando un total de unos US$ 3 millones.

A poca distancia de allí, el vicepresidente J. D. Vance se reunía con un grupo de republicanos de la Cámara; el encuentro a puerta cerrada logró recaudar cerca de US$ 20 millones, según una persona informada sobre las cifras de recaudación.

La representante Susie Lee, demócrata de Nevada que compite en un estado clave, forma parte de un grupo de legisladores que presionan para que el partido establezca la obligación real de pagar cuotas partidistas para financiar las operaciones de campaña, bajo pena de perder privilegios como formar parte de comsiones importantes o aspirar a cargos de liderazgo.

“Si quieres tener el mazo de presidente de comisión en la mano, debes estar dispuesto a hacer un esfuerzo económico, aportar dinero y ayudarnos a conseguir la mayoría”, dijo Lee, señalando que los legisladores en ejercicio que se enfrentan a contiendas difíciles —como ella misma— suelen recaudar más de US$ 1 millón por trimestre.

La ventaja del Partido Republicano en cuanto a gasto es evidente en contiendas de alto perfil para la Cámara, como la del escaño del representante Mike Lawler en el norte del estado de Nueva York; se trata de uno de los pocos escaños en manos republicanas que Kamala Harris ganó en 2024. Desde el Día del Trabajo hasta el día de las elecciones, los republicanos han reservado US$ 14,3 millones en publicidad, frente a los US$ 1,7 millones de los demócratas, según datos de AdImpact.

Los demócratas, tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, están a solo dos o tres semanas de tomar algunas de las decisiones más difíciles de este ciclo electoral. En este momento, el principal supercomité de acción política (super PAC) de los demócratas del Senado tiene previsto invertir en escaños clave como los de Ohio, Alaska, Carolina del Norte e Iowa, pero no en el de Texas. Sin embargo, esto podría cambiar, según indicaron asesores, a medida que los líderes del partido evalúan las encuestas y el gasto republicano durante las últimas semanas.

Los republicanos han intensificado especialmente sus actividades en Texas. Un aliado de la campaña de Talarico afirmó que no consideraban la disparidad como una “emergencia crítica”, señalando que la campaña —gracias a su acceso a tarifas publicitarias más bajas— ha logrado mantenerse competitiva en televisión. No obstante, reconoció que “se necesitan más recursos para cerrar la contienda con éxito”.

Lauren French, portavoz de Senate Majority PAC —el principal super PAC demócrata para las elecciones al Senado—, indicó recientemente que el grupo está “observando de cerca la situación en Texas y seguirá haciéndolo”.

“Los demócratas no necesitan igualar el gasto dólar por dólar, pero hay una gran diferencia entre ser superados en gasto y quedar completamente eclipsados”, añadió Lis Smith, estratega demócrata que participa en varias campañas legislativas durante este ciclo.

Esto incluye la contienda por el escaño vacante del Senado en Iowa, donde se prevé que el demócrata Josh Turek sea superado en gasto por US$ 15 millones de aquí al día de las elecciones; estrategas como Smith están especialmente preocupados por la posible inyección de fondos de última hora por parte de MAGA Inc.

“No podemos permitir que los republicanos nos aniquilen por completo”, afirmó. “Iowa es un estado totalmente ganable para los demócratas en este ciclo; al final, todo dependerá del dinero”.

Mientras tanto, los republicanos se muestran optimistas ante la esperada llegada de importantes fondos externos.

“Con la ayuda de todos ustedes y de los grupos externos —AFP, los grupos del presidente Trump que participarán, y todo tipo de otras organizaciones—, confío en que volveremos a ganar en 2026”, afirmó el representante Ryan Mackenzie —quien ocupa un escaño por Pensilvania en el Lehigh Valley, una de las principales zonas objetivo de los demócratas— durante un reciente acto de recaudación de fondos, según una grabación obtenida por CNN.

En un comunicado dirigido a CNN, Arnaud Armstrong, portavoz de Mackenzie, afirmó que el congresista cuenta con una “trayectoria de resultados para el Lehigh Valley y los Poconos” y que “estadounidenses de todo el país que defienden el sentido común se están uniendo para apoyar al congresista Mackenzie”.

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