Demócratas de Pensilvania hartos de Fetterman hacen planes para postularse a su escaño en 2028
Por Edward-Isaac Dovere, CNN
El discurso grabado que John Fetterman envió el miércoles a la convención republicana de mitad de mandato fue la gota que colmó el vaso para muchos altos dirigentes demócratas de Pensilvania: no quieren que el senador esté presente durante las últimas semanas de este intenso año electoral, y muchos ya están centrando su atención en una posible opción de consenso para disputar su escaño en 2028, independientemente de si Fetterman figura en la boleta electoral.
Aunque se barajan varios posibles aspirantes demócratas, muchos líderes del partido empiezan a considerar al representante Chris Deluzio, de la zona de Pittsburgh, como el candidato capaz de aglutinar apoyos tanto del entorno del popular gobernador Josh Shapiro como del ala progresista del partido liderada por el senador de Vermont, Bernie Sanders. Un respaldo tan amplio sería crucial para ganar el escaño en un año de elecciones presidenciales, especialmente si Fetterman busca la reelección, ya sea como demócrata, independiente o incluso republicano.
Deluzio, veterano de la Marina y padre de cuatro hijos que compite con fuerza por un tercer mandato en un distrito electoral disputado, ha sido aliado de ambos: en agosto encabezó un acto de Shapiro en Pittsburgh y, dos semanas después, logró el inusual respaldo de Sanders —algo poco común para un legislador en ejercicio de la Cámara de Representantes—, quien lo calificó como “un luchador dispuesto a enfrentarse al poder corporativo”.
“No me preocupa lo que decida hacer John Fetterman. Tomaré mi propia decisión sin que influya en ella lo que él decida”, declaró Deluzio a CNN, señalando que, si bien su prioridad sigue siendo la elección de este año, se enorgullece del amplio apoyo con el que cuenta y de que la coalición que construyó “no surgió de la noche a la mañana”.
No obstante, las elecciones primarias podrían complicarse, dado que la política demócrata de Pensilvania suele dividirse entre candidatos de Pittsburgh y Filadelfia, y existe un ala izquierdista en ascenso dentro del partido que podría exigir una mayor representación.
Ya hay otros demócratas que han mantenido conversaciones sobre la posibilidad de desafiar a Fetterman, incluido el representante Brendan Boyle, quien representa la zona de Filadelfia. También se considera al vicegobernador Austin Davis como un posible candidato. El exrepresentante Conor Lamb, quien perdió frente a Fetterman en las primarias de 2022, también figura entre las opciones, aunque se le considera menos propenso a postularse en unas primarias con muchos aspirantes. Sin embargo, el malestar de los demócratas de su estado natal con Fetterman choca con su estrategia en Washington: los demócratas del Senado evitan enemistarse con él por temor a que cambie de partido y contribuya a mantener una mayoría republicana tras las elecciones de noviembre.
Pero, por mucho que quieran evitar hacer públicas sus diferencias —temiendo perjudicar sus escasas posibilidades de lograr la mayoría—, los senadores demócratas en Washington también se han cansado de intentar mantener a Fetterman dentro de la disciplina del partido. Él falta a la mayoría de los almuerzos semanales y a las audiencias de las comisiones, su personal cambia con tanta frecuencia que pocos saben a quién dirigirse, y la falta de una relación estrecha con él complica los cálculos sobre cómo mantenerlo alineado con el partido.
Así pues, aunque el líder de la minoría del Senado, Chuck Schumer, invitó a Fetterman a cenar el mes pasado en un esfuerzo diplomático y cauteloso por ganárselo y ha comentado que no cree inminente un cambio de partido, los demócratas de Pensilvania ya están elaborando planes prescindiendo de Fetterman e incluso en su contra.
“No veo ninguna posibilidad de que Fetterman sea el candidato demócrata al Senado en 2028”, declaró Boyle a CNN.
Boyle añadió que su propia decisión está ligada a su ascenso dentro de la jerarquía de la Cámara de Representantes, donde es aliado del líder de la minoría, Hakeem Jeffries, especialmente si los demócratas logran la mayoría: “Tengo que tomar una decisión difícil en los próximos meses: ser presidente de la Comisión de Presupuesto de la Cámara o postularme al Senado. Ambas son excelentes opciones. Elegiré basándome en qué puesto me permite tener un mayor impacto en las políticas públicas”.
Fetterman emitió un comunicado tras el discurso de la convención de mitad de mandato en el que decía: Soy “un demócrata de toda la vida que vota mayoritariamente con mi partido, y si el Senado cambia de manos en noviembre, seguiré siendo el voto número 51 que prometí ser cuando me postulé”. Este fue el paso más reciente en su defensa, iniciada la semana pasada en respuesta a un reportaje del Wall Street Journal sobre su falta de interés en muchos aspectos de su cargo. En una entrevista con CNN el fin de semana pasado, Fetterman atribuyó la noticia a “miembros del personal descontentos”.
No respondió cuando CNN le preguntó en varias ocasiones el viernes si haría campaña a favor de los demócratas en su estado este otoño, qué opinaba sobre los demócratas de Pensilvania que se estaban posicionando en su contra o cuáles eran sus planes previstos para 2028.
Madeline Dean, que representa a los suburbios de Filadelfia, declaró a CNN que visitó a Fetterman en su oficina del Capitolio en primavera para decirle, como amiga, que quería que supiera lo disgustada que estaba la gente de su distrito —tras haber hecho campaña puerta a puerta por él en 2022— e instarle a retomar el enfoque demócrata con el que se había presentado a las elecciones.
Dean comentó que a Fetterman parecía no importarle lo que ella decía.
“Deseo que él y su familia gocen de buena salud y bienestar, pero mis electores están furiosos porque ha abandonado precisamente aquello que defendía”, afirmó Dean.
Chris Rabb, representante estatal de Filadelfia perteneciente al ala de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos del partido —y que se postula sin oposición para un escaño vacante en la Cámara—, ni siquiera tiene tanta paciencia.
“Espero que dimita lo antes posible para que pueda pasar más tiempo con su familia”, declaró Rabb a CNN.
A diferencia de Dave McCormick, el senador republicano a quien Fetterman elogió en su video para la convención, Shapiro y Davis figuran en la boleta electoral este año, al igual que los candidatos en cuatro distritos de la Cámara de Representantes que los demócratas intentan ganar y los aspirantes a la legislatura estatal en todo el estado. Según declararon varios líderes a CNN, Fetterman no sería bienvenido para acompañarlos en la campaña electoral, ni siquiera si él mismo se ofreciera.
“He hecho campaña por toda Pensilvania con nuestros candidatos competitivos al Congreso y a la legislatura estatal. No he escuchado a nadie expresar interés en hacer campaña junto a John Fetterman”, afirmó Deluzio.
“Me costaría creer que alguien quisiera hacerlo, simplemente por su clara decisión de alinearse con el presidente y con ese grupo corrupto de charlatanes sin escrúpulos”, dijo Dean, quien señaló que asistió a la convención de mitad de mandato del Partido Republicano en Dallas, pero lo hizo como parte de una iniciativa de los demócratas de la Cámara para refutar y socavar el mensaje de Trump a los votantes, en lugar de ofrecerle un respaldo bipartidista.
Al preguntársele si Shapiro —cuya mala relación con Fetterman se remonta a años antes de que el senador comenzara a desafiar al Partido Demócrata— desearía contar con la ayuda de Fetterman en su campaña de reelección, un portavoz no respondió directamente, limitándose a remitirse a los comentarios del gobernador sobre mantenerse centrado en su propia campaña y en su labor en Harrisburg.
Davis tampoco respondió a la pregunta, sino que emitió una declaración en la que destacaba su propio enfoque y calificaba el discurso de Fetterman como una distracción, aunque añadió de manera incisiva: “Espero que este noviembre elijamos a demócratas que sean aliados sólidos tanto en Harrisburg como en Washington: líderes que antepongan los intereses de los habitantes de Pensilvania”.
Cuando se le preguntó cómo deberían percibir los demás demócratas de Pensilvania a Fetterman, Lamb respondió: “Deberían verlo como alguien hostil hacia nosotros, porque así es como se comporta cada día. No es tan complicado: él está en nuestra contra”.
Hace cuatro años, Fetterman ganó con holgura las primarias demócratas, convirtiéndose en una figura emblemática de la izquierda en las redes sociales y más allá, un político iconoclasta que abogaba por los derechos de los homosexuales y la legalización de la marihuana, y cuyos tatuajes en los brazos y su historia personal en Braddock le valieron portadas de revistas y lo situaron en el centro de las especulaciones políticas futuras. El grave derrame cerebral que sufrió a mitad de la campaña de 2022 despertó simpatía, y su decisión, meses después, de hospitalizarse para tratar una depresión hizo que fuera aclamado como un defensor de la salud mental.
Sin embargo, su transformación en un demócrata disidente y su adopción agresiva de una postura proisraelí —sin cuestionar al gobierno de Israel y mostrando indiferencia hacia los palestinos— lo dejaron cada vez más aislado.
“John Fetterman es como Benedict Arnold, pero increíblemente perezoso”, afirmó Malcolm Kenyatta, representante estatal que también participó en las primarias de 2022. Kenyatta, quien además ocupa el cargo de vicepresidente del Comité Nacional Demócrata, comentó que también se le ha animado a postularse para ese escaño en 2028.
La representante Summer Lee de Braddock, la ciudad natal de Fetterman, declaró que sus electores se sienten “profundamente traicionados” porque Fetterman votó junto a Trump en proyectos de ley que incluían recortes en Medicaid y en las ayudas alimentarias.
“Él estuvo con Braddock cuando necesitaba un elemento escénico para su campaña, pero los abandonó para convertirse en el compinche de un senador republicano novato”, dijo Lee a CNN, refiriéndose a la alianza de Fetterman con McCormick. “Los habitantes de Pensilvania que aún no lo veían como el ‘cosplayer’ que es ahora están listos para verlo fuera del cargo en 2028”.
Un portavoz de la campaña de Lee declaró a CNN que ella “no está pensando en una contienda por el Senado en 2028 por el momento”.
A pesar de que Fetterman niega que vaya a abandonar el partido, Deluzio y otros posibles rivales consideran que, si deciden enfrentarse a él, tal vez deban abordarlo no tanto como a un oponente en unas primarias, sino como a un candidato independiente que podría dividir el voto o incluso como a un republicano.
“Antes de la era Trump, habría dicho que era imposible que alguien con las posturas de Fetterman sobre el aborto, los derechos de los homosexuales, las armas, etc., llegara a ser el candidato del Partido Republicano. Pero si Trump lo respaldara plenamente, ¿quizás el movimiento MAGA lo acogería y él se convertiría en el candidato republicano al Senado para 2028?”, dijo Boyle. “No lo sé. Pero es una posibilidad”.
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