Cómo las represalias de Canadá podrían perjudicar a las empresas y los consumidores de EE.UU.
Por Elisabeth Buchwald, CNN
Canadá cuenta con varias herramientas mientras se prepara para tomar represalias contra Estados Unidos, y estas podrían golpear a los consumidores y las empresas estadounidenses.
Ottawa ya prometió igualar dólar por dólar los aranceles más recientes de Washington. Pero Canadá también tiene otras herramientas a su disposición, incluidas restricciones a exportaciones clave a Estados Unidos.
Estas son las medidas que Canadá podría tomar a continuación y lo que cada una podría significar para los estadounidenses.
La primera medida de Canadá en la creciente guerra comercial probablemente será una respuesta directa, en la misma proporción.
Los aranceles de represalia “se concentrarán en sectores como el acero, los productos lácteos, los electrodomésticos, la maquinaria agrícola, la pulpa y el papel, y los productos electrónicos”, dijo el primer ministro Mark Carney durante el fin de semana. Se espera que Canadá anuncie esos aranceles este martes a las 11 a.m., hora de Miami.
Con excepción del acero, todas esas industrias también están incluidas en los nuevos aranceles del presidente Donald Trump. Canadá es un mercado importante para los exportadores estadounidenses de esos sectores: el año pasado fue el principal o el segundo mayor destino de las exportaciones de EE.UU. en la mayoría de esas industrias, según datos comerciales estadounidenses.
Carney también dijo que Canadá está considerando imponer aranceles a industrias que Trump ya ha gravado por separado, incluidos los automóviles, el acero, el aluminio, la madera y el cobre.
El riesgo para los estadounidenses es que unos elevados aranceles canadienses podrían reducir la demanda de estos productos, lo que podría obligar a los empleadores a recortar las horas de trabajo o, en algunos casos, recurrir a despidos.
Trump ya dio señales de que podría ir más allá de los aranceles más recientes en su disputa comercial con Canadá. Este lunes amenazó con duplicar al 50 % los aranceles a los automóviles y autopartes canadienses a partir del 1 de enero.
Si Trump cumple su amenaza —o intensifica la disputa de otras maneras—, Ottawa podría recurrir a otras medidas.
Canadá podría restringir exportaciones clave a EE.UU., como la energía y un ingrediente esencial para los fertilizantes conocido como potasa, según Diamond Isinger, estratega de políticas y exasesora especial sobre las relaciones entre Canadá y EE.UU. del primer ministro Justin Trudeau.
Otra área vulnerable es la electricidad. El primer ministro de Ontario, Doug Ford, dijo en una entrevista publicada este lunes que Canadá debería estar preparado para suspender las exportaciones de electricidad a Estados Unidos si la guerra comercial empeora, poniendo sobre la mesa una herramienta potencialmente poderosa. Ontario suministra electricidad a varios estados de EE.UU., entre ellos Nueva York, Michigan y Minnesota.
Carney se hizo eco de Ford este lunes y dijo a periodistas que “nada está descartado”.
Cualquiera de estas medidas podría aumentar las presiones sobre los precios que han enfrentado los estadounidenses este año. En conjunto, el costo de vida aumentó un 3,4 % frente al año anterior, según los datos de julio del índice de precios al consumidor. Los precios de la gasolina, que han subido casi un 25 % respecto del año pasado, han pesado considerablemente sobre las finanzas de los consumidores. El costo de la energía para los hogares también aumentó: tanto la electricidad como el gas por tubería cuestan alrededor de un 4 % más que hace un año.
Los aranceles podrían dificultar que las empresas estadounidenses vendan sus productos en Canadá.
Las restricciones a la energía, la electricidad o los minerales críticos —una posibilidad que Ford también planteó— podrían, en cambio, elevar los costos para las empresas y los consumidores estadounidenses al encarecer insumos clave o hacerlos más difíciles de conseguir.
Por ejemplo, el año pasado Ontario aplicó brevemente un recargo del 25 % a las exportaciones de electricidad a Estados Unidos. El Gobierno de Ontario estimó en ese momento que la medida afectaría a 1,5 millones de hogares estadounidenses y tendría un costo de hasta 400.000 dólares canadienses (unos US$ 280.000) “por cada día que el recargo permanezca vigente”.
Las restricciones a estos productos canadienses clave podrían sentirse rápidamente entre las empresas y los consumidores de EE.UU. y dificultar que puedan mantenerse a flote, dijo Isinger.
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