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El nuevo Air Force One ya está en servicio, pero ¿puede lidiar con las amenazas a las que se expone un presidente?

Por Pete Muntean y Alexandra Skores, CNN

Cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, partió de Turquía esta semana, abordó un Boeing 747 modificado de 35 años de antigüedad, y no el avión recientemente adaptado que permanecía estacionado al otro lado de la pista y que había sido presentado con gran despliegue apenas unos días antes.

La decisión intensificó el escrutinio sobre el avión donado por Qatar, cuya conversión se realizó en un plazo inusualmente reducido, lo que generó dudas sobre si recibió las mejoras en comunicaciones, seguridad y sistemas defensivos necesarias para desempeñar el papel de la fuertemente protegida “Casa Blanca voladora”.

El vuelo más reciente ocurrió mientras Estados Unidos lanzaba ataques contra Irán, país que comparte frontera con Turquía.

Air Force One podría ser un “avión peligroso por los canallas con los que tenemos que lidiar”, dijo Trump poco después del despegue a bordo del avión antiguo. “Son personas enfermas, así que podría imaginar algo así”.

Las fuentes dijeron a CNN que no existía ninguna amenaza nueva y específica contra la vida de Trump. Sin embargo, el presidente había mencionado la posibilidad de un intento de asesinato por parte de Irán durante la cumbre de la OTAN.

El antiguo avión qatarí fue utilizado por primera vez por el presidente a comienzos de julio, tras aproximadamente un año de trabajos de adaptación y modernización.

Varios senadores republicanos expresaron reservas sobre la aceptación del avión al señalar posibles riesgos de seguridad y legales. La intención de Trump de trasladar la aeronave a su biblioteca presidencial cuando deje el cargo también despertó preocupaciones éticas.

“Nunca se ha construido un avión como este y nunca volverá a construirse otro igual”, dijo Trump durante la presentación de la aeronave el 17 de julio.

La aceleración del proceso de conversión llevó a algunos expertos en aviación y seguridad a cuestionar si todas las mejoras críticas se completaron antes de que el avión entrara en servicio presidencial.

La mayoría de los detalles relacionados con Air Force One están clasificados por motivos de seguridad, aunque existen diferencias visibles respecto de los Boeing 747-200 entregados durante la presidencia de George H. W. Bush.

Además del nuevo esquema de pintura y su mayor tamaño, el Boeing 747-800 incorpora motores con mayor eficiencia en el consumo de combustible y un alcance más amplio.

La Casa Blanca no ha detallado públicamente las mejoras defensivas, pero señaló que los cambios se centraron en sistemas esenciales y no en actualizaciones estéticas.

“Al realizar cambios mínimos en el interior previamente diseñado para un jefe de Estado, la Fuerza Aérea puso el avión en servicio más rápidamente sin asumir ningún riesgo en materia de seguridad, protección o comunicaciones seguras”, dijo a CNN un alto funcionario del Gobierno.

Sin embargo, algunos expertos consideran que aproximadamente un año de trabajos de modificación podría no haber sido suficiente para preparar completamente la aeronave para operar en espacios aéreos con amenazas elevadas.

Trump quería que el nuevo avión estuviera operativo para el 4 de julio e hizo su primer viaje a bordo el 3 de julio, cuando voló a Bismarck, Dakota del Norte, para asistir a la inauguración de la Biblioteca Presidencial Theodore Roosevelt.

“Fue una modificación impulsada por el calendario”, dijo a CNN Frank Kendall, exsecretario de la Fuerza Aérea durante el Gobierno de Joe Biden.

“Para lograrlo, tuvieron que dejar fuera muchas de las cosas que tiene un Air Force One convencional”, afirmó. “Hay que incorporar todo lo que necesita el presidente, y por eso lleva tanto tiempo y cuesta tanto dinero. Hicieron lo que pudieron con el tiempo que tenían”.

Sigue sin estar claro qué sistemas defensivos incorpora el nuevo avión. Aunque quizá no fueran necesarios para un viaje a Dakota del Norte, operar en Medio Oriente puede implicar amenazas muy distintas, especialmente cuando siguen lanzándose misiles en medio de una guerra en curso.

Los Boeing 747, por lo general, no están equipados con sistemas de defensa contra misiles. Sin embargo, se cree ampliamente que la antigua flota presidencial sí dispone de ellos.

Observadores de la aviación que analizaron imágenes de la aeronave señalaron que el nuevo avión parece carecer de modificaciones externas en el cono de cola asociadas con un tipo de sistema direccional de defensa infrarroja contra misiles. Sin embargo, la ausencia de esos elementos visibles no permite determinar de forma definitiva qué sistemas están o no instalados.

También se cree que los aviones antiguos transportan chaff, haces de tiras metálicas que se expulsan desde la aeronave para crear blancos falsos en el radar y confundir a los misiles guiados por radar.

Las antenas son fundamentales para garantizar que las comunicaciones del avión sean seguras, explicó Kendall. “Hay que hacer cambios estructurales para instalar las antenas. Estoy seguro de que hicieron parte de ese trabajo. No sé cuánto”.

Tampoco está claro qué tipo de protección tienen los nuevos aviones frente a un ataque nuclear y a los pulsos electromagnéticos asociados, en comparación con los antiguos, que fueron diseñados durante la Guerra Fría.

Lo que “sin duda falta” en la aeronave es “todo lo del interior”, afirmó Richard Aboulafia, director gerente de AeroDynamic Advisory, una firma de consultoría especializada en la industria aeroespacial. Según explicó, simplemente no existían ni el presupuesto ni el tiempo necesarios para completar todo el proceso.

“Hay que instalar un sistema integrado de guerra electrónica y autoprotección, contramedidas electrónicas, chaff, incluso dispensadores de bengalas y cualquier otro sistema necesario”, dijo Aboulafia. “Además, hay que establecer un sistema de comunicaciones muy amplio que permita comunicaciones cifradas con los comandantes nacionales y aliados en todo el mundo. Es un proceso extremadamente amplio y que requiere mucho tiempo”.

Según la Casa Blanca, Air Force One también cuenta habitualmente con una unidad médica que puede funcionar como quirófano y un médico permanece de forma permanente a bordo.

Es una “Casa Blanca voladora”, describió Kendall, por sus capacidades de comunicaciones, atención médica y seguridad crítica necesarias para un presidente. Calcula que el avión donado por Qatar habría necesitado entre tres y cuatro años de modificaciones para alcanzar los mismos estándares que los antiguos Boeing 747.

“Creo que en esas tres áreas —el soporte vital, el apoyo al comandante en jefe, las comunicaciones y la seguridad— probablemente hicieron bastante menos de lo que ofrece un Air Force One completamente equipado”, dijo Kendall.

El nuevo avión tampoco cuenta con capacidad de reabastecimiento de combustible en vuelo, identificable por una protuberancia en la nariz de la aeronave. Esta capacidad, utilizada en pocas ocasiones, permite que el alcance del avión antiguo sea prácticamente ilimitado. Sin embargo, los nuevos aviones en los que trabaja actualmente Boeing, y que con el tiempo sustituirán al avión donado por Qatar, tampoco dispondrán de esa capacidad.

“Este avión es el primer ejemplo exitoso de una verdadera transformación de algo que fue construido con los estándares más altos y que ahora tuvo que modificarse un poco”, dijo Trump durante la presentación de la aeronave.

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Con información de Kristen Holmes, Kevin Liptak, Holmes Lybrand, Alayna Treene y Betsy Klein, de CNN.

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