Los dos devastadores terremotos en Venezuela representan un duro golpe para una economía que ya se encuentra de rodillas
Análisis por John Liu, CNN
El terremoto más fuerte que ha azotado Venezuela en más de un siglo no podría haber llegado en peor momento para el país.
La otrora pujante economía de esta nación latinoamericana ya se encontraba debilitada por años de sanciones lideradas por Estados Unidos, hiperinflación, corrupción gubernamental y mala gestión del sector petrolero, a pesar de poseer las mayores reservas de petróleo del mundo.
El PIB de Venezuela se ha contraído aproximadamente un 80 % desde 2013.
Luego, en enero, Estados Unidos derrocó al expresidente Nicolás Maduro.
En su lugar, la presidenta encargada Delcy Rodríguez ha estado liberalizando la economía con cautela y cortejando a las compañías petroleras extranjeras, al tiempo que busca congraciarse con Washington de manera pragmática y obtener alivio de las aplastantes sanciones.
Pero a pesar de que Estados Unidos ha suavizado las sanciones y la producción de petróleo ha aumentado gradualmente, la inflación sigue siendo alta y los ciudadanos de a pie continúan sufriendo bajos salarios.
En 2025, casi 8 millones de personas, aproximadamente un tercio de la población, necesitaron asistencia humanitaria, según la ONU.
En Venezuela, acceder a servicios y bienes básicos, desde llenar el tanque de gasolina hasta comprar medicamentos genéricos en la farmacia, puede resultar difícil debido a la escasez crónica de artículos de primera necesidad.
La emergencia humanitaria provocada por los dos terremotos ejercerá aún más presión sobre la ya precaria cadena de suministro.
Mientras tanto, la crucial industria petrolera del país necesita miles de millones de dólares de inversión para siquiera acercarse a los tiempos dorados de finales de la década de 1990, cuando la producción estaba en su punto máximo.
Un desastre natural de esta magnitud mermará gravemente las frágiles esperanzas de reactivar la economía, por no hablar del potencial de miles de víctimas y daños generalizados.
Tras años de devastación económica y falta de inversión en servicios públicos, la infraestructura del país, desde los hospitales hasta la electricidad y el agua, no está preparada para afrontar una crisis como esta.
Hasta el momento, al menos 32 personas han muerto y 700 han resultado heridas, y se espera que el número de víctimas aumente, declaró Rodríguez.
Las primeras estimaciones del Servicio Geológico de Estados Unidos prevén pérdidas económicas de entre US$ 10.000 y US$ 100.000 millones. La cifra superior equivale aproximadamente al tamaño de toda la economía venezolana.
Además de los edificios derrumbados, los fuertes temblores provocados por los terremotos también podrían provocar incendios al romperse las tuberías de gas o dañar los sistemas eléctricos, dijo la Dra. Lucy Jones, sismóloga del Instituto Tecnológico de California.
Estos efectos en cadena pueden agravar el desastre, y los incendios a veces duplican las pérdidas económicas provocadas por un gran terremoto, añadió.
Pero con una economía en crisis, no hay una manera clara para que el Gobierno apoye un sistema de salud que pronto podría verse desbordado, o cubra los costos de la reconstrucción, todo mientras Caracas negocia los términos básicos de su regreso a la economía global.
Para una población que ya padece pobreza, estos dos fuertes terremotos han golpeado en el peor momento posible.
En un discurso televisado el miércoles por la noche, Rodríguez declaró el estado de emergencia.
“Hemos activado toda la red de salud pública y privada del país, especialmente en las zonas más afectadas, para atender a los heridos durante este momento tan delicado para la población”, señaló, y agregó que se ha formado un grupo de trabajo de alto nivel para supervisar las operaciones de búsqueda y rescate.
Según una publicación en su canal oficial de Telegram, Maduro, depuesto y encarcelado, expresó su solidaridad con el pueblo venezolano.
“Hoy solo hay un mensaje: máxima unidad, máxima solidaridad y máxima acción”, decía el mensaje en nombre de Maduro y su esposa Cilia Flores de Maduro, quienes actualmente se encuentran bajo custodia federal en Nueva York enfrentando cargos de narcotráfico y posesión de armas tras ser capturados por las fuerzas estadounidenses en enero.
Una de las líderes de oposición más destacadas del país, María Corina Machado, compartió su dolor en X.
“Mi corazón, mi abrazo infinito y mis oraciones están con cada hogar venezolano en estas horas de angustia”, manifestó Machado, quien recibió el Premio Nobel de la Paz el año pasado y ha estado viviendo en el exilio, enfrentando persecución en su país.
Los terremotos del miércoles pondrán a prueba hasta dónde está dispuesto a llegar Estados Unidos para apoyar a Venezuela, un país que el presidente Donald Trump dijo que “gobernaría” una vez que derrocara a Maduro por la fuerza militar.
Trump ha ensalzado el éxito de la intervención estadounidense en Venezuela y su improbable alianza con Rodríguez.
Justo un día antes de que los devastadores terremotos azotaran Venezuela, Trump dijo que el país estaba “muy bien” en un mitin en Pensilvania.
“Nos llevamos de maravilla. Quienes lo dirigen son nuestra gente, son gente estupenda. Y la gente está contenta en el país. Sonríen. Antes eran miserables, se morían de hambre”, afirmó Trump.
Trump también aseguró que Estados Unidos ya ha “pagado el costo de la guerra 28 veces” al extraer millones de barriles de petróleo. “Ahora estamos ganando mucho dinero con Venezuela y a Venezuela le va de maravilla”.
Tras el terremoto, Trump afirmó en una publicación en Truth Social a última hora del miércoles que Estados Unidos “está preparado, dispuesto y capacitado para ayudar”.
“He dado instrucciones a todas las agencias de nuestro Gobierno para que se preparen para actuar con rapidez”, escribió Trump. “Estaremos ahí para nuestros nuevos y grandes amigos”.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos desplegaría de inmediato equipos de búsqueda y rescate, recursos médicos y asistencia humanitaria en Venezuela.
Muchos en Venezuela estarán ahora a la espera de ver si esas promesas de la nación más rica del mundo se convertirán en acciones concretas.
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Con información de Lex Harvey, Stefano Pozzebon, Briana Waxman, Michael Rios, Mauricio Torres y Helen Regan, de CNN.