México abre el Mundial, debuta con una victoria y convive en las calles entre festejos y protestas
Por Mauricio Torres y Michael Rios, CNN en Español
México se vistió de verde este jueves para volver a ser anfitrión de un Mundial de Fútbol, un deporte que representa una de las grandes pasiones nacionales y que nuevamente coloca al país en el escaparate internacional, como ya lo hizo durante los torneos celebrados en 1970 y en 1986.
Dentro de la cancha, México cumplió con su misión del día. En un Estadio Azteca repleto —principalmente de aficionados mexicanos, pero también de otros países—, se declaró inaugurada la Copa del Mundo y la selección mexicana venció 2-0 a Sudáfrica, un primer paso necesario para que “el Tri” mejore la participación que tuvo hace cuatro años en Qatar 2022, cuando quedó eliminado en la fase de grupos.
Fuera del campo, el panorama fue distinto. El ambiente festivo, encarnado por seguidores que empezaron a llegar desde temprano al Estadio Azteca, contrastó durante la jornada con las protestas que se habían anunciado desde hace días por sectores inconformes con el Gobierno federal: maestros, transportistas, productores, familiares de personas desaparecidas y ciudadanos molestos con la inseguridad.
Durante su camino al partido, Tere Manzano contó a CNN que viajó desde Puerto Vallarta, en el estado mexicano de Jalisco, y que se sentía “feliz” de poder asistir al juego inaugural en la Ciudad de México, que durante los últimos meses había generado expectativa y varias críticas por factores como los altos precios de los boletos.
“Es un privilegio enorme y me siento muy afortunada, muy bendecida”, dijo Manzano.
Anwar Jappie, turista de Sudáfrica vestido con la playera de su selección y envuelto en su bandera, también expresó su alegría por visitar México por primera vez para poder asistir al arranque del Mundial.
“Estamos muy emocionados. Creo que para nosotros hoy es celebrar a nuestro equipo en el campo, celebrar a México como anfitrión del partido inaugural y, para todos nosotros, tener la celebración de dos países uniéndose y mostrando de lo que realmente se puede tratar el fútbol”, dijo.
Durante las horas previas al encuentro, otros aficionados como ellos hicieron largas filas sobre Calzada de Tlalpan para dirigirse al Estadio Azteca, en medio de vendedores que ofrecían playeras, mantas o pinturas para la cara, así como de grupos musicales que animaban a los asistentes y de los cientos de policías de la Ciudad de México destinados a vigilar las actividades.
A lo largo del jueves, la alegría de los aficionados tuvo su contraparte en las protestas que comenzaron desde temprano en diferentes puntos de la capital mexicana.
En el sur de la ciudad, maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes tienen varias semanas realizando manifestaciones para exigir al Gobierno federal un aumento salarial y un nuevo sistema de pensiones, llevaron a cabo una concentración. De acuerdo con una publicación en la página de Facebook de la CNTE, una columna de policías bloqueó calles para impedir que una marcha de profesores llegara hasta el Estadio Azteca.
Cerca de ahí, grupos de madres buscadoras de personas desaparecidas y algunos jóvenes que las apoyan marcharon sobre Calzada de Tlalpan hasta las inmediaciones del recinto deportivo, donde algunos montaron una manta y repartieron volantes. Otros hicieron un plantón frente a un cerco policial.
Cristina, una de las manifestantes que colgaron la manta, señaló que su objetivo es reclamar más atención sobre las desapariciones en México.
“Íbamos pegando también fichas de personas desaparecidas, sus familiares nos vienen acompañando y pues estamos aprovechando las cámaras para visibilizar el problema que el Gobierno está ignorando”, dijo.
“Desde muchos puntos de vista yo vengo a manifestarme (…) Yo también estoy del lado de los estudiantes, apoyo a los maestros, apoyo al sector salud, a las madres buscadoras, ahora sí que a todos, todos, porque gracias a ellos soy la persona que soy”, comentó por su parte Zaira, otra joven que protestó en las inmediaciones del Estadio Azteca cargando un cartel con la frase “México campeón en desaparición”.
En los días previos al arranque del Mundial, la presidenta Claudia Sheinbaum insistió en que su Gobierno garantizaría tanto la realización del juego inaugural como el derecho a la protesta. Además, la mandataria ha dicho que una de sus prioridades es combatir la inseguridad y atender las desapariciones de personas.
Aunque la mayor parte de las manifestaciones alrededor del Estadio Azteca transcurrió de forma pacífica, poco después de la 1:00 de la tarde, hora local, ocurrió un enfrentamiento entre un grupo de jóvenes y policías.
Gritando consignas, los manifestantes quisieron acercarse a las puertas del inmueble. Ahí se encontraron con los uniformados, que los replegaron usando escudos antimotines y vallas metálicas. La confrontación duró unos cuantos minutos, en los que ambas partes se arrojaron objetos como papeles y botellas de agua e intercambiaron insultos.
CNN contactó a la Policía de la Ciudad de México para preguntar si hubo personas detenidas o heridas en las protestas de este jueves y espera respuesta.
Después de este enfrentamiento, el resto del partido se desarrolló sin incidentes en las inmediaciones del Estadio Azteca. Los manifestantes que habían permanecido en la zona se retiraron, mientras que Calzada de Tlalpan y otras calles cercanas lucían prácticamente sin vehículos ni transeúntes.
En muchos negocios —desde restaurantes, cafeterías y tiendas hasta talleres automotrices—, se observaban pantallas con la transmisión del juego entre México-Sudáfrica y, luego del silbatazo final, llegaron las celebraciones y los planes de algunos aficionados de ir a festejar al Ángel de la Independencia a pesar de la lluvia que cayó por la tarde.
Antes de que iniciara el partido, Nicolás Tiga, un aficionado que viajó desde Monterrey, en el estado mexicano de Nuevo León, reconoció que el Mundial aún no genera el ambiente festivo que se esperaba en México. Sin embargo, confió en que esto cambie una vez que comience el torneo.
“Yo siento que hay menos (emoción), pero pues falta que empiece, porque creo que hasta que empiece la gente se va a empezar a sentir en calor”, dijo.
Ahora que el Mundial arrancó, México —anfitrión del torneo junto con Estados Unidos y Canadá— será sede de otros 12 encuentros, repartidos a partes iguales entre la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. De su lado, la selección mexicana dio a su afición una primera alegría este jueves y promete brindarle más en las siguientes semanas, mientras que muchas personas dicen que los goles no les harán olvidar todos los problemas que ven en el país.
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