Así ha cambiado el Mundial de la FIFA: las diferencias del primero al último en la historia
Por Hugo Manu Correa, CNN en Español
El Mundial 2026 será el primero en la historia en tener la presencia de 48 selecciones, muy lejos de la participación que tuvo el primero, allá por 1930, cuando solo participaron 13. La primera Copa del Mundo, que se disputo íntegramente en Montevideo, la capital de Uruguay, contrasta de manera abismal con el primer certamen tripartito, que tiene su puntapié inicial este jueves. Sin embargo, el cambio ha sido lo único constante en la historia del Mundial a lo largo de los años.
La historia comenzó en Uruguay, la sede del primer Mundial, un torneo que fue idea de Jules Rimet, entonces presidente de la FIFA. El país sudamericano, que era bicampeón olímpico, ofreció hacerse cargo de los gastos de traslado y estadía de todos los participantes, en una época en donde había que viajar durante días en barco y también en medio de penurias económicas en Europa.
La lista de dificultades era grande, porque varios clubes se negaron a ceder a sus jugadores, puesto que, entre los viajes de ida y vuelta, más la propia competencia, se verían privados de sus talentos por unos dos meses. Por eso varias selecciones desistieron de participar, en una era donde no existían las eliminatorias y la FIFA invitaba a sus asociaciones miembro.
Finalmente fueron 16 los equipos que aceptaron acudir al evento, pero una serie de infortunios ocasionó que solo 13 se presentaran. No había selecciones asiáticas, africanas ni oceánicas, solo europeas y de América.
El torneo se disputó enteramente entre el estadio Centenario, el Parque Central y el barrio de Pocitos, todos ubicado en Montevideo, la capital uruguaya, en la única vez que solo hubo una ciudad sede.
Cuatro años más tarde, el certamen se jugó bajo la sombra ominosa del régimen fascista de Benito Mussolini —además de las sospechas de compras de partidos y las ayudas a Italia, según las crónicas de la época—.
Este fue el primer y único Mundial al que el anfitrión tuvo que clasificarse, imponiéndose luego la participación obligatoria para el país sede. Y también fue la única vez que un campeón mundial, Uruguay, no participó de la siguiente edición —se negó a modo de revancha, ya que Italia no había querido participar en 1930—.
Incorporó la variedad de sedes (ocho) y, a diferencia de 1930, no tuvo fase de grupos: fue a eliminación directa entre los 16 participantes desde los octavos de final. Por primera vez participó una selección de África, Egipto.
Cuatro años más tarde se presentaría por primera vez una selección asiática, las Indias Orientales Holandesas, que hoy se conoce como Indonesia.
Italia se transformó en el primer bicampeón mundial consecutivo, y Francia en el primer anfitrión en ser eliminado.
Tras la Segunda Guerra Mundial y con Europa aún recuperándose del horror y el desastre, el torneo volvió a Sudamérica, a Brasil, que presentó un descomunal estadio Maracaná en Río de Janeiro para casi 200.000 personas.
Fue el único Mundial donde no hubo una final propiamente dicha: las selecciones se dividieron en cuatro grupos y los ganadores de cada zona clasificaron a un grupo final donde todos jugaban contra todos.
Suiza 1954 tuvo por primera vez la televisación en directo, aunque para algunos: Países Bajos, Inglaterra, Francia, Suiza, Italia, Dinamarca, Bélgica y Alemania. Hubo más de cuatro millones de telespectadores para el partido inaugural.
El negocio del fútbol televisado en directo se comenzó a explotar cuatro años después, en Suecia 1958, con Eurovisión acordando televisar el evento. Como curiosidad del juego, aquí los porteros comenzaron a usar guantes para atajar.
Chile 1962 no trajo innovaciones, pero si una curiosidad insólita: el brasileño Garrincha estaba suspendido para la final, pero finalmente recibió un indulto y pudo jugar.
Los inventores del fútbol también inventaron las mascotas, que aparecieron por primera vez en 1966, con el león Wille. No hubo más innovaciones que la de sancionar goles sin que el balón entre al arco, como el que le dio a la selección inglesa su primera y única Copa del Mundo.
México 1970 tuvo la última copa Jules Rimet, que se fue para Brasil, el primer tricampeón. Además, incorporó las tarjetas amarillas y rojas, bien visibles, con el fin de frenar el juego brusco. La televisación generó un fuerte impacto en todo el mundo, ya que por primera vez seis cámaras a color captaron las imágenes de cada partido a prácticamente todo el mundo.
La de Alemania 1974 fue la primera edición en llamarse Copa del Mundo, como la conocemos hoy, y también la primera en tener una segunda ronda de grupos antes de la fase de eliminación directa. Por eso se jugaron más partidos, 38 en total.
Para 1978, el certamen llega a una Argentina bajo régimen militar. La magia se da en las tribunas, con lluvias incansables de papelitos y récord de concurrencia: poco más de 1,7 millones de espectadores.
España 1982 se agrandó a 24 participantes, la mitad de los que tendrá este 2026, por lo que hubo más partidos y varios estadios como sede, mientras que en 1986 México dio la nota al organizar, solo un año después del mortal terremoto, instalaciones de impecable calidad. Fue la primera edición donde la televisión impuso fuertemente el horario de los partidos, lo que obligó a que muchos encuentros se disputarán bajo el impiadoso sol.
Italia 1990 resaltó la importancia de la música, con la mejor canción de todos los mundiales, “Un Verano Italiano”, que deleitó por siempre a los fanáticos de todo el mundo.
Estados Unidos 1994 no trajo ninguna de las novedades que prometió, más que la aparición de los carritos para asistir a los jugadores dentro del campo de juego.
Francia 1998 tuvo otra ampliación en el número de participantes, que pasó a ser de 32 selecciones, lo que llevó a un récord de 63 partidos disputados. Tuvo una espectacular cantidad de espectadores: 4,3 millones. Como en Italia 1990, la música fue himno, esta vez al ritmo de Ricky Martin y “La Copa de la Vida”.
El primer Mundial organizado por dos naciones llegó en 2002, en Asia. El de Corea-Japón fue el torneo del balón perfecto, la Fevernova, que daba una gran devolución de energía y una amortiguación adicional, aumentando así su precisión y control.
Cuatro años más tarde el certamen desembarcó otra vez en Alemania, donde se vieron más avances en el diseño de un balón que potencie las cualidades de golpeo de los jugadores.
Sudáfrica 2010 llevó la Copa del Mundo por primera vez a África, y dejó también la vuelta del color a las tribunas, con danzas, alegría y las ensordecedoras Vuvuzelas.
Brasil 2014 continuó ese espíritu, pero además tuvo avances tecnológicos, como el “Goal Line Technology” para saber rápidamente y con absoluta precisión si una pelota cruza completamente la línea de gol. El torneo en Sudamérica fue además la primera competencia seguida en tiempo real vía redes sociales, con un impacto comunicacional de grandes proporciones. También se implementaron las pausas para la hidratación de los futbolistas durante los partidos, algo que veremos en cada juego de este Mundial 2026.
La tecnología llegó para quedarse en Rusia 2018, que tuvo la primera final con Video Arbitral Referee (VAR), mientras que Qatar 2022 fue un Mundial revolucionario desde la precisión de datos, permitiendo más y mejor información para analizar. En cada partido la FIFA ofreció un nivel único y sin precedentes de información para los medios, cuerpos técnicos y fanáticos. Todas estas métricas se daban en tiempo real y después de los partidos.
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