Fondo contra la “instrumentalización” de la justicia frena la agenda migratoria de Trump
Por Ted Barrett y Adam Cancryn, CNN
Muchos republicanos del Senado siguen furiosos por el fondo contra la “instrumentalización” de la justicia de US$ 1.800 millones impulsado por el Gobierno de Trump y se niegan a avanzar una ley separada para financiar la aplicación de las leyes migratorias hasta que tengan garantías de que los pagos no llegarán a personas que agredieron a agentes durante el asalto del 6 de enero al Capitolio de EE.UU. y de que se establecerán otras salvaguardas.
Sin embargo, pese a las críticas públicas de esos senadores republicanos durante las últimas dos semanas, la Casa Blanca aún no ha ofrecido una solución seria a sus preocupaciones, según dos asesores republicanos, quienes afirman que la financiación migratoria seguirá estancada hasta que eso ocurra.
La falta de lo que los senadores consideran avances creíbles por parte de la Casa Blanca está erosionando aún más la relación entre el Gobierno y los republicanos del Senado. Muchos ya están molestos porque el presidente Donald Trump atacó a dos populares senadores republicanos que recientemente perdieron sus elecciones primarias para la reelección. Además, varios quieren eliminar los fondos que Trump ha solicitado para la seguridad del salón de baile que desea construir en la Casa Blanca, porque consideran que la iniciativa está desconectada de las dificultades económicas de sus votantes.
Trump se reúne este lunes en la Casa Blanca con el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, para abordar los obstáculos que enfrenta la ley de financiación migratoria, específicamente, según una persona familiarizada con la reunión, la propuesta del Gobierno sobre el fondo contra la “instrumentalización” de la justicia.
“Ambos se reúnen para discutir varios asuntos, pero el fondo es sin duda uno de los principales”, dijo la fuente a CNN.
Un portavoz de Johnson confirmó la reunión con el presidente, pero declinó precisar los temas de conversación.
En medio de la reacción adversa, algunos asesores de Trump han defendido en privado la incorporación de salvaguardas al fondo para apaciguar a los legisladores republicanos y reducir las críticas públicas, según personas familiarizadas con las conversaciones.
Una de las propuestas más frecuentes ha sido impedir que las personas condenadas por agredir a agentes puedan acceder a los recursos del fondo, con el objetivo de evitar que los agitadores más violentos del asalto al Capitolio reciban pagos financiados por los contribuyentes.
Algunos aliados incluso están instando a la Casa Blanca a eliminar por completo el fondo.
Pero Trump ha defendido públicamente la iniciativa y el Gobierno aún no ha definido una ruta clara para avanzar, lo que deja a los senadores republicanos preparándose para una semana en la que los demócratas intentarán explotar sus divisiones.
En juego está el destino de US$ 70.000 millones destinados a ICE y la Patrulla Fronteriza, fondos que los líderes republicanos del Senado intentan aprobar mediante el proceso presupuestario conocido como reconciliación, que permite adoptar medidas con votos exclusivamente de un partido. Los demócratas están molestos por las tácticas de esas agencias, que consideran demasiado agresivas.
Trump había presionado para que el dinero destinado a financiar esas agencias hasta el final de su mandato fuera aprobado antes del 1 de junio. Sin embargo, el plazo se incumplió después de que los senadores republicanos reaccionaran con indignación al anuncio del Departamento de Justicia sobre el fondo contra la “instrumentalización” de la justicia, que según la agencia busca compensar a personas que fueron objeto de investigaciones injustas por administraciones anteriores.
Los críticos sostienen que se trata de una caja discrecional destinada a beneficiar a aliados de Trump.
El senador Mitch McConnell, de Kentucky y exlíder republicano del Senado durante muchos años, afirmó entonces que la iniciativa era “absolutamente estúpida y moralmente incorrecta”.
Los demócratas han prometido combatir el fondo en varios frentes, incluso dentro del proyecto presupuestario, donde podrían presentar un número ilimitado de enmiendas. También han asegurado que obligarán a los republicanos, especialmente a aquellos que buscan la reelección en noviembre, a fijar posición sobre esta controvertida política.
“Esta semana, los demócratas del Senado lanzarán un esfuerzo coordinado para acabar con esta caja discrecional antes de que se desembolse un solo centavo. Y hagan lo que hagan los republicanos, los obligaremos a votar”, escribió este lunes el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, en una carta dirigida a sus colegas.
Añadió: “No habrá escapatoria. No habrá salvaguardas ficticias ni promesas hechas a puerta cerrada detrás de las cuales esconderse. Ningún anuncio del Departamento de Justicia hará aceptable esta corrupción”.
Con la agenda migratoria en suspenso, se espera que el Senado se concentre esta semana en los nombramientos pendientes. Los senadores también esperan aprobar una extensión de tres años de un importante programa de seguridad nacional conocido como la Sección 702 de la Ley de Vigilancia de Inteligencia Extranjera (FISA, por sus siglas en inglés), que vence en menos de dos semanas. La medida cuenta con apoyo bipartidista y se espera que sea aprobada.
Con información de Alayna Treene, Sarah Ferris y Kaitlan Collins, de CNN.
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