Skip to Content

Veterano del Ejército fue deportado tras una audiencia de la cual, dice, no se enteró. Su regreso a EE.UU. podría tardar años

Por Andy Rose, CNN

Cuando April Watkins ve una llamada entrante de su prometido, siempre responde al primer timbrazo.

“¡Hola, preciosa! ¿Cómo estás?”, le dice Godfrey Wade a Watkins, quien responde con una risa ligeramente avergonzada, en una llamada reciente.

“Gracias por mantener el hogar unido”, añade Wade. “Eso es una bendición”.

“No intentes ponerme sentimental”, dice Watkins, sonrojándose.

Wade sonríe ampliamente durante la videollamada por WhatsApp, con el paisaje de Jamaica extendiéndose detrás de él. Estas llamadas son lo más cerca que ha estado de su casa en Georgia en más de seis meses.

“Extraño EE.UU.”, le dice Wade a CNN. “Ese ha sido mi hogar durante 52 años”.

El 13 de septiembre, Wade fue detenido bajo sospecha de no usar la luz direccional en la ciudad de Conyers, en el norte de Georgia, y posteriormente fue arrestado cuando un agente vio que no tenía licencia de conducir, según un informe policial. Eso desencadenó una investigación de control inmigratorio que rápidamente se convirtió en una espiral descendente: detención, depresión y, finalmente, deportación -el 5 de febrero- a su país natal, que había dejado junto con su madre cuando era adolescente.

Wade, quien vivió durante décadas en EE.UU. como residente permanente legal y sirvió en el Ejército de EE.UU., es una de las más de 600.000 personas que la Casa Blanca dice que han sido deportadas durante el segundo mandato del presidente Donald Trump. Aunque el Gobierno ha prometido reiteradamente centrarse en la expulsión de “los peores de los peores”, la familia de Wade está apelando su deportación y afirma que el veterano militar, de 65 años, no merece ser obligado a dejar la vida que construyó, lo que también ha alterado la de su familia.

“Sabes, los errores del pasado no siempre tienen que convertirse en el presente”, dice Watkins en su casa en Georgia, donde tres de los hijos adultos de Wade y dos nietos —que viven cerca— se reúnen con frecuencia para comer. “Él no es uno de esos criminales violentos ni nada por el estilo”.

El abogado de Wade dice que lo único que buscan ahora es lo que él no tuvo durante la saga de dos décadas que condujo a su deportación: una audiencia.

“No estamos pidiendo que le devuelvan la residencia permanente y lo dejen seguir su camino”, dijo su abogado de inmigración, Tony Kozycki, en una entrevista. “Solo estamos pidiendo su día ante el tribunal”.

Wade dice que llegó por primera vez a EE.UU. desde Jamaica con su familia como inmigrante legal con estatus de residente permanente, en 1975. Se alistó en el Ejército a los 22 años y, en menos de un año, sirvió como especialista en suministros de una unidad en Alemania. Wade recibió una Medalla por Buena Conducta, que el Ejército otorga en parte por comportamiento ejemplar.

Tras casi cuatro años de servicio, Wade recibió una baja honorable, en 1987, en el marco de un programa de transferencia anticipada que formaba parte de una reducción de personal militar aplicada ese año.

El Gobierno de Joe Biden emitió una orden en 2022 en la que señalaba que “el servicio militar de una persona no ciudadana en EE.UU. … es un factor atenuante significativo que debe considerarse” al evaluar la posible expulsión de un veterano del país. Esa política fue revocada el año pasado por el director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), Todd Lyons, aunque la agencia aún permite que su personal tenga en cuenta el servicio militar.

“Estoy pidiendo que se tenga en cuenta mi servicio”, dijo Wade a WXIA, afiliada de CNN.

Los hechos que finalmente llevaron a la deportación de Wade comenzaron en 2006, cuando fue acusado de delitos menores —agresión simple, allanamiento y varios cargos por conducta imprudente— derivados de lo que Wade describe como una discusión con su exesposa mientras atravesaban un divorcio.

Documentos judiciales señalan que Wade fue acusado por arrojar platos, ollas y sartenes al suelo y “tirar la leche de la mesa de un manotazo”.

Ella Wade, quien tenía 8 años en ese momento y figura como una de las víctimas en los cargos por conducta imprudente, dice que las acciones de su padre fueron un error, pero no representan al hombre que conoce ahora.

“Es un hombre de fe que puede asumir todo lo que ha hecho”, afirma.

El abogado de Wade dice que Wade no puso las manos sobre nadie y considera que la situación se salió de control.

“Realmente lo acusaron en exceso en este incidente”, argumentó Kozycki. “Están tratando de que aceptes un acuerdo”.

Wade sí negoció un acuerdo: se declaró culpable de un cargo de agresión simple y otro de conducta imprudente, según documentos judiciales. Eso resultó en 12 meses de libertad condicional y en la obligación de asistir a una clase sobre violencia, de acuerdo con Kozycki.

En 2007, Wade enfrentó otro cargo después de emitir un cheque sin fondos de poco más de US$ 500 para las autoridades fiscales del condado de Douglas, en Georgia, para renovar el registro de su vehículo.

Su abogado sostiene que no fue intencional y afirma que Wade no tenía motivos para pensar que podría evadir el pago a una agencia gubernamental que tenía su dirección. El documento de acusación muestra que Wade había escrito a mano en el cheque su dirección y sus números de teléfono de casa y del trabajo.

Tras ser encarcelado brevemente, se declaró culpable de fraude en cuenta de depósito, un delito menor, y fue sentenciado a pena ya cumplida y a pagar restitución y una multa.

En ambos casos, dijo Kozycki, Wade no impugnó los cargos porque intentaba asumir sus errores y seguir adelante, pero asegura que nunca le informaron que su historial penal podría poner en riesgo su residencia permanente.

“No fue debidamente asesorado sobre las consecuencias inmigratorias”, dijo Kozycki.

En junio de 2012, el Departamento de Justicia programó una audiencia para iniciar un proceso de deportación contra Wade debido a las condenas por agresión y fraude en cuenta de depósito. Wade y sus abogados dicen que él no supo de esto en ese momento y que no lo sabría durante años.

Documentos en expediente obtenidos por el equipo legal de Wade muestran que un tribunal de inmigración envió varias notificaciones de la audiencia a una dirección en la que, según Kozycki, Wade no vivía. Estas fueron devueltas por el Servicio Postal con la indicación “Return to Sender”, sin una dirección de reenvío.

En julio de 2014, el tribunal envió una carta en la que informaba que la orden de deportación había sido aprobada en ausencia. Esa notificación también fue devuelta.

“Nunca ha estado ante un juez”, dijo Kozycki.

En 2022, Wade, aún sin conocimiento de los procedimientos inmigratorios, solicitó renovar su residencia permanente, pero retrasos relacionados con la pandemia de covid-19 demoraron la decisión, dijo Kozycki. Wade tampoco pudo renovar su licencia de conducir en ese momento, ya que el estado exigía una residencia permanente vigente, según el abogado.

La renovación de su residencia permanente fue finalmente rechazada en diciembre de 2024, y el motivo fue la orden de deportación de 2014, de acuerdo con Kozycki.

“En el rechazo fue la primera vez que supo que existía una orden de deportación”, dijo Kozycki.

Wade contrató entonces a un abogado de inmigración, quien intentó obtener el expediente completo para determinar la razón de la orden de deportación.

“Según tengo entendido, el abogado aún estaba esperando partes de ese expediente en el momento en que el señor Wade fue arrestado, en septiembre de 2025”, dijo Kozycki, a quien Wade contrató después del arresto.

En un comunicado a CNN, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas ejn inglés) calificó a Wade como “un inmigrante ilegal con antecedentes penales” que “recibió todas las garantías del debido proceso”.

“Ya no podrá aterrorizar a los estadounidenses”, dijo el DHS.

Wade reconoce que condujo sin licencia, con los problemas de su residencia permanente impidiendo su renovación, pero dice que necesitaba una forma de llegar al trabajo.

“Intenté con todas mis fuerzas renovar esa licencia”, dice Wade. “Cada día que salía de esa casa estaba muy estresado. Hice todo lo que pude”.

Cumplir 65 años es un hito importante para la mayoría de las personas: el inicio de una etapa para pasar más tiempo con la familia. Para Wade fue el comienzo de una vida completamente nueva lejos de la suya.

“Los extraño a todos”, dice.

Wade intenta mantener el ánimo mientras su caso legal se prolonga, algo que se le hace un poco más llevadero gracias a los cielos intensamente azules y las montañas verdes que rodean su nuevo hogar en el distrito de Saint Mary, no muy lejos del mar Caribe.

“Es muy hermoso”, dice Wade con una amplia sonrisa.

Su actitud positiva es lo que ayuda a su hija Christian a seguir adelante mientras continúa abogando por su regreso.

“Cada vez que hablo con él, siempre me reconforta, y no soy yo quien está detenida”, dice en una entrevista junto a su familia en la casa de Watkins.

El sol y el aire fresco del mar alrededor de la finca de su tío están empezando a aliviar una voz ronca y una tos persistente que, según dice, desarrolló durante sus cinco meses en detención.

Pero para Wade y su familia, la belleza de la isla se ha convertido en una jaula dorada.

“Está en un lugar mejor que la detención”, dice Watkins. “Puedes ir a visitarlo, pero aún no ha regresado con su familia”.

Durante sus meses de incertidumbre bajo custodia, Wade se mantuvo ocupado dibujando retratos de otros detenidos, iniciando un estudio bíblico y haciendo pulseras artesanales con los nombres de sus hijos, que ellos todavía usan todos los días, según su familia.

Watkins y los hijos pudieron ver a Wade durante una semana en Jamaica, a comienzos de este año, pero es demasiado costoso para ellos hacer viajes frecuentes.

“Es algo que te golpea una y otra vez, sin importar cuántas veces hablemos”, dijo Watkins.

Wade y Watkins están juntos desde 2018. Se conocieron en un juego de los Braevs de Atlanta, donde Godfrey trabajaba como chef. Con el tiempo, al conocerse mejor, su frase para invitarla a salir fue memorable, dijo Watkins.

“Esa fue su manera de invitarme a una cita: si ganaba una partida de Scrabble”, cuenta Watkins.

Ganó esa partida. Y cientos desde entonces, dice ella.

Aunque han estado comprometidos y viviendo juntos durante años, los problemas con la residencia permanente complicaron sus planes de matrimonio, dice Watkins. Pero ella se ha acercado mucho a los hijos y nietos de Wade y fue la primera persona en llegar cuando Wade fue detenido y le dijeron que iría a la cárcel.

“Cuando escuchas eso, es como un golpe en el estómago porque no sabes qué hacer”, dice Watkins. “Te sientes impotente”.

El aroma de Jamaica llena rápidamente la casa de Watkins, en Covington, Georgia, cuando tres de los hijos de Wade —sus hijas Christian y Ella, junto con su hijo Zoe— llegan para una cena compartida.

Pero el tentador olor de pollo guisado y arroz queda en segundo plano por un momento, mientras la atención se centra en el otro lado de la sala, donde los hijos de Godfrey Wade se agrupan alrededor del teléfono para otra llamada por WhatsApp.

“¡Mírenlos!”, dice Wade con entusiasmo, mientras sus hijos describen la comida. “Estoy muy orgulloso de ustedes”.

“Yo también estoy orgullosa de ti”, dice Ella.

Dos de los nietos pequeños de Wade se reúnen alrededor de la mesa mientras todos comienzan a comer sus ensaladas. Cuando los adultos hablan sobre la batalla migratoria frente a las niñas, lo hacen con cuidado.

“No saben qué pasó”, dice Christian Wade. “Solo saben que él se mudó”.

A pesar de que su residencia permanente expiró hace varios años, Wade logró seguir encontrando trabajo, con empleos como diseñador y entrenador de tenis.

“Es un apasionado del tenis”, dice Zoe Wade entre risas. “Si vas a una comunidad de tenis, hay muchas probabilidades de que alguien conozca a mi papá”.

Pero Godfrey Wade dice que su verdadero “lenguaje del amor” es la comida, y gran parte de su sustento lo obtuvo cocinando. Legisladores de Georgia estaban entre sus mejores clientes, mientras trabajaba como chef en una cafetería estatal frente al Capitolio.

“Estoy en esos pasillos todos los días”, dice Wade. “Veo a los legisladores. ¡Les doy de comer!”.

La Autoridad de Edificios de Georgia, que administra el personal del Capitolio y los edificios estatales cercanos, confirmó a CNN que Wade trabajó para ellos a través de un servicio temporal durante casi tres años. Su último día de trabajo fue el día antes de su arresto, que desató el caos en su vida.

Debido a que ya tenía una orden de deportación, Wade nunca tuvo una audiencia inmigratoria. Primero, fue llevado al Centro de Detención Stewart, en Georgia, antes de ser trasladado a Louisiana y, luego, enviado en avión de regreso al país que no había visto en medio siglo, dijo Kozycki.

“No tenía ningún documento porque cuando ICE te detiene, te deportan con la misma ropa con la que te recogieron”, dice Wade.

Irónicamente, dice que está teniendo casi tantos problemas para establecer sus documentos legales en su país natal como los tuvo en EE.UU.

“Nada sucede rápido en Jamaica”, dice. “Es el ritmo de la isla”.

Sobre por qué nunca buscó convertirse en ciudadano estadounidense naturalizado, especialmente mientras servía en el Ejército, dijo a WXIA que estaba “mal informado” y que pensaba que eso significaría abandonar su herencia jamaicana.

“En ese entonces, no lo entendía”, dijo a WXIA. “Podría haber evitado todo esto, pero no lo hice”.

El representante de EE.UU. David Scott, quien representa el distrito de Wade en Georgia, envió una carta al Departamento de Seguridad Nacional en la que solicita reconsiderar su caso. La oficina de Scott no respondió cuando CNN preguntó si había recibido alguna respuesta del DHS.

Kozycki, el abogado que tomó el caso de Wade tras ver por primera vez la cobertura mediática, dice que la forma en la que Wade y otros inmigrantes han sido tratados lo motivó a anunciar el mes pasado su candidatura al Congreso.

“Este caso reunió preocupaciones con las que ya venía lidiando, pero esto fue lo que me impulsó a dar el paso”, dijo a CNN.

No está claro cuándo Kozycki recibirá una respuesta a la apelación de la familia, que solicita que un juez de inmigración celebre una audiencia sobre el caso de Wade. Dice que el atraso en la Junta de Apelaciones de Inmigración y el hecho de que Wade ya esté fuera del país significan que el proceso podría prolongarse durante años.

Mientras tanto, piden al DHS que acepte permitir que un juez reabra el caso antes, pero el equipo legal del Departamento tendría que estar de acuerdo.

La batalla legal por el estatus inmigratorio de Wade entra en su octavo mes, pero su familia la mide sobre todo en momentos perdidos. Primero, sin Acción de Gracias juntos. Luego, las niñas preguntando por qué su abuelo no estaba en Navidad.

Más recientemente, fue el primer día de la primavera.

“Y yo lo conozco”, dice Watkins. “Estaríamos bailando y él estaría cocinando”.

Pronto, Watkins celebrará su cumpleaños número 50 y la finalización de su doctorado en Educación, sabiendo que la lucha por traer de vuelta a su prometido probablemente aún no habrá terminado.

La casa de Watkins sigue llena de recuerdos de Godfrey Wade, como las cortinas y cojines que él diseñó e hizo para la sala, y su querido juego de Scrabble de lujo, que permanece sin usarse junto al sofá.

“Tenía estos planes. ¿Qué vamos a hacer?”, pregunta Watkins.

Por ahora, la espera continúa, con el clima soleado de Jamaica y el ánimo positivo de Wade dándoles esperanza.

“Sigo creyendo en el modo de vida estadounidense”, dice Wade, “y no hay resentimientos porque sé que se hará justicia”.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KION 46 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.