¿Cómo el equipo de Trump sigue empeorando su problema con Epstein?
Análisis de Aaron Blake, CNN
El pueblo estadounidense no necesita ayuda para desconfiar del manejo del Gobierno sobre Jeffrey Epstein.
Sin embargo, el Gobierno de Trump sigue dándoles más razones para hacerlo.
Uno de los aspectos más extraños de toda esta saga ha sido la asombrosa cantidad de errores, retrasos en la divulgación de información y afirmaciones falsas por parte del Gobierno.
Y eso no muestra señales de disminuir.
El ejemplo más reciente es un reportaje de esta semana que señala que el Gobierno no publicó docenas de entrevistas de testigos del FBI. Entre ellas, tres relacionadas con una mujer que acusó al presidente Donald Trump de haberla agredido sexualmente hace décadas, cuando ella era menor de edad (Trump no ha sido acusado por las autoridades de ningún delito).
El Departamento de Justicia (DOJ, por sus siglas en inglés) dijo que está revisando si alguno de esos documentos faltantes —reportados por primera vez por NPR y el periodista independiente Roger Sollenberger— fue retenido de manera indebida.
En un comunicado, la Casa Blanca calificó las acusaciones contra Trump de “falsas y sensacionalistas” y señaló una declaración previa del DOJ según la cual “algunos de los documentos contienen afirmaciones falsas y sensacionalistas contra el presidente Trump”.
No obstante, la verosimilitud de las acusaciones de la mujer no es el punto principal; el punto es que un Departamento de Justicia cada vez más politizado —en el que la semana pasada se colgó una enorme pancarta de Trump— no divulgó documentos que contienen acusaciones contra el presidente.
Aislada, eso sería problemático. Pero junto con todo lo demás, es realmente grave.
Encuestas recientes de Reuters e Ipsos mostraron que el 75 % de los estadounidenses afirmó que el Gobierno está “ocultando información” sobre los supuestos clientes de Epstein, incluido un 49 % que dijo que “definitivamente” lo está haciendo. Y esas cifras han aumentado, desde el 69 % y el 36 % en julio, respectivamente.
Y una encuesta de CNN a principios de este mes mostró que el 67 % aseguró que el Gobierno estaba reteniendo intencionalmente información que debería hacerse pública.
¿Cómo ha llegado la gente a esas conclusiones? Quizás por lo siguiente.
Altos funcionarios que ahora integran el DOJ de Trump promovieron durante años teorías sobre un encubrimiento gubernamental en torno a Epstein. Tras la elección de Trump en 2024, prometieron grandes revelaciones.
Pero luego asumieron el cargo.
Pronto intentaron hacer pasar carpetas de documentos, en su mayoría viejos, entregados a influencers de derecha, como si fueran esas grandes revelaciones.
Después, algunos funcionarios cambiaron repentinamente de tono sobre lo que mostraban los documentos, minimizando la posibilidad de una lista de clientes y afirmando que Epstein efectivamente se había suicidado. Finalmente, en julio, anunciaron abruptamente en un memorando sin firma del FBI que no divulgarían nada más.
Luego supimos que ese cambio repentino coincidió con el momento en que a Trump se le informó que su nombre aparecía en los archivos de Epstein.
Finalmente, el Gobierno accedió a publicar los archivos de Epstein, pero solo después de que quedara claro que probablemente no tenía otra opción. El Congreso contaba con una mayoría más que suficiente para imponer la medida incluso ante un veto presidencial.
Hablando de la aparición del nombre de Trump en los archivos, este es uno de los varios casos en los que minimizó su proximidad con Epstein utilizando afirmaciones que posteriormente fueron desmentidas o cuestionadas:
- En julio, Trump negó que le hubieran dicho que su nombre aparecía en los archivos, poco antes de que descubriéramos que la secretaria de Justicia, Pam Bondi, le había dicho eso en mayo.
- En 2019, dijo que “no era fan” de Epstein y añadió: “Lo conocía como todo el mundo en Palm Beach lo conocía”. Sin embargo, hay muchas pruebas que sugieren que eran amigos antes de distanciarse, incluyendo videos y fotos archivados de ellos juntos descubiertos por KFile de CNN. Incluso The New York Times informó que Epstein llegó a llamar a Trump su “mejor amigo”.
- Trump dijo en 2024 que “nunca estuvo en el avión de Epstein”, a pesar de que los registros de vuelo muestran que había estado siete veces en la década de 1990.
Cuando Trump no ha hecho afirmaciones demostrablemente falsas, a menudo ha sido opaco:
- Él y sus aliados ofrecieron diversas explicaciones sobre por qué Trump no habría escrito una carta de cumpleaños de tono obsceno a Epstein publicada por el Wall Street Journal. Aunque no hay pruebas de que Trump haya sido el autor, los argumentos utilizados para negarlo parecían desmoronarse.
- En julio, Trump pareció reconocer a regañadientes que sabía que la cómplice de Epstein, Ghislaine Maxwell, reclutó a su víctima, Virginia Giuffre, en Mar-a-Lago. Anteriormente, había evitado explicar por qué se distanció de Epstein, incluso diciendo en 2019: “La razón, francamente, no hace ninguna diferencia”.
- Recientemente también supimos que, cuando Epstein fue investigado por primera vez a mediados de los años 2000, Trump le dijo a un jefe de policía local que “todo el mundo sabía que él hacía esto”.
Ha habido otros indicios de que Trump sabía que a Epstein le gustaban las mujeres jóvenes. Pero lo que dijo a la policía de Florida es quizá la evidencia más contundente hasta ahora de que sabía algo sobre los crímenes de Epstein desde entonces.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que no podía confirmar si esa conversación ocurrió. Añadió que, de haber ocurrido, “corrobora” que Trump llamó a Epstein “pervertido” y rompió lazos con él. Pero Trump nunca ha sido sincero sobre por qué decidió que Epstein era un pervertido.
Poco después de que Maxwell concediera una entrevista al vicesecretario de Justicia, Todd Blanche, el verano pasado, fue trasladada a un centro penitenciario de mínima seguridad.
Se puede entender cómo eso podría verse mal. Maxwell es, después de todo, una delincuente sexual condenada. También estaba diciendo cosas que podrían beneficiar a Trump, mientras él insinuaba la posibilidad de un indulto.
No obstante, el Gobierno pasó meses sin explicar por qué ocurrió el traslado.
Finalmente, poco antes de Navidad, Blanche dijo a NBC News que la Oficina de Prisiones recomendó el traslado y sugirió que él lo aprobó. Señaló que Maxwell enfrentaba “numerosas amenazas contra su vida”.
Sin embargo, en un testimonio a principios de este mes, Bondi dijo que no sabía del traslado (a pesar de ser la superior de Blanche) y afirmó que Maxwell fue enviada a una “instalación del mismo nivel”, lo que no parece ser cierto.
Después de que el Congreso forzara la publicación de los archivos de Epstein, los problemas del Gobierno se multiplicaron.
Primero, incumplió el plazo de 30 días para divulgar todos los archivos.
Luego, no protegió adecuadamente información de víctimas, mientras aparentemente editó por protección más de lo que exigía la ley en otras áreas, incluidos los nombres de posibles y presuntos cómplices de Epstein. El Gobierno afirmó que no “editó los nombres de ningún hombre”, pero claramente sí lo hizo.
Y ahora se supo que algunos documentos clave no han sido divulgados, incluidos aquellos que contienen acusaciones sobre Trump.
Un portavoz del DOJ dijo a CNN que cualquier documento retenido no fue eliminado y que se trata de “duplicados, documentos privilegiados o parte de una investigación federal en curso”.
Pero las acusaciones que involucran a Trump no encajarían en esas categorías, a menos que se alegue algún tipo de privilegio o que Trump esté bajo investigación.
Aunque es un asunto menor comparado con lo anterior, el secretario de Comercio, Howard Lutnick, tampoco ha ayudado al Gobierno en sus intentos por restar importancia a los archivos de Epstein.
En una entrevista publicada por el New York Post en octubre, Lutnick relató sus experiencias con Epstein y afirmó que rompió lazos con él hace dos décadas. Desde entonces, documentos y su propio testimonio ante el Congreso han mostrado que eso no era cierto, aunque insistió en que no “tenía ninguna relación” con Epstein.
En la misma entrevista, Lutnick también contradijo al Departamento de Justicia al calificar a Epstein como “el mayor chantajista de la historia”. Sugirió que Epstein atraía a hombres para recibir masajes de mujeres jóvenes y luego utilizaba los videos para evadir la justicia.
Indicó que estaba especulando en parte, pero dado lo que ahora se sabe sobre su contacto pasado con Epstein, surgen nuevas preguntas sobre lo que Lutnick sabía.
El senador republicano John Kennedy, de Louisiana, sugirió en una audiencia que el FBI debería entrevistar a Lutnick sobre sus afirmaciones. No hay indicios de que eso haya ocurrido, y la administración lo ha respaldado.
The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.