Skip to Content

El fenómeno de los “therians” va más allá de la viralidad. ¿Qué dice realmente la ciencia sobre esta tendencia?

Por Karen Esquivel, CNN en Español

Corren, saltan, se desplazan en cuatro extremidades, usan máscaras, colas y otros accesorios que representan animales como perros, lobos, gatos o zorros y recrean comportamientos que, según dicen, son parte de su identidad. Son los “therians”.

El joven mexicano Jesús Antonio, quien habló con CNN y optó por reservar su apellido, dice que es “therian” desde hace un par de semanas y se identifica como un perro de raza french poodle, después de que su familia regaló a su mascota. “Creo que es más fácil encontrar cariño como otra especie que como humano. Me siento feliz, he estado más tranquilo. Se siente muy genial ser ‘therian’”, dijo.

Este fenómeno se viralizó en las últimas semanas en redes sociales como TikTok, Instagram y YouTube y se expandió en México, Argentina, Uruguay, Chile, Costa Rica y España. Aunque para muchos se trata de una tendencia reciente, no es algo nuevo.

El término proviene del inglés theriantropy, que deriva del griego therion (bestia o animal salvaje) y anthropos (humano). “La theriantropia se define tradicionalmente como la creencia de que uno tiene o puede transformarse en un animal”, señala un estudio de la Universidad de Northampton.

El estudio detalla que dicha creencia tiene orígenes antiguos y está representada en artefactos arqueológicos como figuras de marfil con rasgos felinos y humanos y arte rupestre que representa imágenes como buitres con piernas humanas de hace más de 30.000 años.

Los “therians” aparecieron en la década de 1990 en foros en internet en EE.UU. que funcionaban como un espacio para hablar sobre estas experiencias, pero el fenómeno ha tenido un reciente impacto mediático importante a través de las redes sociales por videos y fotografías de su apariencia y acciones.

Así, los “therians” son personas —principalmente adolescentes y jóvenes— que se identifican, en el plano psicológico, espiritual o neurológico con animales no humanos, una identidad involuntaria “no una elección ni un hobby”, según la Comunidad Therian en Argentina.

Sin portar máscara ni otra distinción de perro, Jesús Antonio cuenta que desde que es “therian” dejó de comer en platos normales como su familia, se compró trastes para perro y sale por las noches al parque a correr, dar vueltas y encontrar a otros perros. “A veces se me quedan viendo raro, pero no les hago mucho caso”, relata.

El joven comerciante, de 25 años, habló desde el campus central de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en Ciudad de México, donde el pasado 20 de febrero se convocó a una reunión de “therians” a la que acudieron decenas de medios de comunicación y solo un par de personas que se identificaban como tal.

“Ser ‘therian’ es lo más bonito que me ha pasado —expresa—, sentí que era el único, pero después de esto [la popularidad] me siento muy contento, nosotros no le hacemos daño a nadie, yo les recomiendo que sean abiertos a otras cosas”.

Verónica Rose Salinas dice en su cuenta de X que es “therian” desde hace 19 años. La mujer, de 28 años, afirma identificarse con perro akita inu porque esa raza representa “amor eterno y fidelidad, algo que ya no se ve mucho en la humanidad”.

Precisa que no es “therian” las 24 horas del día, sino que lo hace a ratos, cuando no está en otras actividades. “Me gusta comportarme como una canina en los momentos que puedo, caminar en cuatro patas”, dice la mujer, originaria de Monterrey, Nuevo León, quien suele portar una máscara y cola de perro.

Rose, quien también es cantautora, cuenta que cuando estaba el kínder mordió a una niña que estaba molestando a un niño que le gustaba. “Entonces ya ladraba y esas cosas”, añade.

El fenómeno de los “therians” también abrió preguntas en las ciencias sociales sobre identidad y pertenencia en un contexto de cambios acelerados. Expertos señalan que estas expresiones deben leerse más allá del asombro: como parte de transformaciones sociales más amplias y de la necesidad de distinguir entre vivencia identitaria y cuadro clínico.

Para Guillermo Acuña, vicedecano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Costa Rica, la generación de estas identidades responde a un vacío que se ha identificado en torno al Estado y sus instituciones.

“Evidentemente estamos en una crisis institucional […] crisis de estructuras tradicionales, la familia, la religión. Estamos experimentando procesos de quiebre, el tema de la crisis de trabajo, que es una institución en sí, que ha sido desestructurado porque el Estado ya no es el empleador a nivel mundial”, dijo Acuña en una entrevista transmitida en redes sociales.

El experto precisa que es necesario tener presente que, al igual que con los “therians”, habrá nuevas identidades y manifestaciones que rompen con lo tradicional, como ha pasado anteriormente con otras tribus urbanas que, en su momento, fueron objeto de análisis, juicios de valor y explicaciones desde diversos campos.

La psicóloga Claudia Rossy dijo a la agencia EFE que “muchos adolescentes empiezan viendo contenido ‘therian’, sienten curiosidad por ello y eso les hace ir investigando y entrando en este mundo. A lo mejor ven que les gusta, les da un sentimiento de identidad y van entrando poco a poco en prácticas como andar como un animal”.

¿Podría considerarse como un trastorno, como lo llaman algunos? La investigación científica distingue entre la teriantropía clínica —una afección psiquiátrica poco común que implica creencias delirantes de transformación animal, típicamente asociada a trastornos psicóticos— y la identidad “therian” no clínica, entendida como un autoconcepto espiritual, psicológico o narrativo, más que como una enfermedad mental.

Encuestas a gran escala y estudios cualitativos muestran que la mayoría de los que se identifican como “therian” experimentan su identidad como estable y significativa, y a menudo reportan cambios en la percepción o sensación relacionados con su identidad animal.

Además, cualquier malestar psicológico se vincula principalmente al estigma social, más que a la identidad en sí. Los principales organismos psiquiátricos no clasifican la teriantropía no clínica como un trastorno, y los expertos advierten contra confundirla con casos clínicos o sensacionalizar el fenómeno.

La viralización de los “therians” trajo de vuelta a la conversación a los llamados “furries”, una subcultura basada en la afición por personajes animales con rasgos humanos (antropomórficos) y la creación de avatares dentro de una comunidad creativa.

Los “furries” suelen desarrollar un personaje y su caracterización o disfraz que representa su identidad dentro de la comunidad, pero no se identifican con ese animal, lo que representa su diferencia fundamental de los “therians” que sí sienten una conexión e identificación con un animal no humano.

El que los “therians” estén en el centro de la conversación pública en países de América Latina está relacionado con la amplificación del tema en redes sociales que ha ido acompañada de críticas o burlas.

Acuña, de la Universidad de Costa Rica, explica que lo que se vuelve viral no es una explicación del fenómeno sino el juicio de valor alrededor de lo que se habla y afirma que la sociedad no está preparada para fenómenos como este debido a la saturación de información diaria que hace difícil entender estas identidades y ser empáticos.

“Creo que estamos viviendo una época en la que no sabemos manejar ciertas emociones como colectivo y las redes sociales son caldo de cultivo para que estas manifestaciones de enojo, de ira, porque es esa manera que tengo a través del discurso de ensañarme con esa otra persona o con el que piensa distinto a mí”, señaló.

La organización Tejiendo Redes Infancia, con sede en Ciudad de México, alertó sobre la estigmatización y la violencia digital que se hace presente cuando la conversación pública “se reduce a adolescentes, moda o patología”, lo que afecta el derecho a la no discriminación, la integridad personal, la participación y la vida cultural en línea e hizo un llamado a evitar la censura y humillación pública.

Para Verónica Rose, el prejuicio ante los “therians” está vinculado a la desinformación de muchas personas que piensan quienes son parte de la comunidad se identifican como perros o gatos. “Nos gusta simplemente comportarnos así porque somos adultos funcionales porque nuestros cinco minutos ‘therian’ no le hacen daño a nadie y no lastiman a nadie”, añadió.

Mientras se hacen más frecuentes encuentros de “therians” como los vistos recientemente en diferentes ciudades de Latinoamérica y España, estos jóvenes esperan —a cuatro patas— que haya comprensión sobre el fenómeno sin desacreditación ni burlas.

Porque, para ellos, no se trata de parecer animales, sino que se reconozca su forma de ser humanos.

The-CNN-Wire
™ & © 2026 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Con información de Sebastián Jiménez Valencia, de CNN en Español.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KION 46 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.