Trump se enfrenta a la decisión que tomará sobre Irán: desde ataques selectivos hasta potencialmente derrocar al régimen
Por Kevin Liptak, Kristen Holmes, Zachary Cohen y Natasha Bertrand, CNN
El presidente Donald Trump enfrenta una de las decisiones más trascendentales de su segundo mandato mientras ordena el mayor despliegue militar en Medio Oriente en 22 años.
Si decide seguir adelante con un ataque contra Irán, sus opciones ahora van desde ataques más específicos hasta operaciones sostenidas que podrían durar potencialmente semanas, según personas familiarizadas con el tema. Algunas incluyen planes para eliminar a los líderes de Teherán. Muchas de estas acciones serían a una escala mucho mayor que la incursión aérea de varias horas que tuvo como objetivo las instalaciones nucleares iraníes el verano pasado, de acuerdo con personas conocedoras de los planes.
Personas familiarizadas con los planes dijeron que las Fuerzas Armadas estadounidenses podrían estar listas tan pronto como este fin de semana para atacar Irán, pero funcionarios de EE.UU. y diplomáticos regionales con conocimiento de las conversaciones diplomáticas con Teherán no esperan que los ataques sean tan pronto. El enviado de EE.UU. para Medio Oriente y yerno de Trump, Jared Kushner —quien ha ayudado a liderar el equipo negociador estadounidense— está entre varios asesores de Trump que esperan poder alcanzar un acuerdo nuclear con Irán, según una fuente familiarizada con su pensamiento.
Las fuerzas estadounidenses aún no han recibido una lista de objetivos para posibles ataques en Irán, una señal de que Trump aún no ha “apretado el gatillo” para ordenar alguna operación militar específica, de acuerdo con una fuente familiarizada con la planificación. Funcionarios de la Casa Blanca dicen que Trump continúa prefiriendo una solución diplomática.
No obstante, muchos ahora dicen que ven perspectivas cada vez menores de un acuerdo que satisfaga todas las demandas del presidente.
Hasta ahora, Trump no ha expuesto públicamente todo lo que espera lograr al iniciar una nueva guerra. Tampoco ha hecho intentos serios de lograr el apoyo ni del público estadounidense ni de miembros del Congreso, quienes han estado fuera de Washington esta semana mientras él evalúa sus opciones. Y los expertos siguen siendo escépticos de que Irán haga las concesiones que Trump ha exigido públicamente, como renunciar completamente al enriquecimiento de uranio.
Trump ha lanzado advertencias vagas a la República Islámica para que acepte un acuerdo, cuyos términos aún no están claros. Dijo la mañana de este jueves en Washington que sabría “probablemente en los próximos 10 días” si un acuerdo era posible”. Más tarde, a bordo del Air Force One, extendió el plazo a 15 días.
“No pueden continuar amenazando la estabilidad de toda la región y deben llegar a un acuerdo, o si eso no sucede, tal vez pueden entender que si no sucede, no sucede, pero pasarán cosas malas si no ocurre”, dijo Trump en la reunión inaugural de su Junta de Paz este jueves.
Al ser cuestionado después sobre qué “cosas malas” podrían ocurrir, Trump se negó a dar detalles.
“No voy a hablar con ustedes sobre eso”, dijo.
Trump, quien prometió como candidato evitar involucrarse en guerras extranjeras, ha sido cautelosamente receloso de aprobar una operación que carezca de un resultado decisivo y que pueda poner en riesgo a estadounidenses.
Ha recibido numerosos informes sobre las posibles opciones. Estas varían en escala, desde ataques a instalaciones nucleares o de misiles hasta intentos de eliminar líderes gubernamentales y derrocar el régimen. Todas las opciones abordarían, al menos en parte, la amenaza de que Irán lance ataques militares contra Israel o bases estadounidenses en la región, así como la posibilidad de que grupos próximos a Irán obtengan una bomba nuclear o radiológica.
Trump ha insinuado un deseo de cambio de régimen en Irán, pero hay poca claridad dentro del Gobierno sobre lo que podría suceder si la dirigencia en Teherán cae. El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo durante una audiencia en el Congreso el mes pasado que nadie sabe realmente quién podría reemplazar al líder supremo Alí Jamenei si fuera destituido.
Debido a que Trump aún no ha decidido un curso de acción, todas las fuerzas militares necesarias para llevar a cabo una variedad de operaciones están en posición, o lo estarán en los próximos días, según han dicho fuentes. Eso incluye al USS Gerald R. Ford, el portaviones más avanzado del mundo, que se espera navegue hacia el Mediterráneo oriental a principios de la próxima semana.
Al menos parte del aumento militar tiene como objetivo ayudar a defender a las fuerzas estadounidenses en caso de que Irán decida anticiparse y lanzar un ataque o responder a ataques estadounidenses disparando drones o misiles hacia bases estadounidenses.
Sin embargo, la pregunta continúa siendo si cualquier posible operación ordenada por Trump se centraría en eliminar al liderazgo iraní, atacar sus capacidades de enriquecimiento o acabar con su programa de misiles balísticos.
“El presidente Trump ha sido claro en que el régimen iraní debería llegar a un acuerdo o, de lo contrario, ‘será muy traumático’ para el régimen”, dijo la portavoz de la Casa Blanca, Anna Kelly, en un comunicado, agregando que Trump demostró que “habla en serio” con ataques previos.
Detrás de las escenas, incluso algunos de los asesores de Trump no tienen claro cómo transmitirle al público por qué sería necesario que Estados Unidos usara potencialmente la intervención militar en Irán. Una fuente dijo que los funcionarios del Gobierno estaban siendo intencionadamente vagos sobre las motivaciones en público.
Aunque Trump afirmó repetidamente que los ataques estadounidenses el pasado junio “aniquilaron completa y totalmente” las instalaciones de enriquecimiento nuclear de Irán, el jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, dijo este jueves que “la mayor parte del material que Irán había acumulado hasta junio del año pasado, a pesar de los bombardeos y los ataques [estadounidenses], sigue estando ahí, en grandes cantidades, donde estaba en el momento de los ataques”.
“Parte de ese material puede ser menos accesible, pero el material sigue ahí. Desde el punto de vista de la no proliferación, el material permanece”, añadió Grossi. “Por eso hay tanto interés —diría yo que urgencia— en lograr un acuerdo que evite nuevas acciones militares en la región”.
El miércoles, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, evitó explicar por qué podría ser necesario un ataque a Irán.
“Hay muchas razones y argumentos que uno podría esgrimir para un ataque contra Irán”, dijo Leavitt a los periodistas durante una rueda de prensa, sin detallar cuáles eran esas razones o argumentos.
Tampoco quiso decir si Trump planeaba detallar sus objetivos o la justificación para una misión en Irán durante su discurso del Estado de la Unión de la próxima semana, tradicionalmente una de las mayores audiencias televisivas anuales para un comandante en jefe.
Dos asesores de Trump compararon el momento actual tanto con la decisión de atacar a Irán el año pasado como con la captura del líder de Venezuela Nicolás Maduro en enero, señalando que en cada caso Trump no decidió firmemente un curso de acción hasta poco antes de dar la orden, a pesar de meses de planificación.
En ambos casos, CNN informó que Trump había dudado durante semanas sobre si realmente usar la fuerza militar. Esta semana, Trump ha discutido en privado tanto a favor como en contra de una acción militar y ha consultado a asesores y aliados sobre el mejor curso de acción.
Ha recibido consejos distintos. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien realizó una urgente visita a la Casa Blanca la semana pasada, afirmó que Irán nunca ha estado más débil, y que es el momento adecuado para obtener concesiones de Teherán o intentar eliminar su programa de misiles. Rubio planea visitar Israel a finales de la próxima semana para poner al tanto a Netanyahu sobre las conversaciones con Irán, dijo el miércoles un funcionario del Departamento de Estado a CNN.
Otros aliados cercanos de Trump, incluido el senador Lindsey Graham de Carolina del Sur, han estado abogando por la intervención estadounidense tanto en público como en privado.
No hay indicios de que Trump esté preparándose para pedir al Congreso la aprobación de alguna operación en Irán. Dos legisladores —el representante Ro Khanna, demócrata de California, y el representante Thomas Massie, republicano de Kentucky— dijeron este jueves que planean intentar forzar una votación la próxima semana sobre una resolución que requeriría autorización del Congreso antes de que Trump ordene el uso de la fuerza militar.
“No es una decisión final de Donald Trump. La Constitución es muy clara al respecto; él no puede involucrar a las fuerzas estadounidenses en hostilidades sin la autorización del Congreso”, dijo en CNN otro legislador, el representante demócrata de Massachusetts Jake Auchincloss. “Esa autorización para el uso de la fuerza militar no ha sido concedida por el Congreso”.
“La diplomacia coercitiva contra Irán es apropiada, contra su financiamiento de fuerzas terroristas próximas a Irán, contra su desarrollo de misiles balísticos, contra, por supuesto, su programa nuclear”, agregó. “Lo que no es apropiado es que él tome la decisión unilateral de atacar a Irán y potencialmente implique a Estados Unidos en otra guerra interminable que el público estadounidense no desea”.
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Kylie Atwood, Kasie Hunt y Jennifer Hansler contribuyeron a este informe.