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Juan Orlando Hernández, Wanda Vázquez, Adriana Camberos: los polémicos indultos que exhiben el poder casi ilimitado de Trump

Análisis por Juan Carlos López, CNN en Español

Si te dieran a escoger un superpoder, ¿cuál elegirías? Volar, ser invisible, leer mentes, viajar en el tiempo, la lista es tan larga como la imaginación, pero tener poderes extraordinarios no ocurre solo en la fantasía. Otra pregunta que surge: ¿usarías ese superpoder para hacer el bien o no?

Según un análisis de Jeffrey Mieczinowsky, profesor asociado de la universidad de Buffalo en Nueva York, en 2016 un estadounidense tenía 25 veces más posibilidades de llegar a la presidencia que de ganarse la lotería Powerball. Es decir, es más probable ser presidente que ganarse el premio mayor en un país en el que solo 45 personas han ocupado el cargo en 250 años. Donald Trump es apenas uno de dos, junto con Grover Cleveland en el siglo XIX, en ocupar la presidencia en dos períodos no consecutivos, por su derrota frente a Joe Biden en 2020.

El excepcionalismo estadounidense califica el cargo del presidente como el más poderoso del mundo; el realismo muestra que el ocupante disfruta de gran latitud. La Constitución le otorga el poder —casi absoluto— de conceder indultos, conmutaciones y otros tipos de alivio para quienes son condenados a nivel federal; la única excepción es que no puede intervenir en casos de impeachment o juicio político, que Trump conoce bien: enfrentó dos, en ambos casos la Cámara de Representantes lo acusó y el Senado lo absolvió.

Hay reglas del Departamento de Justicia para obtener un indulto, que borra el delito o una conmutación, que da la pena por servida. El interesado debe esperar cinco años luego de cumplir con su condena, mostrar arrepentimiento y aceptar responsabilidad, entre otros factores, que en realidad son opcionales como ha demostrado Trump al ejercer este poder.

En Estados Unidos, como en cualquier país, aquellos con influencia tienen ventajas. En el mundo de Trump, una de esas figuras es Roger Stone, operador político, quien recibió un indulto de Trump en 2020, luego de ser hallado culpable de mentirle al Congreso, intimidar a testigos y desacato, entre otros cargos. Stone intercedió a favor de Juan Orlando Hernández, presidente de Honduras entre 2014 y 2022.

Poco después de dejar el poder, Hernández fue extraditado a Estados Unidos para enfrentar un juicio por vínculos con el narcotráfico. Fue hallado culpable por un jurado de estar en el centro de, según el Departamento de Justicia, “una de las mayores y más violentas asociaciones ilícitas de narcotráfico en el mundo”. En el juicio quedó establecido que, como mandatario, Hernández impulsaba medidas contra el narcotráfico, mientras protegía y se enriquecía con sobornos de narcos de su círculo cercano. Fue condenado a 45 años de cárcel y una multa de US$ 8 millones por el tráfico de más de 400 toneladas de cocaína durante su gobierno.

El primero de diciembre de 2025 Donald Trump lo indultó. No solo eliminó su condena y sus consecuencias, sino que anuló la multa que le impusieron. Trump defendió su decisión calificando el proceso contra Hernández como una “cacería de brujas” contra el expresidente hondureño por parte del gobierno de Biden y porque muchos en Honduras se lo pidieron. Hernández aún es requerido por la justicia de su país.

En 2017, durante la primera presidencia de Trump, Adriana Camberos —entonces usaba Shayota, su apellido de casada— fue condenada a 26 meses de prisión por participar en el tráfico de productos falsificados. Con Joseph, su esposo en ese momento, participó en un emprendimiento ilícito, falsificaron millones de botellas de una bebida energizante que embotellaban en una fábrica clandestina, según la información del Departamento de Justicia. El 19 de enero de 2021, un día antes de dejar la presidencia por primera vez, Trump conmutó la condena de Camberos, es decir, la dio por cumplida.

Una vez en libertad, Adriana Camberos retomó sus actividades. En 2024 fue condenada de nuevo. Esa vez con su hermano Andrés, por una trama en la que compraban alimentos y otros productos con descuentos profundos, bajo la condición de que serían vendidos en México, o a cárceles y centros de rehabilitación en Estados Unidos, pero los revendieron a distribuidores dentro del país a precios elevados. Por esos delitos fue condenada a un año de cárcel.

Camberos volvió a ser muy afortunada: Trump la indultó el 15 de enero, con esa indulgencia el delito quedó borrado y Camberos no tendrá que pagar la multa que le fue impuesta, algo así como la tarjeta de “Sal de la cárcel gratis” del juego de mesa Monopolio.

Cualquier persona puede ir a la página de la Comisión Federal Electoral y buscar los aportes hechos por un ciudadano a una organización política. Isabela Herrera, de Nueva York, hizo dos contribuciones en 2024 por US$ 3,5 millones a MAGA Inc., un comité de acción política que apoya a Donald Trump.

Isabela Herrera es hija del banquero Julio Herrera Velutini, quien, en compañía de Mark Rossini, su asesor, reconoció haber financiado la campaña de reelección de la entonces gobernadora de Puerto Rico Wanda Vázquez Garced, a cambio de reemplazar al regulador bancario de la isla con uno elegido por él. El banco de Herrera estaba bajo observación.

Wanda Vázquez llegó a la gobernación en medio de la crisis que vivió Puerto Rico por la renuncia del gobernador Ricardo Rosselló en 2019, luego de semanas de protestas tras la filtración de un chat en el que él y sus allegados hacían comentarios insultantes y homofóbicos. Vázquez era secretaria de Justicia y asumió el cargo, que le correspondía al secretario de Estado, pero Luis Rivera Marín, el titular, había renunciado por el escándalo.

Vázquez aspiró sin éxito a la reelección en 2020, año en que anunció su respaldo a Trump, pero no pasó de la primaria del Partido Nuevo Progresista. En agosto de 2022 fue detenida por participar en una conspiración por recibir más de US$ 300.000 del empresario para pagar los honorarios de consultores políticos. Tres años después, en agosto de 2025 Vázquez, Herrera y Rossini llegaron a un acuerdo con los fiscales y se declararon culpables de cargos menores. Según un funcionario de la Casa Blanca, el proceso contra la exgobernadora tuvo motivación política, aunque se declaró culpable, pues dijo que el proceso en su contra comenzó diez días después de respaldar la candidatura de Trump en 2020.

El 15 de enero, Vázquez, Herrera y Rossini, quienes no habían sido sentenciados, recibieron un indulto por parte de Trump, lo que eliminó su historial delictivo.

En apenas el primer año de su segunda presidencia, Trump concedió 1.609 indultos y conmutaciones, comparado con un total de 148 durante los cuatro años de su primera presidencia. Le quedan por lo menos tres años para ejercer el superpoder que le concede la Constitución, indultar y conmutar a su antojo, algo que hace con cada vez mayor frecuencia.

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