Skip to Content

Copa Libertadores: ¿por qué la alegría es solo brasileña?

Por Federico Leiva, CNN en Español

Cuando Flamengo y Palmeiras salgan al campo de juego del Estadio Monumental de Lima, Perú, para jugar la final de la Copa Libertadores 2025 este sábado, lo harán sabiendo que el preciado trofeo se quedará, una vez más, en Brasil. Como lo hizo en 2024, 2023, 2022, 2021, 2020 y 2019.

Hay que irse hasta 2018 para encontrar al último club no brasileño que se coronó en la máxima competencia del continente. En aquella oportunidad, River Plate venció en una épica final a su clásico rival, Boca Juniors, en una definición puramente argentina.

En su camino, ambos eliminaron a equipos de Brasil: Gremio de Porto Alegre (entonces campeón defensor) y el poderoso Palmeiras. Esa edición de hace siete años fue el último atisbo de superioridad que los equipos argentinos pudieron mostrar ante los más poderosos de Brasil.

River Plate estuvo cerca de repetir en 2019, pero Flamengo inició la dinastía brasileña dándole vuelta el resultado en la agonía del encuentro. Boca Juniors amagó con la épica en 2023, llegando a la final (eliminando por penales a Palmeiras), pero finalmente cayendo en el alargue ante el Fluminense.

La superioridad brasileña ni siquiera es propia de un solo equipo. Flamengo y Palmeiras ganaron dos títulos cada uno en los últimos seis años, pero también aparecieron Fluminense y Botafogo para obtener el certamen por primera vez en su historia.

El dato es aún más fuerte cuando se observa que desde 2019 hasta aquí, de los 14 finalistas, 12 fueron brasileños. Las únicas excepciones son las arriba mencionadas, River Plate en 2019 y Boca Juniors en 2023. A la definición llegaron otros brasileños como Santos, Athletico Paranaense y Atlético Mineiro, aunque se llevaron la medalla de plata. El resto del continente ni siquiera pudo participar en el partido más importante de la competencia.

No existe una causa única para este dominio abrumador, y hay varias que son evidentes. La principal, y que siempre está en boca de todos, es la económica, pero conviene desglosar ese ítem para no caer en un argumento simplista.

Está claro y a la vista que los clubes de Brasil gastan más en fichajes, pero lo hacen porque también tienen más ingresos: Flamengo reportó en 2024 más de US$ 250 millones brutos y Palmeiras otros US$ 226 millones, por citar a los finalistas de este sábado. Las cifras están lejos de los mejores clubes europeos, pero en Sudamérica esos montos son inalcanzables para otros clubes.

Para llegar a esos números hay dos variables principales. Una es el talento local. Brasil es cuna de “cracks”. Basta con revisar de dónde salieron Vinicius Jr. (campeón de Champions League con el Real Madrid), o Estevao (figura actual del Chelsea de Inglaterra). Ni qué hablar del caso de Neymar Jr. Brasil nutre sus finanzas a partir de la venta de futbolistas y lo hace a un precio muy superior al resto del mercado del cono sur.

Por eso, en Argentina se generó un enorme revuelo por la venta de Franco Mastantuono de River Plate al Real Madrid en 2025, en una transferencia tasada en unos US$ 52 millones, según datos de Transfermarkt. Fue la salida más cara para el fútbol argentino, por lejos.

Sin embargo, ese dinero es el mismo que los clubes europeos pagaron por Estevao (Chelsea), Rodrygo, Vinicius Jr. y Endrick (los tres al Real Madrid). Lo que para el fútbol argentino fue récord este año, para el brasileño es la norma desde 2019.

La segunda variable principal son los premios que reciben los clubes brasileños por salir campeón. El ganador del Brasileirao, la primera división del fútbol de Brasil, se lleva US$ 10 millones. Con ese monto podría comprar a casi cualquier jugador del fútbol argentino, por mencionar al segundo mercado más poderoso de América del Sur, sin despeinarse demasiado.

Muy lejos atrás quedan el campeón de Bolivia, que recibe unos US$ 4 millones, y el de Chile, con unos US$ 600.000.

¿Argentina? 20 veces menos que el de Brasil: US$ 500.000, aunque con la aclaración de que hay dos torneos por año, además de un sinfín de copas a un partido que entregan montos también muy modestos, por decir lo menos.

El tercer aspecto que explica por qué Brasil es la potencia sudamericana a nivel clubes está directamente ligado con lo económico. Se sabe, el dinero atrae a las figuras, y ninguna liga atrae tantas estrellas a Sudamérica como el Brasileirao.

En el Flamengo militan nombres como Emerson Royal (exfutbolista del FC Barcelona, Tottenham y Milan), Saúl Ñíguez y Samuel Lino (ambos exjugadores del Atlético de Madrid), y Jorginho, campeón de la Eurocopa con Italia y elegido mejor jugador del año por la UEFA en una oportunidad.

En el Santos está Neymar, en el San Pablo Lucas Moura y en Corinthians Memphis Depay. La lista es más larga si incluimos los últimos años: Diego Costa, Dani Alves, Filipe Luis, Felipe Melo y tantos más.

No obstante, existe un cuarto punto que, a ojos de muchos, es el verdadero factor principal de la superioridad brasileña: la competitividad. Difícilmente podamos encontrar en el mundo un torneo más competitivo que el Brasileirao, un torneo en donde casi todos compiten por algo hasta el último minuto de la temporada.

La competencia es al mejor estilo europeo: 20 equipos en dos ruedas de todos contra todos a partidos de local y visitante. Los siete primeros clasifican a la Copa Libertadores del año siguiente (cinco a fase de grupos y dos a instancias preliminares) y los seis siguientes a la Copa Sudamericana (el segundo torneo en prestigio del continente). Además, los últimos cuatro de la tabla descienden a la Serie B. Es decir que solo el 14°, 15° y 16° terminan sin premio o castigo el año. Eso aumenta la competitividad.

Mientras tanto, por insistir con el ejemplo, en Argentina hay una Liga Profesional que ni siquiera es una liga propiamente dicha: son dos torneos idénticos que consisten en separar a los 30 equipos (sí, 30) en dos zonas de 15, de los cuales los ocho mejores de cada lado van a una serie de playoffs. Más de la mitad de los clubes clasifican a octavos de final (16 de 30). Esto significa que un equipo que sale 8° en su zona puede perfectamente ser campeón empatando los partidos y ganando por penales en octavos, cuartos, semis y final.

Siempre es interesante ver a un equipo sin poderío económico salir campeón (Platense lo logró a mitad de 2025), pero eso también afecta al roce y la competencia de los que después van a jugar la Copa Libertadores.

El ejemplo de 2025 está a la vista. El Brasileirao está en etapa de definiciones en estos días, y el título se lo disputan, no casualmente, Palmeiras y Flamengo, los mismos que jugarán la final de la Copa Libertadores este sábado. Mientras tanto, en Argentina, de los ocho que están en cuartos de final, solo Racing Club estuvo en las principales portadas internacionales de este año, por llegar a la semifinal de la Libertadores.

Esta superioridad no quiere decir que no se pueda competir. Flamengo, por caso, fue a los penales para eliminar a Estudiantes de La Plata en cuartos de final y sufrió para dejar en el camino a Racing. Se puede pelear, como Boca ante Fluminense en la final de 2023, pero la jerarquía de los futbolistas y el roce de los clubes brasileños siempre terminan marcando una diferencia, aunque pueda ser mínima, tarde o temprano.

El gran momento de los brasileños tiene una curiosa contradicción. Mientras sus equipos se reparten la gloria a nivel clubes, la selección no para de dar pasos atrás.
Poco queda de aquella “Canarinha” que ganó la Copa América en 2019. De allí en más ha ido en decadencia.

En el Mundial de 2022 quedó eliminada en cuartos de final, se fue de la Copa América de 2024 ganando apenas un partido y en las últimas eliminatorias finalizó quinta, que hasta el Mundial de 2022 la hubiera obligado a jugar un repechaje para ir al próximo Mundial.

Un caso de estudio por separado, sin dudas.

The-CNN-Wire
™ & © 2025 Cable News Network, Inc., a Warner Bros. Discovery Company. All rights reserved.

Article Topic Follows: CNN - Spanish

Jump to comments ↓

CNN Newsource

BE PART OF THE CONVERSATION

KION 46 is committed to providing a forum for civil and constructive conversation.

Please keep your comments respectful and relevant. You can review our Community Guidelines by clicking here

If you would like to share a story idea, please submit it here.